Sudán del Sur: se agrava la crisis del hambre
2,2 millones de niños sufren ya desnutrición aguda. Multiplicamos los esfuerzos para evitar una catástrofe humanitaria.

En un centro de atención primaria apoyado por UNICEF en Bor, Sudán del Sur, hacemos un control del estado nutricional de Malek Lual, de solo 7 meses. En los brazos de su madre, observa cómo le miden la circunferencia de su brazo. Este bebé no aceptaba la leche materna y, después de tomar el alimento terapéutico que le proporcionamos, empezó a recuperar peso. © UNICEF/UNI884728/Prinsloo
30/04/2026
La crisis del hambre en Sudán del Sur se está agravando; impulsada por un conflicto que se intensifica, desplazamientos masivos de la población, deterioro de la economía, influencia del clima, inundaciones y una producción agrícola por debajo de su capacidad.
Esta combinación de tantos factores reduce la disponibilidad de alimentos y limita el acceso de las familias a una alimentación suficiente.
Las cifras actualizadas son alarmantes:
- 7,8 millones de personas (más de la mitad de la población) se enfrentan a una situación de inseguridad alimentaria aguda.
- 2,2 millones de niños y niñas sufren ya desnutrición aguda.
Al mismo tiempo, el aumento de los precios de los alimentos, la disrupción de los mercados y el débil poder adquisitivo de los hogares están incrementando aún más la inseguridad alimentaria.
Se estima que entre abril y julio de 2026, el 56 % de la población no tendrá suficientes alimentos, según el último análisis internacional sobre seguridad alimentaria (Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria).
Situación crítica para la infancia
La situación es especialmente grave para la infancia por el elevado número de casos de desnutrición aguda entre los niños y niñas menores de cinco años. 2,2 millones de niños, que tienen un peso inferior al que les correspondería por su altura. En solo seis meses esta cifra ha aumentado en 100.000 nuevos casos.
De ellos, se prevé que cerca de 700.000 corren riesgo de muerte si no reciben tratamiento urgente. Son los que padecen desnutrición aguda grave, su organismo se ve debilitado rápidamente, dejándolos vulnerables a infecciones como el cólera, la malaria o el sarampión, enfermedades que ya están presentes en el país.
Del mismo modo, 1,2 millones de mujeres embarazadas y en periodo de lactancia padecen desnutrición aguda, lo que pone tanto a las madres como a los bebés en un riesgo elevado.
En este contexto en el que las necesidades son urgentes, muchos centros de salud y nutrición han tenido que cerrar o reducir su actividad por la violencia y la falta de suministros.
“Estamos siendo testigos de una espiral descendente mortal, con 2,2 millones de niños y niñas que sufren desnutrición aguda y cerca de 700.000 de ellos en grave riesgo de morir por desnutrición aguda grave. Cada día de retraso en el acceso humanitario y en la entrega de suministros es un día en el que la vida y el futuro de un niño penden de un hilo", alerta Lucia Elmi, directora de Emergencias de UNICEF.
La respuesta de UNICEF en Sudán del Sur
Ante el empeoramiento de la crisis, desde UNICEF estamos ampliando la respuesta humanitaria en Sudán del Sur, priorizando a los niños y niñas más vulnerables y las comunidades que han quedado aisladas por el conflicto.
Entre las principales acciones destacan:
- Tratamiento contra la desnutrición aguda: mediante el suministro de alimento terapéutico listo para usar, atención de la salud y seguimiento nutricional en centros de salud y unidades móviles.
- Apoyo a mujeres embarazadas y madres lactantes que también sufren desnutrición y su salud es clave para la supervivencia infantil.
- Refuerzo de los servicios de salud y vacunación: para prevenir brotes de enfermedades mortales en niños y niñas con sistemas inmunitarios debilitados.
- Acceso a agua potable, saneamiento e higiene: reduciendo el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua en comunidades afectadas por inundaciones y desplazamientos.
- Despliegue de equipos en las zonas de difícil acceso, a menudo en condiciones extremas, para llegar a familias que han quedado completamente aisladas.
UNICEF también trabaja con las comunidades locales para identificar de forma temprana casos de desnutrición infantil, lo que aumenta considerablemente las posibilidades de recuperación.
Una carrera contrarreloj
El contexto es complicado y no facilita la respuesta. El acceso humanitario es limitado en muchas zonas, y la temporada de lluvias amenaza con restringir aún más las rutas de suministro.
Desde UNICEF multiplicamos nuestros esfuerzos para evitar una catástrofe humanitaria, a la vez que hacemos un llamamiento a todas las partes para que permitan un acceso seguro a las zonas afectadas por el conflicto, incluidas aquellas con población desplazada.
"Debemos actuar ahora si queremos salvar la vida de los niños y las niñas”, concluye Elmi.













