Desnutrición infantil

En pleno siglo XXI, la desnutrición infantil sigue siendo un desafío global que afecta a millones de niños en todo el mundo. Con datos actualizados del informe "Niveles y tendencias de la desnutrición infantil" de 2023, realizado por UNICEF, la OMS y el Banco Mundial, se evidencia la necesidad de abordar este tema de manera urgente.

Niña mirando
© UNICEF
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© UNICEF
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¿Qué es la desnutrición infantil?

La desnutrición infantil aparece cuando los niños y niñas no reciben los nutrientes necesarios para un crecimiento y desarrollo saludables. Este problema se manifiesta cuando hay deficiencias en la ingesta de nutrientes esenciales, como proteínas, vitaminas y minerales. 

La desnutrición puede adoptar diversas formas, siendo las más comunes:

  • Retraso del crecimiento (desnutrición crónica): ocurre cuando un niño no recibe los nutrientes adecuados durante un período prolongado, lo que resulta en un crecimiento más lento y una estatura más baja para su edad.
  • Emaciación (desnutrición aguda): se refiere a la pérdida rápida de peso y masa muscular, a menudo causada por una falta aguda de alimentos o por enfermedades graves. Es el tipo de desnutrición más visible y mortal.
  • Obesidad o sobrepeso: se produce ante una combinación de consumo excesivo de calorías junto con una carencia de nutrientes esenciales, lo que conduce a problemas de salud relacionados con la obesidad infantil y la desnutrición al mismo tiempo.

La desnutrición infantil tiene consecuencias graves en la salud y el desarrollo de los niños, afectando su capacidad para aprender, crecer y resistir enfermedades.

Según el Informe Anual Global de Resultados de Nutrición de UNICEF de 2022, las cifras de niños y niñas afectados por los distintos tipos de desnutrición son: 

  • Alrededor de 148 millones de niños menores de 5 años sufren retraso del crecimiento. Esto significa que debido a la desnutrición son demasiado bajos para su edad y es posible que su cerebro no llegue a desarrollarse a su máximo potencial.
  • 45 millones de niños padecen desnutrición aguda grave. Estos niños son extremadamente delgados y sus sistemas inmunológicos están debilitados. Se enfrentan a un riesgo de muerte mayor. Necesitan tratamiento y cuidados urgentes para sobrevivir. 
  • En el mundo, más de 340 millones de niños menores de 5 años tienen carencias de micronutrientes, lo que retrasa su crecimiento, debilita su sistema inmunológico y perjudica el desarrollo de su cerebro. 
  • El sobrepeso afecta a unos 135 millones de niños de 5 a 9 años en el mundo. Esta forma de malnutrición está impulsada por sistemas alimentarios fallidos, que se caracterizan por el escaso acceso a alimentos nutritivos, seguros y asequibles y el consumo de alimentos baratos, ultra procesados y pobres en nutrientes.

Causas de la desnutrición infantil 

Las causas de la desnutrición infantil no responden a un solo factor sino a una serie de deficiencias que incluyen la falta de acceso a alimentos, condiciones socioeconómicas precarias, prácticas de alimentación inadecuadas, falta de agua potable y de atención médica de calidad, e incluso el nivel educativo de madres, padres y cuidadores. 

A continuación, se detallan algunas de las principales causas:

  1. Insuficiente ingesta de nutrientes: provocado por una dieta desequilibrada o baja en nutrientes esenciales. Esto puede deberse a la pobreza, la falta de acceso a alimentos frescos y variados o la ignorancia sobre prácticas alimenticias saludables.
  2. Condiciones socioeconómicas: la falta de recursos económicos y, con ello, la desigualdad, son factores clave. Las familias con recursos limitados pueden tener dificultades para contar con alimentos adecuados y servicios de atención médica.
  3. Enfermedades: como la diarrea, infecciones respiratorias y parásitos intestinales pueden aumentar las necesidades nutricionales del cuerpo y reducir la absorción de nutrientes, contribuyendo así a la desnutrición.
  4. Imposibilidad de acceso a atención médica: la ausencia de servicios de salud accesibles y de calidad puede resultar en diagnóstico y tratamiento tardíos de enfermedades que afectan al estado nutricional de niñas y niños.
  5. Deficiencias en la lactancia materna: la falta de promoción y apoyo a la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida puede contribuir a la desnutrición en los bebés.
  6. Problemas de saneamiento e higiene: no tener acceso a agua potable y a unas condiciones higiénicas adecuadas aumenta el riesgo de infecciones y enfermedades que afectan la nutrición.
  7. Problemas de educación y conocimiento: el desconocimiento sobre la importancia de una nutrición adecuada y prácticas saludables de cuidado infantil por parte de los progenitores aumenta la probabilidad de desnutrición infantil.
  8. Eventos catastróficos y geopolíticos: los desastres naturales, conflictos armados y crisis humanitarias dificultan o interrumpen el acceso a alimentos y servicios de salud, incrementando la desnutrición infantil, a menudo de forma dramática.
  9. Influencia cultural: algunas prácticas culturales relacionadas con la alimentación y el cuidado infantil pueden afectar la ingesta equilibrada de nutrientes.

Todos estos factores son el reflejo de los determinantes de la nutrición materna e infantil, que se reflejan en el siguiente cuadro (Fuente: Estrategia de Nutrición de UNICEF 2020-2030).

Determinantes nutrición materna e infantil 2020

 

Consecuencias e impacto de la desnutrición en la vida de los niños y niñas

Las consecuencias de la desnutrición infantil van más allá de la salud individual, impactando en la capacidad de los niños para crecer sanos, desarrollarse intelectualmente y contribuir al crecimiento económico de sus comunidades y países. 

La desnutrición infantil no solo afecta la salud física de los niños y niñas, sino que también tiene repercusiones significativas en su desarrollo integral y en la sociedad en su conjunto:

  • Supervivencia infantil: la desnutrición debilita el sistema inmune, aumentando el riesgo de contraer enfermedades graves como neumonía, diarrea, malaria, VIH/SIDA o sarampión. Los niños con desnutrición aguda severa tienen una probabilidad mucho mayor de morir por estas enfermedades, siendo hasta 11 veces más propensos que los niños sanos.
  • Educación: los niños y niñas afectados por la desnutrición experimentan retrasos en su desarrollo cognitivo, lo que se traduce en limitaciones en su aprendizaje. Además, la enfermedad los lleva a ausentarse con más frecuencia de la escuela, lo que afecta inevitablemente a su rendimiento académico. 
  • Herencia cultural intergeneracional: el desconocimiento sobre nutrición de los progenitores influye directamente en la alimentación que reciben los niños, creando un ciclo intergeneracional de nutrición desequilibrada y bajo rendimiento educativo.
  • Pobreza e impacto en el embarazo y la lactancia: las mujeres desnutridas tienen más probabilidades de dar a luz a bebés de bajo peso, lo que aumenta el riesgo de desnutrición en las siguientes generaciones. Asimismo, en caso de madres con alimentación escasa o poco variada, los nutrientes que aporta la lactancia, recomendada como mínimo hasta los 6 meses, no es suficiente para el desarrollo del recién nacido . Esto representa un desafío serio para el desarrollo y la sostenibilidad de los países, ya que perpetúa el ciclo de pobreza y desnutrición.
  • Conflictos armados y cambio climático: las guerras y los desastres relacionados con el cambio climático agravan la desnutrición infantil al afectar la disponibilidad y accesibilidad de alimentos, así como los servicios básicos de salud y saneamiento. Esto genera inseguridad alimentaria, inflación de precios, destrucción de infraestructuras y dificultades en la entrega de ayuda humanitaria, exacerbando aún más la situación nutricional de los niños y niñas afectados.
     

Impacto de la desnutrición infantil en España y en el mundo

Cada día, 13.800 niños y niñas menores de 5 años mueren por causas que podemos evitar. Casi la mitad de estas muertes infantiles están relacionadas con la desnutrición.

La desnutrición infantil es un desafío global que afecta tanto a países desarrollados como a aquellos en vías de desarrollo. Según el informe anual de referencia sobre nutrición publicado en mayo de 2023 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la magnitud y los patrones de desnutrición y sobrenutrición son preocupantes en todo el mundo, y muestran un progreso insuficiente hacia la meta 2.2 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Desnutrición infantil a nivel global

Si bien se han producido importantes progresos en las últimas décadas, las Estimaciones Conjuntas sobre Desnutrición Infantil (Joint Child Malnutrition Estimates, JME) revelan que los avances para alcanzar las metas establecidas por la Asamblea Mundial de la Salud y los ODS no están siendo suficientes.

Solo alrededor de un tercio de todos los países están en camino de reducir a la mitad el número de niños y niñas afectados por el retraso del crecimiento para 2030. Se estima que 39,5 millones de niños y niñas no alcanzarán este objetivo para 2030 y que más del 80% de ellos viven en África.

Situación de la desnutrición infantil en España

Aunque España es un país desarrollado con recursos suficientes, la desnutrición infantil es un problema que no puede pasarse por alto. A pesar de tener sistemas de salud y nutrición bien establecidos, existen casos de desnutrición infantil en comunidades vulnerables y en situaciones de pobreza. Las causas, como en otros países de la Unión Europea, son las desigualdades económicas, la falta de acceso a una alimentación adecuada y equilibrada en nutrientes, problemas de salud y carencias en la atención médica así como hábitos muy sedentarios entre niños, niñas y adolescentes. 

Para abordar la desnutrición infantil, tanto a nivel mundial como en España, se requieren esfuerzos más intensos y coordinados. Es fundamental recopilar datos periódicos y precisos para monitorear y analizar el progreso en la lucha contra la desnutrición infantil. 

Además, se deben implementar políticas y programas que aborden las principales causas de la desnutrición, incluyendo la promoción de una alimentación saludable, el acceso a servicios de salud y nutrición de calidad, y la reducción de la desigualdad socioeconómica. Solo así se podrá avanzar hacia el objetivo de garantizar una nutrición adecuada para todos los niños y niñas, en España y en todo el mundo.

Regiones con mayor índice de desnutrición infantil

La desnutrición infantil es un problema global que afecta a casi todas las regiones del mundo, no solo a los países más pobres, sino también a aquellos considerados ricos. Es especialmente acuciante en los países que enfrentan condiciones de pobreza extrema, conflictos armados, desastres naturales y falta de acceso a servicios básicos de salud y alimentación, pero es también un indicador preocupante de desigualdad en países de ingresos medios y altos. 

Algunas de las regiones con mayores índices de desnutrición infantil:

  1. Región de África subsahariana: la desnutrición infantil es especialmente grave en muchos países de esta región, incluyendo, aunque no solo, la región del Sahel (Níger, Mali, Chad, Burkina Faso) y la del Cuerno de África (Etiopia, Somalia), donde factores como la sequía, los conflictos armados y la inestabilidad política contribuyen a generar altas tasas de desnutrición.
  2. Sudeste asiático y Asia Meridional: aunque ha habido mejoras significativas todavía existen áreas con altos niveles de desnutrición, especialmente en zonas rurales y entre poblaciones marginadas. Países como India, Bangladesh, Nepal, Afganistán o Pakistán se enfrentan a desafíos considerables en la lucha contra la desnutrición infantil, especialmente en áreas rurales y entre poblaciones vulnerables. Factores como la pobreza, la falta de acceso a alimentos nutritivos y la falta de servicios de salud adecuados contribuyen a esta situación.
  3. América Latina y el Caribe: aunque la región ha experimentado avances en la reducción de la desnutrición infantil en las últimas décadas, todavía existen disparidades significativas entre países y comunidades y llaman la atención los niveles de desnutrición crónica cercanos al 40% en países como Guatemala u Honduras. La desnutrición infantil es más prevalente entre poblaciones indígenas y descendientes africanos y es especialmente preocupante el caso de Haití. 
  4. Medio Oriente y Norte de África: si bien algunos países de la región tienen altos ingresos y sistemas de salud relativamente desarrollados, la desnutrición infantil sigue siendo un problema en áreas afectadas por conflictos y crisis humanitarias, como Yemen, Siria y Gaza.

Es fundamental trabajar en colaboración con gobiernos, organizaciones internacionales y la sociedad civil para implementar políticas y programas efectivos que garanticen el derecho a una alimentación adecuada y a un desarrollo saludable para todos los niños y niñas. Desde UNICEF abordamos este problema de manera integral, colaborando a nivel político y creando programas que garanticen una adecuada nutrición desde la primera infancia y promuevan la equidad y el acceso a servicios básicos de salud y educación para todos los niños y niñas.

Casos reales de desnutrición infantil en el mundo

Detrás de cada estadística hay historias humanas, casos reales que ilustran el impacto devastador de la malnutrición en la vida de los más vulnerables. Estas historias nos recuerdan la urgencia de abordar este problema global de manera efectiva y con la mayor celeridad posible. 

En esta sección, te mostraremos casos concretos de desnutrición infantil en diferentes partes del mundo, brindando una visión personal y conmovedora de las luchas diarias enfrentadas por niños, niñas y sus familias en su lucha contra la malnutrición.

La historia de Khadija, en Nigeria

La historia de Khadija, una niña de Nigeria, nos muestra el impacto profundo y transformador que puede tener el tratamiento adecuado en casos de desnutrición infantil. Al llegar al hospital apoyado por UNICEF, Khadija estaba en una condición alarmante, sufría una desnutrición extrema que amenazaba su vida. Su estado era tan crítico que su brazo apenas era más ancho que el dedo pulgar de su madre, una imagen desgarradora que reflejaba su lucha por sobrevivir. 

Sin embargo, gracias a la atención médica oportuna y al tratamiento con alimentos terapéuticos y medicamentos, Khadija experimentó una notable mejoría en solo 20 días. Ahora, con el alta médica, Khadija regresa a casa con su madre, llevando consigo una bolsa llena de sobres nutritivos que continuarán apoyando su recuperación. 

Desnutrición infantil, una lacra que podemos evitar

Su historia es un recordatorio poderoso del impacto positivo que pueden tener las intervenciones médicas y humanitarias en la vida de los niños afectados por la desnutrición, ofreciendo esperanza y una segunda oportunidad para un futuro más saludable.

Raneem condujo en la oscuridad hasta el hospital con su bebé de 4 meses en Yemen

Era medianoche y Raneem Hani Ahmed Hasan estaba preocupada. Sabía que tenía que hacer algo de inmediato. "Tenía tanto miedo cuando mi hijo se puso enfermo que monté en una moto a las 2 de la madrugada", recuerda. El hijo de Raneem, Sanad, de 4 meses de edad, estaba vomitando y con diarrea. "Las mujeres en nuestra ciudad normalmente no conducen motos, pero no me importaba. Tenía miedo por mi hijo y haría cualquier cosa para ayudarlo".

Raneem con su bebé de 4 meses, Sanad, en Yemen.

© UNICEF/UN0839132/Alaa Noman - YPN

Raneem condujo en la oscuridad hasta el hospital Ibn Khaldon en la ciudad de Lahij, en el sur de Yemen. Cuando llegó, Raneem descubrió qué le pasaba a su hijo. Sanad, al igual que millones de otros niños en Yemen, estaba sufriendo desnutrición aguda grave

Afortunadamente, el hospital cuenta con un Centro de Alimentación Terapéutica, que es apoyado por UNICEF. En el centro, los niños y sus cuidadores pueden acceder a la atención de la salud y nutricional que necesitan con urgencia.

¿Qué es la hambruna?

La hambruna representa el estado de máxima alerta nutricional, resultado de una privación extrema de alimentos, que puede originarse por diversos factores, como:

  • Pérdidas de cosechas y fallos en la distribución de alimentos.

  • Escasez de recursos para adquirir comida debido a inflaciones de precios o recursos limitados.

  • Conflictos armados o guerras que interrumpen el suministro de alimentos y la estabilidad de la región.

El estado de hambruna se declara cuando afecta a un área geográfica específica o a un número considerable de personas. Esta privación extrema se traduce en un aumento significativo de las tasas de mortalidad y desnutrición aguda severa.

Para declarar una situación como hambruna, deben cumplirse simultáneamente los siguientes indicadores:

  • Al menos el 20% de la población experimenta inseguridad alimentaria extrema, con indicadores de consumo de alimentos y calorías en niveles de emergencia.
  • La tasa de desnutrición aguda en niños supera el 30%.
  • Se registran dos muertes relacionadas con la desnutrición por cada 10.000 personas al día, o cuatro muertes infantiles por cada 10.000 niños al día.

En ausencia de evidencia de estos indicadores o en casos de información poco confiable, se pueden declarar áreas en estado de catástrofe o en riesgo inminente de hambruna.

En los últimos años, diversos factores como la pandemia, conflictos como la guerra de Ucrania, la invasión de Israel en Gaza y el cambio climático, han llevado a varias regiones del mundo a una situación crítica de inseguridad alimentaria y nutricional.

Sudán del Sur, afectado por conflictos desde 2013, experimentó estos indicadores entre febrero y junio de 2017 convirtiéndose en la segunda hambruna del siglo XXI, tras la del Cuerno de África en 2011, que se cobró más de 260.000 vidas.

En 2023 Somalia estuvo al borde de dicha declaración de hambruna, que consiguió evitarse gracias en parte a las alertas lanzadas por las organizaciones humanitarias.

No obstante, mucho antes de llegar al extremo de la hambruna, la desnutrición aguda severa se cobra la vida de demasiados niños y niñas, por lo que es necesario actuar con más rapidez y a mayor escala para prevenir y tratar los casos lo antes posible.

Niños y niñas con hambruna y desnutrición infantil en el mundo

El informe de 2023, Niveles y tendencias de la desnutrición infantil realizado por UNICEF, la OMS y el Banco Mundial ofrece datos muy reveladores con respecto a la hambruna infantil. 

Se espera que incluso menos países de los que se pensaba inicialmente alcancen la meta para el 2030 de una prevalencia del 3% de sobrepeso, con solo 1 de cada 6 países actualmente "en camino" para lograrlo. Además, casi la mitad de los países no cuentan con una evaluación del progreso hacia la meta de emaciación (desnutrición aguda), lo que indica una falta de seguimiento y acción en este importante aspecto de la nutrición infantil.

Se necesitan mayores esfuerzos si el mundo quiere alcanzar la meta global de reducir el número de niños con retraso del crecimiento a 89 millones para 2030. Con el progreso actual, se espera que 39,5 millones de niños no alcancen esta meta, y más del 80 % de estos niños residen en África

Estos datos subrayan la urgente necesidad de acciones coordinadas y efectivas a nivel mundial para abordar los desafíos persistentes en la nutrición infantil y lograr un futuro más saludable y próspero para todos los niños y niñas del mundo.

¿Cuántos niños y niñas mueren de hambre al día en el mundo?

Más de 149 millones de niños y niñas menores de cinco años sufren desnutrición crónica y 45 millones padecen desnutrición aguda. 

Cada día, 13.800 niños y niñas menores de 5 años mueren por causas que podemos evitar y casi la mitad de esas muertes de niños entre 0 y 5 años están relacionadas con la desnutrición que, entre otros efectos, debilita el sistema inmunitario haciendo que los niños y niñas tengan menos defensas ante otras infecciones potencialmente mortales. Esto da la escalofriante cifra de más de 2700 niños y niñas que mueren de hambre al día en el mundo.

El hambre y la malnutrición, directamente vinculada con la pobreza, han experimentado un empeoramiento en los últimos años debido a desastres derivados de eventos climáticos, conflictos armados, el impacto de la pandemia de la COVID-19 y la vulnerabilidad de los sistemas alimentarios.

Resulta especialmente alarmante el aumento de la desnutrición aguda grave, la variante más letal de desnutrición, que pone en grave riesgo la vida de niños y niñas, particularmente en regiones como el Cuerno de África, el Sahel, Yemen o Afganistán. Esta situación se agravó aún más con el incremento en los precios de los cereales como consecuencia de la guerra en Ucrania.

Informes y datos relevantes sobre pobreza infantil

La pobreza infantil es un fenómeno global que afecta a millones de niños y niñas en todo el mundo, limitando su acceso a oportunidades y recursos fundamentales para un desarrollo saludable. A través de diversos informes y estudios, organizaciones como UNICEF proporcionan datos clave y análisis sobre la situación de la pobreza infantil, identificando áreas de preocupación y ofreciendo recomendaciones para abordar este desafío global.

A continuación compartimos algunos de los informes más relevantes sobre desnutrición infantil publicados por UNICEF:


A través de estos informes y datos, UNICEF busca sensibilizar sobre la importancia de abordar la pobreza infantil y la desnutrición, así como promover acciones efectivas para garantizar el bienestar y el desarrollo de todos los niños y niñas en el mundo.

UNICEF combate los problemas de desnutrición infantil desde la educación

Hay una relación directa entre el nivel educativo de los padres y, en especial, de las madres y la situación nutricional de los niños y niñas.

UNICEF promueve la educación como clave para combatir la desnutrición infantil. Abogamos por más presupuesto educativo y eliminación de tasas de matrícula. Además, trabajamos para que todas las escuelas sean inclusivas y libres de discriminación, garantizando que ningún niño se quede sin educación debido a su género, discapacidad o situación socioeconómica.

Soluciones contra la desnutrición infantil y el hambre en el mundo

Estas son algunas herramientas sencillas pero muy eficaces para detectar y tratar la desnutrición de los niños y niñas: un peso, una cinta para medir la circunferencia superior del brazo y alimento terapéutico listo para usar.

Staff UNICEF
Staff UNICEF

Acabar con la desnutrición y sus consecuencias sobre la vida de los niños es posible. La desnutrición se puede prevenir y, en algunos casos, se puede tratar.

Desde UNICEF damos una respuesta integral a la desnutrición infantil, con 3 ejes de acción dirigidos a fomentar y proporcionar buena alimentación, buenas prácticas, y buenos servicios.

Enfoque UNICEF nutrición.

 

Entre otras cosas:

  • Facilitamos a madres e hijos la atención médica y nutricional necesaria.
  • Realizamos campañas de diagnóstico nutricional y ofrecemos tratamiento a los niños y niñas con desnutrición aguda, tanto en contextos de emergencia como de desarrollo. 
  • Mejoramos los servicios de agua y saneamiento.
  • Formamos a los trabajadores de la salud y las comunidades, impulsando la prevención, la detección precoz y la promoción de hábitos de alimentación e higiene que protejan a los niños y niñas.
  • Acompañamos a los gobiernos para la implantación de sistemas de detección y prevención eficaces.

¿Qué hace UNICEF contra el hambre y la desnutrición infantil?

Mujer embarazada

La ventana de los 1.000 días

Incluyen el embarazo y los primeros dos años de vida. En esta etapa se produce el desarrollo básico del niño, por lo que la falta de una alimentación y atención adecuadas produce daños físicos y cognitivos irreversibles que le afectarán para el resto de su vida.

Bebé

Acciones sencillas que salvan vidas

Iniciar la lactancia materna en la primera hora de vida reduce en un 44% el riesgo de mortalidad neonatal. Por eso no nos cansamos de promover la lactancia materna, exclusiva durante los primeros 6 meses y complementaria hasta, al menos, los 2 años.

Niño comiendo

Un sobre que salva vidas

Los alimentos terapéuticos listos para usar han supuesto una revolución mundial en el tratamiento de la desnutrición aguda. Puede administrarse en el hogar, no requiere refrigeración y no hay que añadirle agua. Tres sobres al día durante unas 6 ó 7 semanas son suficientes para devolver la salud a un niño.

Mujeres atentas

La importancia de la comunidad

Implicamos a la comunidad en la detección precoz de la desnutrición y en la mejora de hábitos de alimentación e higiene para prevenirla. Formamos a parteras tradicionales y a personal de salud que atienden y orientan a madres y familias.

Niños esperando en una fila

Planes de acción

Buscamos fortalecer el compromiso político y la capacidad de los estados para legislar, planificar y presupuestar las intervenciones de nutrición para toda la población. Los Planes de Acción liderados por los ministerios de Salud son claves para que todos los niños tengan mejores oportunidades.

Logramos grandes resultados en 2022

Icono contra la desnutrición

Más de 356 millones de niños menores de 5 años y sus madres con programas de prevención de la desnutrición

Icono niños y niñas

Más de 116 millones de niños de 5 a 19 años con programas de prevención de la anemia y otras formas de malnutrición

Icono cuidado

Más de 182 millones de niños menores de 5 años con acceso a la detección temprana de la desnutrición aguda grave 

Emergencias

7,3 millones de niños con desnutrición aguda grave recibieron tratamiento para salvar su vida

Alerta por hambre: 
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Desgravación fiscal

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Resto a partir de 250€ en Donaciones plurianuales* 45%
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Preguntas frecuentes sobre la desnutrición y la hambruna

  • Desnutrición crónica. Un niño que sufre desnutrición crónica tiene un retraso en el crecimiento. Es decir, su talla es inferior al estándar internacional correspondiente a su edad. Este es el tipo de desnutrición menos visible y que muchas veces no recibe atención.
  • Desnutrición aguda moderada. Un niño con desnutrición aguda moderada pesa menos de lo que corresponde con respecto a su altura. Para diagnosticarla se utiliza una cinta especial con la que se mide el perímetro del brazo. 
  • Desnutrición aguda grave. Un niño con desnutrición aguda grave tiene un peso muy inferior respecto a su altura. Su riesgo de muerte es inminente, por lo que necesita atención médica urgente.
  • Carencia de vitaminas y minerales. La desnutrición por falta de micronutrientes se manifiesta de distintas maneras. Por ejemplo, un niño que carece de vitamina A es más propenso a las infecciones y corre mayor riesgo de sufrir ceguera. Por otro lado, la falta de hierro dificulta la capacidad de aprendizaje.

Un niño con desnutrición crónica tiene menos altura de lo que le corresponde con relación a su edad. Cuando hay una falta de nutrientes continuada en el tiempo se reduce el crecimiento físico y el desarrollo mental.

Si no se previene, actuando durante el embarazo y antes de que el niño cumpla los 2 años de edad, las consecuencias son irreversibles y se harán sentir durante el resto de su vida. Una vez que un niño o niña sufre desnutrición crónica (también llamada retraso en el crecimiento) no hay tratamiento, y el desarrollo tanto físico como cognitivo se verá afectado (el niño no será tan fuerte, sano e inteligente como hubiera podido ser).

Un total de 149 millones de niñas y niños sufren desnutrición crónica en el mundo. En África y Asia viven más de 9 de cada 10 niños con retraso en el crecimiento.

Seguro que más de una vez te has preguntado por qué sigue habiendo hambre en el mundo si hoy en día producimos suficientes alimentos para abastecer a toda la población; por qué, a pesar del trabajo de las organizaciones humanitarias durante tantos años, se repiten emergencias nutricionales como las que amenazaron la vida de millones de niños en Sudán del Sur, Yemen, Nigeria, Somalia o en el Cuerno de África.

No hay una única explicación: los conflictos, la variabilidad y las condiciones extremas del clima, las desaceleraciones y los debilitamientos de la economía (agravados por la pandemia de la COVID-19) son importantes factores causantes de inseguridad alimentaria y malnutrición. Su frecuencia y su intensidad siguen aumentando y cada vez más se suelen presentar juntos varios de estos factores.

El aumento de los desastres naturales -como inundaciones, ciclones y sequías- tiene un impacto negativo a largo plazo en la producción agrícola, lo que conduce a una subida de los precios de los alimentos. Las familias que no pueden asumir este coste no tienen capacidad para cubrir sus necesidades nutricionales, por lo que las tasas de desnutrición crecen, sobre todo entre los niños.

Además, el cambio climático también afecta a la disponibilidad de agua potable, con el consiguiente aumento de enfermedades como el dengue, la diarrea o el cólera, que causan millones de muertes infantiles año tras año.