¿Por qué sigue habiendo hambre en el mundo?

El riesgo de hambruna podría afectar a millones de personas en Sudán del Sur, Yemen, Etiopía y Madagascar ¿Por qué se repiten estas emergencias nutricionales? 
¿Por qué sigue habiendo hambre en el mundo?

El hambre está amenazando de manera creciente la vida de millones de personas en todo el mundo y, entre ellas, muchos niños y niñas de países como Sudán del Sur, Yemen, Etiopía y Madagascar, preocupan especialmente por las condiciones en las que se encuentran, con unos alarmantes niveles de desnutrición infantil.

No es la primera vez que el hambre es una amenaza de primer nivel para los niños del mundo. Por ejemplo, en 2011, la crisis nutricional del Cuerno de África nos dejó durísimas imágenes de niños y familias intentando sobrevivir sin apenas alimentos. Entre febrero y junio de 2017, Sudán del Sur también reunió los indicadores que llevaron a la declaración de hambruna

En estos contextos de inseguridad alimentaria extrema, los niños son siempre los más vulnerables, y se ​​enfrentan a una mayor probabilidad de sufrir desnutrición grave, con el consiguiente riesgo para su vida. Estas crisis también producen consecuencias irreversibles para toda la vida de los niños, lo que genera graves problemas de salud y desarrollo. 

Pero ¿por qué se repite la historia una y otra vez?

No existe una única causa que lo explique, múltiples factores que cada vez más conviven en el tiempo y se presentan con mayor frecuencia, dan lugar a estas trágicas realidades para la infancia: 

El hambre y la guerra

Los conflictos armados son una de las principales causas que explican por qué el hambre está llevando al límite a millones de niños en el mundo. La violencia suele tensionar el suministro de alimentos y agua, al igual que los sistemas sanitarios, provocando un  efecto dominó que acaba dinamitando el estado nutricional de los niños. Estos son algunos de sus principales efectos:

  • La inseguridad alimentaria aumenta durante los conflictos porque la población, que muy a menudo practica la agricultura de subsistencia, no puede cultivar. Además, es habitual que la inflación se dispare, y el precio de los alimentos se vuelve inalcanzable para las familias.
  • La guerra destroza los sistemas de agua y saneamiento, esenciales para evitar diarreas y enfermedades que impiden que los niños asimilen los nutrientes de los pocos alimentos que pueden comer. 
  • Muchos centros de salud quedan inutilizados, por lo que los niños no pueden recibir la atención médica que necesitan para tratar la desnutrición.
  • Además, los conflictos dificultan la entrega de ayuda humanitaria, tan necesaria para luchar contra las hambrunas. 

El hambre y el acceso a agua potable, saneamiento e higiene

¿Por qué sigue habiendo hambre en el mundo?

La falta de acceso a agua potable y saneamiento pueden provocar desnutrición o empeorarla. “No importa cuánta comida ingiera un niño desnutrido, no mejorará si el agua que bebe no es segura”, señala Manuel Fontaine, director de Programas de Emergencia de UNICEF.

Cuando el agua no es potable puede causar diarrea en los niños, no obteniendo así los nutrientes que necesitan para sobrevivir, lo que en última instancia conduce a la desnutrición. Los niños que la padecen también son más vulnerables a las enfermedades transmitidas por el agua, como el cólera. Se estima que el acceso inadecuado a un mínimo de agua, higiene y saneamiento, representa alrededor del 50 por ciento de la desnutrición mundial.

El hambre y el cambio climático

Los países con mayor incidencia de desnutrición infantil suelen ser muy propensos a sufrir sequías. Esto no solo perjudica a las cosechas, sino que también reduce la disponibilidad de agua potable, con el consiguiente riesgo de padecer diarreas al beber de fuentes contaminadas. A nivel mundial, más de 1.420 millones de personas, entre ellas 450 millones de niños, viven en áreas de alta o extrema vulnerabilidad al agua. 

En los últimos años, el cambio climático está agravando los efectos de las sequías. Además, añade nuevos factores de riesgo ya que también provoca inundaciones inesperadas que destrozan los cultivos de un día para otro. 

El hambre y los desplazamientos

Estos cuatro países que mencionamos, amenazados por el hambre, cuentan con alrededor de 9,2 millones de personas desplazadas. Las zonas de conflicto o que sufren sequías son más propensas a que su población se vea forzada a huir de sus hogares, lo que les hace más vulnerables a los abusos y a las amenazas para la salud, como la desnutrición.

Durante esos desplazamientos, los niños y niñas no tienen acceso a agua potable para beber, o acaban en campamentos improvisados en los que son recurrentes los brotes de enfermedades. La falta de acceso a los servicios sanitarios para recibir tratamientos adecuados genera un mayor riesgo para la supervivencia de los niños.   

El hambre y la inestabilidad política

La inestabilidad política en muchos de los países afectados es también parte del problema del hambre. La debilidad de las instituciones impide tomar medidas para luchar contra la desnutrición de la población, como por ejemplo, el almacenamiento de alimentos para hacer frente a las épocas de escasez.

En UNICEF luchamos contra el hambre

¿Por qué sigue habiendo hambre en el mundo?

Desde UNICEF estamos trabajando sin descanso en las principales emergencias nutricionales de la actualidad. Llegamos hasta las zonas más aisladas para distribuir alimento terapéutico de urgencia para los niños que sufren desnutrición aguda. 

Lo más urgente ahora es salvar vidas, pero en UNICEF no dejamos de lado el trabajo de prevención para evitar futuras crisis nutricionales a largo plazo. La promoción de la lactancia materna, la distribución de agua potable y el acceso a los servicios sanitarios son pilares clave en nuestra labor diaria en todo el mundo.

Durante 2020, salvamos de la muerte por desnutrición a casi 5 millones de niños y niñas menores de 5 años en todo el mundo. Aun así, millones de niños siguen necesitando alimento terapéutico para sobrevivir. 

También proporcionamos agua potable a más de 39 millones de personas que vivían en situaciones de emergencia y zonas en conflicto. Distribuimos miles de litros de agua diariamente en los campamentos de desplazados, apoyando a los hospitales y los centros de tratamiento del cólera, reparando los grandes sistemas de agua y saneamiento de las ciudades, para que los niños y las niñas dispongan de este suministro esencial para mantenerse sanos. 

El hambre es una lacra recurrente, pero eso no significa que no podamos acabar con ella. Un dato esperanzador: casi el 90% de los niños que reciben tratamiento contra la desnutrición aguda se recuperan.

Por eso, con la voluntad de los líderes políticos y con la ayuda de gente como tú, ¡es hora de plantarle cara al hambre!

La desnutrición aguda amenaza la vida de miles de niños. Ayúdanos a salvarlos.

Elige tu aportación mensual.

Desgravación fiscal

Deducción y desgravación de donaciones a UNICEF

Si has decidido hacerte socio o realizar un donativo puntual a UNICEF te informamos que puedes desgravarte estas donaciones de tu declaración de la renta. Desde enero de 2020 se han incrementado los tipos de deducción aplicables a las donaciones que se realicen en favor de UNICEF España, como entidad acogida al régimen fiscal especial de la Ley 49/2002, de 23 de diciembre:

Personas Físicas (IRPF)Porcentaje de deducción
Primeros 150€80%
Resto35%
Donaciones plurianuales (a la misma entidad durante al menos 3 años) > 150€ *40%
Límite deducción base liquidable10%

*Por importe igual o superior, en cada uno de ellos, al del ejercicio anterior.

Personas Jurídicas (IS)Porcentaje de deducción
Donaciones en general35%
Donaciones plurianuales (a la misma entidad durante al menos 3 años)*40%
Límite deducción base liquidable10%

*Por importe igual o superior, en cada uno de ellos, al del ejercicio anterior.

  • Si eres persona física, en el IRPF correspondiente a este año podrás deducirte el 80% del importe de tus cuotas y/o donativos íntegros por aportaciones de hasta 150€ al año. A partir de esa cantidad la deducción será del 35% o del 40% si llevas colaborando con nosotros al menos 3 años seguidos, con un límite del 10% de la base liquidable.
  • Si eres persona jurídica, en el impuesto de sociedades podrás deducirte el 35% de tus cuotas y/o donativos íntegros. Si llevas colaborando con nosotros al menos 3 años seguidos la deducción será del 40%, con un límite del 10% de la base liquidable.
  • Si eres persona física o jurídica no residente en España y obtienes rentas en nuestro país, tienes también un beneficio fiscal por el importe de tus donativos. Puedes consultarlo en www.aeat.es
  • Si resides en una comunidad autónoma sujeta a un régimen foral particular o que ha establecido deducciones adicionales por donaciones a ONG, las deducciones aplicables pueden ser diferentes.

Recuerda que para que podamos informar a la Agencia Tributaria del importe de tus cuotas y donativos es imprescindible que nos hayas facilitado tu DNI o NIF y domicilio.

Por favor, si aún no lo has hecho, llámanos al 900 907 500 o escríbenos a socios@unicef.es o facilítanos estos datos a través de tu área del colaborador en nuestra web: www.unicef.es/acceso
Si quieres ampliar la información sobre estos beneficios fiscales, por favor, consulta la web de la Agencia Tributaria: www.aeat.es

Si prefieres, contacta con nosotros en el 900 907 074 de lunes a viernes de 9:00h a 21:00h y sábados de 11:00h a 17:00h | socios@unicef.es