Nacer en plena hambruna en Sudán del Sur

Millones de madres luchan por sacar adelante a sus bebés en medio de la hambruna en Sudán del Sur. Conoce la historia de Gatkouth.
Nacer en plena hambruna en Sudán del Sur

Gatkouth con solo 30 minutos de vida.

"¡Es un niño!", dice Betty, la matrona, mientras corta el cordón umbilical. Por un momento, todos en la habitación guardamos silencio y nos alegramos por el nacimiento de Gatkuoth.

Gatkouth ha llegado al mundo en el campamento de desplazados de Bentiu, en el estado de Unidad, en el que viven 120.000 personas que han huido para salvar su vida. Además, en esta región de Sudán del Sur, el pasado mes de febrero se declaró una hambruna que ha dejado a 100.000 personas en riesgo de muerte.

Betty envuelve al recién nacido en lino blanco y le deposita lentamente en la balanza. "Será un bebé fuerte", dice. Justo cuando comienza a atender a la madre, Galkouth se pone a llorar y nos hace sonreír a todos. El llanto resuena en las paredes de metal del paritorio, que está lleno de suministros de organizaciones como UNICEF. En este humilde centro de maternidad nacen una media de 10 bebés cada día.

La hambruna devasta Sudán del Sur

Betty le pasa el bebé a su madre, Regena, mientras el resto de la familia mira desde la puerta de la habitación para ver al recién nacido. Enseguida comienza a darle el pecho, algo esencial para los bebés en sus primeros momentos de vida. Regena es una madre con suerte. Muchas mujeres no pueden darle el pecho a sus hijos, o incluso alimentarse ellas mismas, debido a la escasez de comida que han provocado los más de 3 años de conflicto.

La hambruna devasta Sudán del Sur

Regena, de 28 años, y su bebé Gatkouth.

El constante conflicto en Sudán del Sur ha obligado a millones de personas a huir de sus casas y ha expuesto a los niños a la violencia, el reclutamiento forzoso y la desnutrición. Como resultado de esta situación, una terrible crisis nutricional está devastando al país más joven del mundo.

En UNICEF estamos apoyando a Regena y otras madres en el campamento de Bentiu con agua potable, atención sanitaria y tratamiento contra la desnutrición. Gatkouth y sus hermanos podrán ir al colegio, recibirán apoyo psicosocial y tendrán un lugar seguro en el que jugar como niños.

Ahora al pequeño le toca crecer fuerte, ya que la vida aquí no es fácil. Tendrá que mantener la esperanza, como todos en Sudán del Sur, de que el final del conflicto está cerca. Por ahora cuenta con todo el apoyo que necesita de su madre, su familia, UNICEF y todas las organizaciones que trabajamos en Bentiu para que tenga los mejores primeros años de vida posibles.

Emily Poyser

Comunicación en UNICEF Reino Unido

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