Una historia de esperanza en Sudán

La situación humanitaria en Sudán sigue siendo compleja. Cinco años después del Acuerdo General de Paz (CPA), cuyo objetivo era poner fin a más de 20 años de conflicto, el país sigue enfrentándose a grandes desafíos. Actualmente, el sur de Sudán está llevando a cabo un referéndum de autodeterminación.

La infancia en Sudán se enfrenta cada día a condiciones difíciles. 305.000 niños mueren anualmente antes de cumplir cinco años, y casi la mitad de los niños, el 40%, sufre problemas en el crecimiento. Esto ocurre en un país donde cerca de la mitad de sus 39 millones de habitantes son menores de 18 años y6 millones son menores de 5.

La educación es uno de los retos pendientes en el país.Solo el 53% de los niños en edad escolar asiste a la escuela. Sin embargo, cada vez son más las familias que se están dando cuenta de la importancia que juega la educación para sus hijos, incluyendo las niñas, que representan aproximadamente uno de cada seis compañeros de Mark, el protagonista de nuestra historia.

El reto de la educación

La escuela ofrece una salida a los niños víctimas del conflicto y en el sur de Sudán se ha convertido en una de las grandes recompensas de la paz. En la escuela a la que acude nuestro protagonista, Mark, de 19 años, y que apoya UNICEF, estudian, por primera vez juntos tras años de conflictos, niños de diferentes etnias y tribus.

Mark es un ex niño soldado. Se trata de un joven de excepcional resistencia y determinación, que como muchos otros jóvenes, proviene de una familia rota por el conflicto civil.

Hace ocho años, cuando tenía 11, Mark se separó de sus padres durante un brote de violencia en el pueblo donde vivían cerca de Jartum, la capital de Sudán. Cuando los soldados atacaron un pozo donde los aldeanos recogían agua, Mark corrió en una dirección, mientras los miembros de su familia lo hicieron en la otra.

Mark terminó vagando solo de un lugar para otro. Finalmente, se unió a un grupo rebelde, que luchaba contra las tropas del Gobierno de Sudán. Era una forma de sobrevivir, de poder alimentarse y vestirse. Al cabo de tres años, y tras ser testigo de la muerte brutal de varios de sus compañeros, también niños soldado, se escapó en un barco que se dirigía hacia el sur, a lo largo del río Nilo.

El barco llegó finalmente a Juba, la ciudad más grande en el sur de Sudán, donde desembarcó. Descubrió que el Gobierno regional, con el apoyo de UNICEF, estaba diseñando el programaIr a la escuela, con el objetivo de quelos niños que no habían tenido acceso a la educación como consecuencia del conflicto tuvieran acceso a la escuela. Ahora Mark asiste a un colegio de educación básica en Juba, construida por UNICEF y sus aliados, y se considera afortunado.

Le gustaría estudiar medicina o una profesión similar para ayudar a la reconstrucción de su país tras décadas de guerra.

 Avances y retos en la educación

A pesar de los avances, siguen existiendo grandes retos para la educación del sur de Sudán. El Gobierno regional todavía no ha logrado poner en práctica la supresión oficial de las tasas escolares, y las cuotas son muy altas. Sin ningún apoyo familiar, Mark trabaja por la noche, en un puesto donde vende bebidas frías, y así pagar la escuela primaria. Tiene la esperanza de continuar en la escuela secundaria y luego ir a la universidad.