El sufrimiento de los niños refugiados y migrantes

Los niños refugiados y migrantes se juegan la vida en el Mediterráneo y sufren duras condiciones en Europa

28 millones de niñas y niños de todo el mundo han sido víctimas de desplazamientos forzosos a causa de la violencia y la guerra. Millones más huyen de la pobreza extrema y la falta de servicios básicos, como salud o educación.

A pesar del descenso de llegadas a través de Grecia e Italia, 32.000 niños refugiados y migrantes llegaron a Europa en 2017 (11.200 en lo que llevamos de 2018) procedentes de países como Siria, Irak, Nigeria, Guinea, Bangladesh o Marruecos. Garantizar su protección en todas las etapas del camino es una prioridad.

Por ello, UNICEF no solo trabaja en Europa, sino también en los países de origen y tránsito, como Turquía, Líbano, Libia, Malí o Níger. En lo que va de año, por ejemplo, hemos proporcionado educación a unos 11.483 niños y adolescentes en Grecia, Italia, Serbia y Bulgaria.

Por otra parte, se estima que más de 3.000 personas perdieron la vida en 2016 intentando llegar a Europa a través del mar Mediterráneo; muchos de ellos eran niños. Son solo estimaciones, las cifras reales podrían ser mucho mayores.

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Cada vez más niños hacen este camino solos. El número total de niños refugiados y migrantes separados y no acompañados en unos 80 países ha alcanzado un récord histórico, multiplicándose por cinco: de 66.000 en 2010 a 300.000 en 2016. En Italia, los niños solos representan el 92% del total de llegadas de menores de edad. En España también ha aumentado su número en 2017.

El descenso de llegadas totales a Europa —en 2018 ha caído un 85% en Italia y un 50% en Grecia, mientras que ha crecido un 90% en España— ha sido provocado por el refuerzo de los controles fronterizos y la adopción de acuerdos internacionales. No obstante, los niños siguen huyendo de sus hogares porque no encuentran otra alternativa para sobrevivir.

La nueva situación en las fronteras, y la falta de mecanismos legales para pedir asilo o migrar a Europa, están provocando que estos niños queden bloqueados durante meses o años en algunos países de África o Asia, y estén expuestos a viajes cada vez más peligrosos, así como a abusos y explotación por parte de las mafias. 3 de cada 4 adolescentes que llegan vía Italia han sufrido secuestros, encierros, palizas o trabajos forzosos. La mayoría describe su estancia en Libia como un auténtico infierno.

Pero cuando llegan a Europa, tampoco lo tienen fácil, ya que muchos países no son capaces de garantizar su protección. En Grecia, Bulgaria y Serbia hay unos 24.500 niños varados que permanecen en el limbo. También ha aumentado el número de suicidios, el consumo de drogas y los casos de explotación sexual entre estos niños y adolescentes.

Se han hecho esfuerzos y aplicado algunas soluciones, pero no han sido suficientes. El mecanismo de traslado entre países europeos desde Grecia e Italia tampoco dio los resultados esperados. Solo se ha cumplido el 18% de los compromisos previstos.

Niños refugiados y migrantes: la historia de Oumar

El viaje de Oumar

"Estaban esos traficantes que llevan a la gente a Europa. Sé que es muy peligroso, pero prefería arriesgarme".

Oumar. 16 años. (Ghana).

Después de un aterrador viaje desde Ghana hasta Italia, Oumar, de 16 años, fue rescatado por la Guardia Costera y luego por su nueva familia de acogida italiana. Desde UNICEF estamos promovimiento el acogimiento familiar en Italia.

Niños refugiados y migrantes: un presente lleno de incertidumbres

  • Falta de suministros básicos: la necesidad de ropa y de enseres de higiene básicos son acuciantes en los países de origen y tránsito, como Siria.
  • Alojamientos inadecuados y escasez de medios de vida: las condiciones de vida son muy duras para los niños migrantes y refugiados, sobre todo en los países de tránsito. En Europa, todavía hay alojamientos sobreocupados e inadecuados para los niños, principalmente en las islas griegas. La necesidad de conseguir dinero está provocando un aumento de los casos de explotación sexual infantil.
  • Protección de la infancia: la falta de vías de entrada legales y seguras deja a niños y familias en manos de traficantes, con alto riesgo de abusos y trata, en especial para los niños no acompañados. Los sistemas nacionales de protección europeos siguen sin ser capaces de garantizar la protección de muchos de estos niños.
  • Educación: hay niños que llevan hasta dos años y medio sin ir al colegio. Solo 4 de cada 10 niños están escolarizados en Grecia y Serbia.
  • Salud mental: la incertidumbre, la falta de expectativas y de respuestas duraderas están aumentando el sentimiento de frustración y, con ello, los casos de pesadillas, ansiedad, pánico y depresión infantiles.
  • Discriminación y racismo: las leyes se están endureciendo y los niños migrantes y refugiados no disfrutan en todos los lugares de los mismos derechos que el resto de los niños. Cada año se repiten ataques racistas a centros de refugiados y migrantes en toda Europa.
  • Países de origen y tránsito: es crucial atender a las causas que obligan a las familias a huir. También es necesario garantizar la protección de los niños migrantes en todos los países por los que pasan hasta llegar a Europa.

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