Encontrar un hogar lejos del hogar

Acompáñanos en nuestra visita al centro de menores no acompañados Info Park, en Belgrado (Serbia), para que descubras cómo tu colaboración con Unidos por los refugiados y migrantes de UNICEF está siendo clave para que miles de niños puedan empezar de cero.

Dos adolescentes

Con motivo del Día Mundial del Refugiado, que se celebró como cada año el 20 de junio, visitamos las instalaciones de Info Park, en Belgrado, un centro de recepción de refugiados que recibe el apoyo de UNICEF. Una vez allí, tuvimos la oportunidad de charlar con Irena Abdelmaksoud, que lleva trabajando como voluntaria desde hace siete años y que se centra en la protección de menores no acompañados y separados de sus familias. Además, desde 2018 también participa en un programa para la protección de la infancia y la prevención de la violencia de género para mujeres y niños en situación de movilidad. Durante nuestra charla, Irena nos contó que lo más difícil es gestionar a los jóvenes que vienen con traumas existentes de su país de origen, pero también aquellos ocasionados durante su viaje y su estancia en Serbia.

Esto hace que tengan problemas para dormir, comer o concentrarse, y en ocasiones, incluso pueden llegar a autolesionarse. El programa Unidos por los refugiados y migrantes del que formas parte es vital para que estos niños y niñas dejen su dura experiencia del pasado atrás y se sientan seguros en su país de acogida.

Varios jóvenes en un parque

Desde principios de 2021, el equipo de Info Park ha identificado y apoyado a numerosos menores no acompañados provenientes de Afganistán, Siria, Iraq, Eritrea, Pakistán, India y Bangladesh. Allí, la red de voluntarios de UNICEF está trabajando para garantizar la protección de estos jóvenes y el bienestar general de las familias de refugiados y migrantes. Nuestros talleres, sesiones informativas y programas de apoyo legal y psicológico están haciendo posible que las personas que se ven obligadas a huir de sus países de origen se recuperen del trauma y miren al futuro con esperanza, como es el caso de Ali y Mohammed, los protagonistas de nuestra historia.

Dos jóvenes realizando actividades

Ali tiene 19 años y es de Afganistán. Aunque recuerda haber tenido una infancia feliz en su Kabul natal, a los 14 años se vio obligado a huir del país en busca de un futuro mejor, dejando a su familia atrás. Junto a su mejor amigo, decidió emprender el viaje que ningún niño debería tener que emprender jamás y, después de varios meses caminando, llegó a Serbia en pleno invierno y durmió en la calle durante las primeras noches. Por suerte, los voluntarios de Info Park le encontraron y le ayudaron a instalarse en su nuevo hogar. Sin duda, ese día su vida cambió para siempre.

Él mismo nos cuenta que “te pones en marcha y no sabes cuándo volverás a ver a tu familia ni cuándo llegarás a tu destino. Fue muy duro, caminé muchísimo y tenía miedo de que la policía me detuviera y me hiciera volver atrás”. Después de haber tenido que pasar por esa experiencia tan traumática, una de las cosas que más valora es el apoyo psicosocial que recibe en el centro: “Ahora todo el mundo me conoce y se sabe mi vida, pero para mí fue muy importante que personas que no me conocían de nada me escucharan y se interesaran por mí. Con el tiempo he aprendido lo importante que es hablar con alguien de confianza para sentirte mejor, por eso animo a los chicos que van llegando a compartir su historia. Al final somos como una gran familia”, nos cuenta con una gran sonrisa que le caracteriza.

Ali en un juego de futbol

En el centro realizan actividades de lo más variadas, ya sea jugar un partido de fútbol, ir a la bolera o a ver una peli, pero siempre fuera del horario escolar, cuando terminan las clases y los talleres donde aprenden sobre temas tan interesantes como la prevención de la violencia sexual y de género, el abuso y la trata de personas. Como dice Ali, hay tiempo para todo: Cuando eres pequeño, te gusta estar con tus amigos, jugar, aprender… Y todo esto lo puedes hacer en Info Park. La mejor sensación del mundo es volver a sentirte como un niño, nos explica en perfecto serbio. Lo empezó a aprender cuando llegó de Afganistán y, durante ese tiempo, ha terminado sus estudios de secundaria y se ha convertido en mediador intercultural como parte de una iniciativa de acogida de UNICEF para ayudar a otros chicos refugiados. Ali sabe mejor que nadie por lo que están pasando, así que no se nos ocurre un compañero mejor que él.

Mohammed en un taller de apoyo psicosocial

Nuestro segundo protagonista huyó de Somalia junto a su madre y sus siete hermanos. Al ser una familia tan numerosa, su infancia fue muy dura, teniendo que trabajar desde muy pequeño: “No íbamos a la escuela, solo estudiábamos el Corán. Un día mi padre me dijo que intentáramos venir a Serbia, que allí tendríamos un futuro mejor. Y así fue”, nos confiesa emocionado. Y es que, según nos cuenta, se lo pasa tan bien haciendo amigos, jugando y hablando de su país en el centro Info Park que no puede ser más feliz: “Me siento seguro aquí, este es un lugar maravilloso para los niños”.

En el centro, pueden participar en talleres educativos, pero también pueden disfrutar de protección e integración legal, acceso a servicios sanitarios, una educación de calidad, sesiones de terapia para gestionar el trauma y cualquier tipo de violencia sexual, etc.

Ali en el centro

Sin duda, este centro de acogida les ha cambiado la vida tanto a Ali como a Mohammed, ahora vuelven a ser jóvenes que sueñan con un futuro mejor. Mohammed ha estado últimamente pensando mucho sobre su futuro y ha decidido que quiere ser piloto en Alemania o en Reino Unido, sin embargo, Ali quiere quedarse en Serbia y ser trabajador social o profesor de árabe.

Recuerda que sin tu colaboración con Unidos por los refugiados y migrantes nada de esto sería posible, así que te animamos a seguir siendo parte de UNICEF para que lleguemos aún más lejos.

*Nombres de los menores cambiados por motivos de seguridad.

 
© UNICEF/UN0276568/Souleiman
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Unidos por...los refugiados y migrantes

Una pesadilla que se repite cada día

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