Niños refugiados y migrantes en Europa

El frío pone en peligro la vida de miles de niños

En 2016, más de 350.000 personas atravesaron el Mediterráneo desde el norte de África tras realizar un peligroso viaje. El 26% fueron niños refugiados y migrantes. Además, muchos llegaron solos.

Los niños refugiados y migrantes en Europa huyen de la guerra, la violencia y la pobreza extrema en países como Siria, Afganistán, Nigeria, Irak o Eritrea. Han dejado atrás hogares, familia, amigos, escuela, todo lo que tenían, para jugarse la vida en un tránsito lleno de amenazas. Al menos 1.354 migrantes y refugiados murieron ahogados entre noviembre de 2016 y finales de enero de 2017, la mayoría de ellos (1.191) en la peligrosa ruta del Mediterráneo central entre Libia e Italia.

Una vez en Europa, enfrentan condiciones realmente duras. La nieve y la intensa lluvia que asola el continente hacen que miles de familias estén sufriendo condiciones extremas. A la drástica bajada de las temperaturas (- 20 grados), se añaden centros de acogida masificados en Grecia y Balcanes donde 23.700 niños y niñas están viviendo en condiciones muy duras. El hacinamiento y el mal aislamiento hacen que estos lugares sean perjudiciales para la salud y permiten que las enfermedades respiratorias se extiendan rápidamente cuando llega el frío. En Italia, muchos de estos niños están solos. De hecho, se ha duplicado el número de niños que viajan solos, sin sus familias. Son ya más de 25.800. Muchos de ellos han sufrido además violencia, explotación y abuso.

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El invierno más duro para los niños refugiados y migrantes

Niños refugiados y migrantes en Europa

© UNICEFUN049070Georgiev

Shirin y su familia iniciaron la ruta de los Balcanes en 2016 huyendo de la violencia en Siria. Desde que las fronteras fueron cerradas en marzo, están viviendo en el centro de refugio de Tabanovce en la antigua ex república yugoslava de Macedonia, junto a otras 100 personas. Shirin dio a luz en un hospital cercano. Su bebé, de 5 días, está viviendo su primer invierno en unas condiciones que ningún bebé debería sufrir. UNICEF está desarrollando un programa para ayudar a las madres y bebés que necesitan ayuda, a través de enfermeras que hacen seguimiento del estado de salud de madres y bebés. 

La drástica caída de las temperaturas, la intensa y helada lluvia y la nieve ponen en peligro a los niños migrantes y refugiados en Europa:

  • Protección de la infancia: la falta de vías de entrada legales y seguras deja a niños y familias en manos de traficantes, con alto riesgo de abusos y trata, en especial para los niños no acompañados. El 90% de los niños que han arribado a Italia han quedado separados de sus familias.
  • Escasez de suministros básicos: las familias llegan sin recursos tras costearse el viaje. Necesitan acceso a alimentos (adecuados a la edad de los niños), medicinas, productos básicos y móviles para comunicarse con sus familias. Las condiciones climáticas no hacen más que empeorar y son perjudiciales para la salud de los más pequeños.
  • Países de destino y tránsito: cientos de miles de personas continúan cruzando el Mediterráneo, una ruta que cada vez es más peligrosa. Cerca de la mitad de las personas que llegaron a las costas griegas e italianas son mujeres y niños.
  • Países de origen: es crucial atender a las causas que obligan a las familias a huir. La mayoría de refugiados y migrantes escapan de la guerra y la pobreza en países como Siria, Afganistán, Irak, Eritrea o Nigeria.

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