¿Cómo están afrontando los docentes la crisis del COVID-19?

Cerca de 400 docentes participaron en una encuesta de UNICEF España para conocer la respuesta de la comunidad educativa frente a la pandemia de COVID-19
Encuesta

En España, todos los centros educativos están cerrados por la declaración del Estado de Alarma el pasado 14 de marzo. Desde entonces, 10,3 millones de estudiantes siguen el proceso de formación a través de Internet.
El confinamiento debido a la propagación del coronavirus ha supuesto un reto para el sistema educativo español, como el de tantos otros países. Aquí, los cerca de 900.000 profesores y profesoras de las diferentes etapas educativas, desde infantil hasta universitaria, han tenido que adaptar el sistema de aprendizaje en un contexto que cambia por instantes.

Con el propósito de conocer cómo está afrontando la comunidad educativa española el COVID-19, UNICEF Comité Español lanzó el pasado 25 de marzo una encuesta para conocer la opinión del personal docente. Desde entonces, 390 personas han respondido las preguntas planteadas. De esta manera, aunque la encuesta no es representativa de la comunidad educativa española (tampoco era su propósito), si nos permite extraer algunas conclusiones a través de las cuales orientar recursos, políticas y acciones determinadas

Perfil de los docentes

El 96% de las respuestas proceden de las diferentes comunidades autónomas de España, siendo el otro 4% de países de América Latina, especialmente de Argentina. Una de cada tres respuestas proviene de profesores de secundaria, el 30% de primaria, el 13% son profesores de educación infantil, el 14% pertenecen al equipo directivo del centro, el 4,9% es profesor de educación especial y otro 3,1% son miembros del equipo de orientación.

La amplia de respuestas, el 59,9%, provienen de docentes que trabajan en centros educativos que tienen alguna relación con UNICEF: el 28,3% son centros referentes en educación en derechos de la infancia y la ciudadanía global, otro 17,5% realizan colaboraciones puntuales con la organización y el 14,1% del total son escuelas amigas y colaboradoras. 

Por titularidad, el 68,1% de las respuestas proceden de centros educativos de carácter público, mientras que el 21 % trabaja en centros concertados y otro 4,9% en centros de carácter privados. 


Coordinación interna

Según los propios docentes, la coordinación del claustro durante los primeros días del confinamiento ha sido bastante positivo. El 34,7% de los encuestados la califican de muy buena y otro 33,7% de excelente. Por su parte, una de cada cinco personas considera que la coordinación ha sido buena, otro 7% cree que ha existido poca coordinación interna y, por último, el 4,6% opina que no ha habido coordinación del claustro.

Por su parte, la herramienta más utilizada para la coordinación interna de los docentes es la multiconferencia de video o audio, que es utilizada por el 39,4% de los profesores y profesores. Tras esta opción, se sitúa el correo electrónico (19,7%), el WhatsApp, Telegram o similar (18,1%) y, en cuarto lugar, otras plataformas digitales, como la página web del centro o la de la consejería de educación de cada comunidad autónoma (15,5%). El 7,4% asegura que utiliza todas las opciones anteriores para coordinarse. 

De cara a las próximas semanas, el personal docente quiere seguir coordinándose de manera preferente a través de las multiconferencias de vídeo o audio mediante el uso de diferentes aplicaciones y programas existentes en el mercado, destacándose el uso de Microsoft TEAMS, Zoom y Google.  


Coronavirus: la educación a distancia en momentos de crisis

Más de la mitad de los docentes considera “importante” abordar la formación docente para mejorar la calidad de la educación a distancia, seguido de otro 21,7% que lo considera “urgente”, mientras que el 19,5% lo califica como “interesante”. Por su parte, el 6% de los encuestados considera que la formación docente es ahora poco relevante y el 0,8% lo califica como “irrelevante” en estos momentos. 

Por su parte, el 48,5% de las personas encuestadas considera “urgente” abordar el acceso al alumnado a la tecnología, mientras que el 36,7% opina que este hecho es “importante” y otro 10,2% lo cataloga como “interesante”. Únicamente el 3,1% califica este aspecto como “poco relevante para mejorar la calidad de la educación a distancia en el centro educativo. 

Además, casi la mitad (48,8%) califica de “importante” la capacidad de las familias para hacer seguimiento y así mejorar la calidad de la educación a distancia, seguido del 33% que lo considera “urgente”, mientras que el 15,3% cree que es “interesante”. Por su parte, el 1,9% de las personas encuestadas lo califican de “poco relevante” y el 1,1% de “irrelevante”. 

En lo que respecta a los niveles educativos superiores, el 42,4% considera que las competencias de aprendizaje autónomo en el alumnado son “importantes”, seguido del 26,2% que las considera “urgentes” y el 16,3% que las califica como “interesantes”. En el otro extremo, el 3,9% cree que son “poco relevantes” para mejorar la calidad de la educación a distancia en el centro y otro 1,1% considera que son “irrelevantes”. 

Además, el 45,9% de las personas encuestadas considera “urgente” la dotación de recursos para mejorar la calidad de la educación a distancia, seguido del 38,1% que lo ve “importante” y otro 11,7% que lo califica de “interesante”. A gran distancia, el 2,1% cree que la dotación de recursos es “poco relevante”, mismo porcentaje de los que consideran este ítem como “irrelevante” 


¿Cómo se comunica el profesorado con los estudiantes y las familias?

La encuesta también preguntó sobre los diferentes canales de comunicación con las familias y los propios estudiantes, siendo las respuestas complementarias, ya que normalmente se usa más de aplicación. A tenor de los datos de la encuesta, el 23,4% de los docentes se comunica con los estudiantes y las familias de manera individual a través del correo electrónico. Además, uno de cada tres profesores (10,7%) envía correos electrónicos generales para comunicarse. El 18,7% de los docentes se comunica a través de la página web del centro. 

Asimismo, el 13,3% se comunica por teléfono o videollamada de manera individual con cada niño o niña, porcentaje ligeramente superior a quienes se comunican a través de multiconferencia grupal (13,1%). El 7,9% se comunica a través de mensajes individuales de WhatsApp o Telegram (o aplicación similar), mientras que el 7,2% lo hace a través de estas aplicaciones, pero usando los grupos. 

Por último, cabe destacar que el 3,2% de los docentes se comunica con los niños y niñas y sus familias a través de la página web de la Consejería de Educación y el 2,4% utilizando las redes sociales. 

Seguimiento del proceso educativo

Los profesores y profesores destacan el seguimiento diario y de manera individual que realizan con sus alumnos a través de los diferentes canales, como el correo electrónico, las multiconferencias, las herramientas de Google Classroom.

En algunos casos se hacen llamadas a los padres para comentar la situación de determinados alumnos y alumnas. En otros casos, se realiza un seguimiento diario de la asistencia de las clases online, con aviso por correo electrónico a las familias de los alumnos que no han atendido a las clases. 

En otros centros educativos, al comienzo de cada semana envían un plan de trabajo semanal. Tras esto, el tutor se comunica de manera individual a diario, complementándolo con chats de TEAMS. En este centro, asegura un profesor “siempre se dan ánimos y se refuerza lo emocional. Nos tienen siempre que lo necesitan, da igual la hora”.

Brecha digital

Según los docentes, y de modo aproximado, el 71,2% de las familias mantienen el contacto y responden a las actividades y propuestas que realiza el centro. Conviene destacar que esta encuesta no tiene ninguna validez científica y su uso es meramente exploratorio. En aspecto concreto, la ministra de Educación y Formación Profesional, Isabel Celaá ha señalado que “casi el 80% del alumnado está conectado con el profesorado, teniendo el feedback que necesita”, según recoge RTVE.

No todas las familias tienen acceso a Internet en los hogares o cuentan con equipos informáticos con los cuales seguir el proceso educativo a distancia. En estos casos, los profesores implementan diferentes alternativas para seguir en contacto y asegurar el aprendizaje de estos niños, por ejemplo, a través del contacto telefónico. En otros casos, a través de material impreso, libros de texto y fichas de trabajo que se llevaron el último día de clase. Algunos centros han prestado sus propios equipos, así como diferentes consejerías.

En un centro educativo de Castilla y León, por ejemplo, los alumnos tienen la opción de realizar las tareas en papel y las familias envían una foto a través del móvil al correo de la plataforma educativa. “En la medida de lo posible estamos combinando los medios habituales con los que nos han venido impuestos por la situación”. 


Participación infantil y adolescente

La participación de los niños y niñas tanto en el día a día del centro como en la planificación escolar está cada día más presente en los centros educativos de toda España. No sólo porque la participación es un derecho recogido en la Convención sobre los Derechos del Niño, sino porque supone la mejor manera de construir un colegio más integrado y solidario.  El 79,9% de los centros cuentan con canales a través de los cuales el alumnado y sus familias pueden hacer propuestas de participación.

Esta trayectoria de participación infantil y adolescente se mantiene en estos momentos donde los centros educativos están clausurados por el coronavirus. De esta manera, el 29,9% de los centros han puesto en marcha propuestas creativas, ligadas a la expresión plástica, verbal y artística, como concursos de dibujos, carteles o poesías, entre otros. Además, el 29,4% también realizan propuestas ligadas a la expresión de emociones, el apoyo mutuo y la solidaridad. El 28% de los centros que brindan espacios de participación infantil también lo hacen con propuestas deportivas y de hábitos saludables y el 12,6% también contempla propuestas de aprendizaje entre pares


Igualdad y equidad de oportunidades

El 42,6% de los docentes consideran que en su comunidad autónoma no se están tomando decisiones que aseguren la alimentación saludable de los niños y niñas en sus hogares. 

Preguntados sobre si el nivel educativo y de idiomas de las familias de la comunidad educativa afecta en la calidad del aprendizaje del alumnado en la educación a distancia, el 34,6% de las respuestas que su influencia es “normal”, seguido de quienes consideran que influye “mucho” (27%) y de aquellos que creen que esta situación “va a tener un gran impacto” (20,9%). Por su parte, el 12% opina que esta situación afecta “poco” y un 5,5% cree que no va a afectar. 

Esta situación de cierre de los centros escolares puede acentuar “mucho” las diferencias en el ritmo de aprendizaje del alumnado, así como aumentar la disparidad en el logro de resultados; así opina el 34% de las personas encuestadas. Por su parte, el 30,4% cree que afecta lo “normal” y uno de cada cuatro (25,1%) considera que afectará de manera radical. El 8,4% cree que afectará poco y, por último, el 2,1% opina que no afectará “casi nada”.  
Los docentes además están preocupados por el uso de las pantallas que puedan estar haciendo su alumnado durante los días de confinamiento. Cabe recordar que los niños, niñas y adolescentes están pasando muchas horas delante de las pantallas, tanto para continuar con el proceso de aprendizaje como por motivos de ocio. Esto puede acentuar algunos problemas que ya existían antes, entre ellos el ciberbullying, la dependencia de los dispositivos o la falta de descanso.

Preguntados a este respecto, al 29,9% de los docentes les preocupa “mucho”, repitiéndose prácticamente este mismo porcentaje entre aquellas personas que consideran que esta situación les preocupa “bastante” (29,7%). A otro 27,1% le preocupa lo “normal”, mientras que al 8,3% le preocupa “poco” y al restante 4,9% no le preocupa. 


Estudiantes con necesidades educativas especiales

Los profesores y profesores tienen bajo su responsabilidad a niñas y niños con necesidades educativas especiales. En estos casos, los docentes trabajan de manera específica, y en la mayoría de los casos individual, con estos niños, por ejemplo, a través de planificaciones paralelas con los docentes y psicopedagogos, coordinación con los diversos profesores del área o tareas individuales. 

En otros centros, se han diseñado actividades específicas para determinados colectivos, produciéndose también adaptaciones curriculares y a los diferentes niveles. Por ejemplo, se ha adaptado material al lenguaje de signos, como nos comentaba recientemente el Centro Educativo Ponce de León de Madrid: “los niños sordos están en desventaja porque la parte escrita no llega a dichos alumnos de la misma forma que a los oyentes”. El centro está adaptando el material que se les manda y las intérpretes de lengua de signos traducen los contenidos y hacen video con dicha lengua para luego enviárselo a los alumnos. “Hemos tenido que habilitar a personal, y a las intérpretes de lengua de signos con ordenadores y aplicaciones que nos permitan video conferencias entre profesorado y con alumnado”, asegura Montserrat, directora pedagógica del centro. 


¿Cómo calificar el curso escolar? 

Cuando se decretó el cierre de los centros educativos y la continuidad del proceso de aprendizaje de forma telemática, la inmensa mayoría de los centros escolares ya habían evaluado el segundo trimestre escolar o se encontraban en las semanas finales, dependiendo del calendario escolar de cada comunidad autónoma. 

Para el 34,5% del personal docente encuestado, el segundo trimestre del curso escolar debería calificarse mediante un sistema de evaluación continua, seguido de quienes optarían por estudiar caso a caso (18,2%) y por quienes se decantan por no considerar este trimestre en la calificación anual (11,6%). Por su parte, el 6,5% de quienes realizaron la encuesta optaría por una evaluación por proyectos y el 5,4% por el aprobado general

No obstante, el 23,8% optó por otro tipo de respuesta, destacando que en la mayoría de los centros educativos ya se había realizado la segunda evaluación antes del cierre de los centros escolares por el estado de alarma. 

Reflexiones personales

El cuestionario también se interesaba por saber la opinión personal sobre la situación actual y cómo afronta el personal docente los próximos meses.  Las palabras más repetidas en las cerca de 400 respuestas fueron incertidumbre, ansiedad o preocupación

No obstante, a tenor de estas respuestas, los docentes también afrontan con “optimismo los próximos días y estoy deseando empezar a trabajar con mis chicos”, asegura una respuesta de alguien que, además ha padecido el COVID-19. Otros profesores y profesoras han aprovechado este tiempo para ampliar la formación en plataformas digitales

 

Aridane Hernández

Técnico de Educación en UNICEF España

 

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