Hoy, si hablamos de educación, hablamos de los abuelos

Los abuelos, por su edad, son los grandes afectados por el COVID-19, y eso afecta a la infancia por el lugar que ocupan en su educación y su desarrollo. Hoy, más que nunca, necesitan sentirnos cerca y, por eso, reivindicamos su papel como educadores.
Hoy, si hablamos de educación, hablamos de los abuelos y abuelas

24 ABR 2020

Las personas mayores, muchas de ellas abuelos y abuelas, son el principal grupo de riesgo del COVID-19. Día a día vemos como son víctimas de este virus y esto obliga a que su confinamiento sea más severo si cabe. Sin poder tener acceso a sus familiares, separados de sus hijos y nietos, viven la soledad del confinamiento pensando que podrían haber sentido su último abrazo o el último beso de sus nietos. A esto se suma que muchos de ellos no disfrutan de las ventajas y facilidades que pueden disponer sus familiares con un nivel altísimo de hiperconectividad, acceso a plataformas digitales, redes sociales o cualquier otra herramienta digital que pueda ayudar a sobrellevar esta situación. El contacto humano ha sido y es el elemento protagonista de las relaciones con sus familiares, y ahora más que nunca seria tremendamente reconfortante, pero por desgracia es algo que el COVID-19 les ha quitado.

Los abuelos como referente educativo

Que los abuelos no tengan contacto con sus nietos supone un gran vacío emocional para estos, pero no podemos perder de vista como sus nietos pierden un gran referente a su lado. Los abuelos juegan un papel importantísimo en el desarrollo emocional y educativo de los niños, niñas y adolescentes. El rol de los abuelos ha ido evolucionando según evolucionaba la sociedad; cada vez juegan un papel más importante en el ámbito familiar, supliendo o ayudando a los padres, pero también dando un cariño muy especial a sus nietos, ejerciendo de protectores o siendo un referente en el que mirarse para el desarrollo de diversas facetas de la vida. En esta evolución no podemos olvidar como, cada vez más, han asumido el papel de educadores de sus nietos; son parte importante de la comunidad educativa, de la relación con los centros educativos y apoyan a los nietos en su proceso de aprendizaje.

En el momento en que alguien se convierte en abuelo se gesta un nuevo vínculo familiar, inexistente hasta ese momento; se convierten en un eslabón imprescindible en la relación entre diferentes generaciones, se convierten en una parte del día a día de los niños y niñas, de su educación. Son sus compañeros de juegos y sus confidentes, pero también se genera un efecto transformador en las relaciones familiares.  Quienes hasta ese momento habían sido solo padres, y ahora son abuelos, viven una transformación en la relación con sus hijos, que pasan a ser padres y empiezan a comprender muchas actitudes y comportamientos de sus progenitores, fortaleciendo el vínculo entre ellos.

Más que cuidadores: educadores

El COVID-19 nos afecta a todos, pero de una manera especial a los abuelos, lo que priva a los niños, niñas y adolescentes de la posibilidad de disfrutar de elementos que enriquecen su educación y su desarrollo:

  • Transmisión de la historia familiar. Los abuelos disponen de información y conocimiento sobre el desarrollo y la trayectoria de la familia, son el nexo de unión entre generaciones, conocen las historias de los antepasados familiares (sus padres y sus abuelos) y cómo ha trascurrido el devenir de las nuevas generaciones (sus hijos y sus nietos). Los abuelos tienen la posibilidad de transmitir todas esas experiencias e historias que han marcado la trayectoria de la familia, y a sus nietos les resulta muy atractivo que sean fuente de conocimiento sobre como fue el desarrollo y la educación de sus padres, conocen las anécdotas y situaciones que sus padres vivieron cuando tenían su misma edad, y esto es un vínculo muy importante entre nietos y abuelos.
  • Influencia intergeneracional. Los valores de la generación de nuestros abuelos, en muchas ocasiones, están muy alejados de los que rodean a sus nietos, pero el valor que tiene la transferencia de esos valores, de esa filosofía o experiencia de vida es sumamente importante en el proceso de socialización o en el desarrollo de la identidad del menor. Son elementos que en ocasiones se han saltado una generación, pero que en estos tiempos es importante retomar, y son los abuelos los que tienen más posibilidades de transmitirlos.
  • Cariño libre y sin presión. Los abuelos están más liberados en cuanto a la presión de educar y a la responsabilidad que supone la crianza de un hijo, ya han pasado por eso, lo que les permite centrarse en dar cariño, en tener un rol más cómplice y cercano con sus nietos en todo momento. Esta cercanía genera un vínculo muy especial entre abuelos y nietos. Se crean lazos emocionales muy importantes en el desarrollo de los nietos.
  • Soporte 24/7. Los abuelos están ahí siempre que se les necesita. Los ritmos que exige la sociedad actual a los padres y madres trabajadoras, acrecentado en la crisis actual del COVID 19, entran en confrontación con las necesidades de los hijos, y los abuelos siempre están ahí para cubrirlos. Cuando un hijo se pone enfermo, cuando nuestro trabajo no nos permite cubrir periodos de vacaciones, cuando nuestros horarios no son compatibles con los de nuestros hijos… Los abuelos siempre están ahí para cubrir esa ausencia y los nietos lo saben y lo sienten.
  • Labor de mediación. Los conflictos entre padres e hijos son ineludibles en el proceso de crianza y educación, más si cabe cuanto más próximos a la adolescencia se encuentran nuestros hijos. El rol que los abuelos desempeñan en el proceso de mediación es muy importante, intercediendo en muchas ocasiones con los padres. Los niños, niñas y adolescentes ven en los abuelos una figura neutral.

En definitiva, no podemos asignar a los abuelos únicamente un rol de cuidadores; recogiendo a los nietos del colegio o llevándoles a extraescolares, cuidarlos en los periodos vacacionales o cuando están enfermos,  sino que desempeñan un papel como educadores, a través de la transmisión de su experiencia vital, sus valores, encargándose en ocasiones de las relaciones con los centros educativos, con sus profesores, pasando mucho tiempo con sus nietos aportando sabiduría, transcendencia y sentido común e involucrándose de manera muy activa en el proceso de desarrollo de habilidades y competencias de sus nietos para pensar, actuar, trabajar...

Los nietos también educan a sus abuelos

Los beneficios de la relación entre abuelos y nietos son bidireccionales. Ya hemos visto lo importante que son los abuelos para sus nietos y lo mucho que estos aportan a su proceso de desarrollo y crecimiento; pero no es menos importante el efecto que los nietos ejercen sobre sus abuelos. Algunos de los beneficios que la relación entre nietos y abuelos tiene para estos últimos, y que, de manera especial, tenemos que cuidar en estos días tan difíciles de aislamiento son:

  • Los nietos son un puente hacia una generación que dista mucho de lo que sus abuelos vivieron a su edad. Les ayudan a aprender a relacionarse con la tecnología, algo tan importante y necesario estos días.
  • Los nietos son fuente de actividad, una motivación para sus abuelos, para ser más activos, para no quedarse en casa…
  • Los nietos contribuyen a superar la sensación de soledad, las carencias de cariño que muchas veces sienten los abuelos. Los nietos son la fuente de cariño que en muchas ocasiones dejaron de ser los hijos.
  • La cercanía entre los abuelos y los nietos hace que los abuelos vuelvan a sentirse socialmente integrados, vuelven a sentirse útiles y con responsabilidades que poco a poco habían ido desapareciendo.
  • El rol de los abuelos como vínculo entre el pasado y el futuro y la transmisión de este conocimiento a sus nietos genera un significado especial a su trayectoria vital en la etapa de la vejez que repercute en su bienestar emocional.

 

Que el coronavirus no rompa ese vínculo

Todos estos beneficios, tanto para los abuelos como para los nietos, no se están dando estos días por las limitaciones en la relación entre ellos. La distancia que genera una llamada o una video llamada no puede suplir el contacto directo y físico entre ellos. La complicidad no es la misma a través de las pantallas que compartiendo un paseo por el parque o en el camino de vuelta a casa desde el cole.

La evolución de la sociedad ha llevado a que los abuelos desempeñen nuevos roles y dediquen cada vez más tiempo y esfuerzos a estar con los nietos (como se desprende de la última encuesta  de Salud, Envejecimiento y Jubilación de Europa) el papel que los abuelos desempeñan dentro de la familia los convierte en soportes fundamentales para el adecuado funcionamiento de las mismas y también en pilares en la educación y en el desarrollo personal de sus nietos. Esto, en ocasiones, supone una carga desproporcionada para aquellos que se merecen un descanso después de toda una vida de esfuerzo y desgaste, y no siempre somos conscientes de ello.

En los tiempos que corren, tenemos que tener en cuenta que los abuelos están sufriendo más que nunca, están en la diana de un virus tremendamente agresivo, sienten la necesidad de tener cerca a sus familias por miedo a que no puedan volver a abrazarles, y no les vale con ver a sus nietos e hijos a través de una pantalla. Esto les está generando niveles de estrés muy elevados, por lo que hoy más que nunca tenemos que ser muy generosos con ellos, que nos sientan cerca, que se sientan queridos, tenemos que trasmitirles que todo va a salir bien, y que cuando todo este mal sueño acabe vamos a reunirnos y vamos a darles todos esos besos y abrazos que no les hemos podido dar. Y todo esto hay que hacerlo a través del teléfono o la pantalla, por lo que de alguna manera tenemos que hacer un esfuerzo para que les llegue un poquito de todo lo que ellos nos han dado a lo largo de su vida, y tenemos que ser creativos y originales para lograr este fin. En definitiva, tenemos que estar ahí para generar esperanza y para que se sientan parte imprescindible de nuestras familias, pilares del desarrollo y la educación de sus nietos y fuente inagotable de sabiduría.

Hoy más que nunca; por aquellos que nos han cuidado, nos han educado, nos han enseñado, han luchado por nosotros, por nuestros derechos… Hoy más que nunca, tenemos que devolverles todo lo que nos han dado, y tenemos que estar ahí para ellos, para lo que necesiten, para lo que nos pidan y para lo que no nos pidan pero que sabemos que necesitan; nos tienen que sentir cerca y no se pueden sentir solos.

Carlos Cuesta

Técnico de educación en UNICEF España

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