Sudán: niños mueren en sus hogares, en carreteras, yendo a la escuela o al hospital
Estamos restaurando sistemas de agua y otros servicios a pesar de los enormes desafíos operativos y de acceso que provoca el conflicto.

En Sudán, mujeres y niños desplazados por los combates en Al Obeid buscan refugio en Tagat. Foto tomada el 24 de junio de 2026. © UNICEF/UN0876231/
06/07/2026
La infancia en Sudán sigue sufriendo las peores consecuencias de una guerra cada vez más letal. Según los últimos informes, al menos 330 niños y niñas han muerto o sido heridos durante los primeros seis meses de 2026, siendo los estados de Darfur y Kordofán los que registran los niveles más altos de víctimas infantiles.
“Los niños y niñas están atrapados en un ciclo implacable de violencia, desplazamiento y privaciones”, explica Sheldon Yett, representante de UNICEF en Sudán.
Para muchos niños ya no queda ningún lugar seguro. Están muriendo y resultando heridos en sus hogares, en las carreteras, en los mercados y mientras intentan acceder a servicios esenciales como la educación y la atención sanitaria.
¡La infancia nunca debe ser un objetivo. Sus vidas, sus derechos y su futuro deben estar protegidos!
Ataques con drones paralizan los servicios básicos
La situación en Kordofán del Norte es especialmente alarmante.
Desde mayo de 2026, los ataques con drones y otros ataques han causado, según los informes, más de 35 víctimas infantiles en el estado, incluidos al menos 18 niños y niñas muertos y más de 17 heridos. La edad de los niños afectados va desde los dos meses a los 17 años.
Los ataques con drones representaron el 60% de las víctimas infantiles, lo que pone de relieve el creciente impacto de este método de guerra en la infancia y las familias.
Estos ataques también dañaron infraestructuras civiles, incluidas viviendas, escuelas, centros de salud, sistemas de agua y mercados, han interrumpido las rutas de suministro y han sometido a una presión cada vez mayor a los servicios esenciales.
Con unos 500.000 civiles en riesgo en Al Obeid y sus alrededores, así como en todo Kordofán del Norte, cualquier nuevo deterioro de la situación podría exponer a más niños y niñas a la muerte, las lesiones, el desplazamiento y otros graves riesgos de protección.
Nada, de 13 años, en uno de los Espacios Amigos de la Infancia establecidos por UNICEF. © UNICEF/UNI953220/Dawod
Nada: una huida forzada con solo 13 años
Nada es una niña de 13 años que tuvo que huir junto a su familia de los combates en la región de Kordofán. Durante días quedaron atrapados en su vivienda mientras los impactos iluminaban el cielo la mayor parte del día.
“Caminamos tantos días que dejé de contarlos", cuenta.
Nada tiene dificultades para entender cómo su vida cambió tan drásticamente, empujándoles a vivir en un campamento tan lejos de su casa.
“La vida era tan bonita en casa”, dice. “Hacíamos todo lo que queríamos: ir al mercado, a la escuela. Jugaba con mis amigas Zahara y Mayada".
Mientras persista la inseguridad, a niños y niñas como Nada solo les quedan sus recuerdos, sin saber si algún día volverán a sus hogares.
En el Espacio Amigo de la Infancia al que asiste, establecido por UNICEF, Nada se divierte jugando al aire libre y practicando voleibol. También participa en otras actividades diseñadas para ayudar a los niños y niñas afectados por el conflicto, para que superen el trauma y el estrés.
Amenaza al bienestar emocional de la infancia
La amenaza persistente de los ataques también ha agravado el miedo, la ansiedad y el trauma entre los niños y niñas, especialmente en comunidades que han sufrido bombardeos y desplazamientos repetidamente.
La infancia no solo se enfrenta al riesgo inmediato de morir o resultar herida. El conflicto continúa exponiéndola a violaciones graves, como el reclutamiento y la utilización de niños, el secuestro, la violencia sexual y los ataques contra escuelas y hospitales.
Con el apoyo de socios y donantes conseguimos resultados para la infancia
A pesar de los enormes desafíos operativos y de acceso, desde UNICEF estamos llegando a niños y familias afectados:
- Restaurando el suministro de agua para proporcionar agua potable segura y prevenir enfermedades.
- Ampliando el acceso a agua segura para familias desplazadas y retornadas.
- Reabriendo las escuelas y proporcionando materiales escolares para que los niños y niñas puedan volver a la escuela con seguridad.
- Restaurando los servicios de salud y nutrición para salvar vidas.
- Apoyando los servicios de salud mental y psicosociales para niños y niñas pasando mayores dificultades.
Desde UNICEF pedimos a todas las partes en conflicto que protejan a la población y las infraestructuras civiles, permitan y faciliten un acceso humanitario seguro, rápido y sin obstáculos, y adopten todas las medidas posibles para proteger a la infancia.















