Debemos hablar de Sudán

Awatif tiene 11 años y, junto a otros niños, camina hacia uno de los espacios amigos de la infancia apoyado por UNICEF en Darfur del Norte. Nos cuenta que este sitio ayuda a "olvidar el impacto negativo de la guerra". Allí ha encontrado esperanza, aún estando lejos de casa, de la que tuvo que huir. Pero también nos traslada su anhelo: "quiero volver a la escuela". © UNICEF/UNI825332/Jamal
20/10/2025
Debemos hablar de Sudán.
No solo hablar — sino actuar para apoyar a millones de personas que viven una situación insoportable.
Mientras el mundo mira hacia otro lado, el pueblo de Sudán sobrevive a una crisis humanitaria catastrófica que está llevando a las familias —especialmente a los niños y niñas— al límite de la supervivencia.
Datos alarmantes con un terrible impacto en la infancia
Las cifras son estremecedoras y nunca habían sido peores:
- Casi 25 millones de personas —más de la mitad de la población de Sudán— pasan hambre cada día.
- Casi 640.000 personas se enfrentan a la hambruna —el nivel más alto de una crisis de hambre que puede causar la muerte de forma inminente— y otras 8,1 millones están al borde de ella.
- Son casi 9 millones de vidas en juego si no actuamos ahora.
El impacto en la infancia es inimaginable:
- Más de 15 millones de niños y niñas no saben de dónde vendrá su próxima comida, ni tienen acceso a atención médica o vacunas —mucho menos a la escuela.
- Se estima que 14 de los 17 millones de niños y niñas en edad escolar están fuera del sistema educativo.
En total, 30 millones de personas en Sudán necesitan con urgencia ayuda humanitaria para sobrevivir. No están recibiendo el apoyo que necesitan.
Y, sin embargo, reina casi el silencio. ¿O acaso has escuchado lo suficiente sobre esta, la mayor crisis humanitaria del mundo?
Aún peor en El Fasher
Una madre y sus niños en El Fasher. Se encuentran entre los miles de personas atrapadas por los combates, luchando por encontrar comida y con escaso acceso a cualquier servicio básico. © UNICEF/UNI849395/UNICEF
Si la situación en el resto del país es alarmante, en El Fasher es todavía peor.
La capital de Darfur del Norte lleva 500 días sitiada, haciendo la vida casi imposible para 260.000 civiles —entre ellos 130.000 niños y niñas— atrapados dentro.
Cada día enfrentan una violencia brutal y son asesinados o heridos en cifras abrumadoras. Solo la semana pasada, casi 60 civiles fueron asesinados en un ataque nocturno contra un lugar donde se refugiaban familias desplazadas —17 de ellos eran niños y niñas. Días antes, otro ataque alcanzó una mezquita y el único hospital que quedaba, matando a otras 20 personas.
Y estos son solo un par de ejemplos.
- Las casas están reducidas a escombros.
- La comida y el agua son casi inexistentes.
- La violencia sexual es generalizada.
- El acceso a la atención sanitaria es prácticamente imposible.
La ciudad sigue completamente aislada. Apenas entra ayuda humanitaria.
El mundo no puede mirar hacia otro lado
La atención y la acción internacional han sido muy insuficientes. De los 4.160 millones de dólares necesarios para el plan de respuesta humanitaria, se ha recibido menos del 30%. La falta de fondos cuesta vidas.
No podemos aceptar este silencio. El precio de la inacción es demasiado alto.
Detrás de cada cifra hay un niño o una niña. Una familia. Una vida que aún podría salvarse — si actuamos.
No podemos permitir que Sudán sea olvidado.















