¿Qué es el ébola? Todo lo que necesitas saber sobre el virus

Una niña se lava las manos en su escuela apoyada por UNICEF en Ituri, RDC.

Lemita Obita, de 8 años, se lava las manos en su escuela, apoyada por UNICEF, en la provincia de Ituri, República Democrática del Congo. © UNICEF/UNI993099/Ndomba

22/05/2026

El ébola es una enfermedad grave que aparece de forma periódica en África central y occidental, sacudiendo comunidades enteras y desbordando sistemas de salud ya debilitados. Cuando se declara un brote, los niños y niñas son quienes más lo sufren: no solo por el riesgo de infección, sino por todo lo que la crisis destruye a su alrededor.

En UNICEF llevamos décadas trabajando en primera línea para proteger a la infancia en estos momentos. Te explicamos qué es el ébola, cómo se transmite, qué síntomas provoca y cómo puedes contribuir a que ningún niño o niña quede atrás.

¿Qué es el virus del Ébola y de dónde viene?

La enfermedad por el virus del Ébola es una afección poco frecuente, pero grave, causada por virus del género Orthoebolavirus. Su nombre proviene del río Ébola, en la República Democrática del Congo (RDC), cerca de donde se detectó el primer brote documentado, en 1976.

Hasta la fecha se han descrito seis especies de ortoebolavirus, de las cuales tres se asocian con grandes brotes en seres humanos: 

  • El Orthoebolavirus zairense, responsable de la enfermedad por el virus del Ébola; 
  • El Orthoebolavirus sudanense, causante de la enfermedad por el virus del Sudán; 
  • Y el Orthoebolavirus bundibugyoense, que provoca la enfermedad por el virus de Bundibugyo (Uganda).

En cuanto a su origen animal, aún no se ha determinado con certeza cuál es el reservorio animal de estos virus. No obstante, existen indicios que apuntan a que los murciélagos frugívoros de la familia Pteropodidae actúan como huéspedes. El contacto con animales silvestres infectados (durante la caza, la manipulación o el consumo de carne de animales sin cocinar) ha sido la puerta de entrada para la transmisión del virus del Ébola a los humanos.

Síntomas del ébola: cómo afecta al cuerpo

El periodo que media entre la infección y la aparición de los síntomas oscila entre 2 y 21 días. Aunque, a pesar de ser un periodo tan largo, el virus no se transmite antes de que se manifiesten los síntomas.

Los primeros signos suelen ser repentinos e inespecíficos: fiebre, fatiga intensa, dolor muscular, dolor de cabeza y dolor de garganta. Poco después aparecen vómitos, diarrea y, en algunos casos, erupciones cutáneas.

En las fases más graves, la enfermedad puede provocar disfunción renal y hepática, así como complicaciones hemorrágicas.

En brotes anteriores, la tasa de letalidad ha variado ampliamente, con valores comprendidos entre el 25% y el 90%. La cepa Bundibugyo, protagonista del brote activo en 2026, presenta hasta la fecha una tasa de mortalidad que oscila entre el 32,5 y el 50%, según la OMS.

¿Cómo se contagia el ébola? Vías de transmisión

El virus del Ébola no se transmite por el aire, ni por el agua, ni por el simple contacto casual. Esto lo diferencia de otras enfermedades infecciosas y limita su capacidad de propagación en contextos controlados.

La transmisión entre personas ocurre por contacto directo con fluidos corporales, sangre, vómito, orina, heces, sudor, leche materna o semen, de una persona infectada que ya presenta síntomas.

Otro factor de riesgo relevante son los ritos funerarios. Las personas fallecidas por ébola siguen siendo infecciosas, y las ceremonias en las que existe contacto directo con el cuerpo han contribuido históricamente a la propagación del virus en comunidades de África central y occidental.

Para reducir el riesgo durante un brote es fundamental evitar el contacto físico con personas en las que se sospeche o se haya confirmado la enfermedad, no manipular cadáveres sin las medidas de protección adecuadas y lavarse las manos con regularidad.

¿Quién tiene más riesgo? El impacto en la infancia y las comunidades vulnerables

Todos los brotes de ébola afectan de forma desproporcionada a las comunidades más vulnerables: quienes viven en zonas de conflicto, con sistemas de salud debilitados, escaso acceso al agua potable, condiciones de vida insalubres y alta movilidad de la población. El personal sanitario de primera línea también se encuentra en una situación de riesgo especial.

Cada brote de Ébola pone a los niños y niñas en riesgo, además de por la exposición al virus del Ébola, por la interrupción de los servicios esenciales, la pérdida de los progenitores y cuidadores, el estigma, el malestar psicosocial y el aumento de los riesgos para la protección.

Las consecuencias invisibles del ébola también tienen un grave impacto que se extiende en el tiempo. Durante el brote de 2014-2016, y que afectó sobre todo a Guinea Conakry, Liberia y Sierra Leona, más de 70.000 niños y niñas no existían oficialmente porque sus nacimientos no se registraron durante la epidemia. Dado que no había constancia de sus nacimientos, podían verse privados de servicios fundamentales como la matrícula escolar, el acceso a servicios sociales y médicos y protección. Además, muchos niños y niñas perdieron a sus padres, madres o cuidadores, quedando en una situación de alta vulnerabilidad y, a menudo, sufrieron rechazo y estigma por miedo a que pudieran transmitir la enfermedad.

Tratamiento y vacuna contra el ébola: ¿dónde estamos?

La buena noticia es que existe una vacuna contra el ébola. Se llama Ervebo y la fabrica la farmacéutica Merck. Está aprobada y es eficaz frente a la cepa más común del virus, la Zaire. Los datos lo confirman: el riesgo de morir fue del 56% entre los pacientes no vacunados, pero solo del 25% en quienes habían recibido la vacuna Ervebo. Es decir, reduce a la mitad la mortalidad del virus.

El problema es que el brote activo de 2026 está causado por una cepa diferente, la Bundibugyo, y, aunque hay investigaciones en curso, para ella no existe todavía ninguna vacuna aprobada.

Mientras tanto, cuando alguien enferma de ébola, el tratamiento consiste en aliviar los síntomas: mantener al paciente hidratado, controlar el dolor y tratar las infecciones que puedan aparecer.

El control de los brotes se basa en una combinación de medidas:

  • El tratamiento de los pacientes, con las medidas de aislamiento necesarias.
  • La prevención de nuevas infecciones.
  • El rastreo de los contactos de las personas enfermas.
  • Las prácticas funerarias sin riesgos.
  • Campañas de información a toda la población y, de forma más específica, a supervivientes y su entorno cercano, para advertirles sobre las formas de transmisión, y las medidas para reducir la posibilidad de contagio. 
  • Una higiene personal y de manos correcta.

Cada una de ellas es imprescindible. Ninguna funciona sola.

Cómo ayuda UNICEF en los brotes de ébola

UNICEF lleva décadas respondiendo a los brotes de ébola junto a los gobiernos, las comunidades locales y otros socios humanitarios.

Ante el brote de 2026 en la RDC y Uganda, UNICEF activó su máximo nivel de emergencia, lo que permite la asignación inmediata de fondos, el despliegue acelerado de personal de emergencia, la simplificación de los procedimientos operativos en los países y una mejor coordinación a todos los niveles.

UNICEF colabora con diversos aliados, entre ellos la Organización Mundial de la Salud y el Centro Africano para el Control y la Prevención de Enfermedades, en apoyo a las respuestas coordinadas por los gobiernos, para el acceso humanitario inmediato y seguro en las comunidades más afectadas.

Además de la activación de medidas de respuesta en los países donde se han detectado casos, UNICEF pone en marcha planes de preparación y prevención en los países vecinos, con el fin de minimizar la transmisión del virus, que puede ocurrir por movimientos transfronterizos.

La respuesta de UNICEF frente al ébola incluye habitualmente:

  • Suministros médicos y de protección para el personal sanitario de primera línea, incluyendo trajes EPI, guantes, mascarillas y sistemas de desinfección y limpieza.
  • Puntos de lavado de manos y material de higiene en escuelas y centros de salud.
  • Comunicación del riesgo con líderes locales y religiosos para difundir mensajes de prevención, que puedan llegar a toda la población, de manera que puedan adoptar hábitos adecuados, protegerse y frenar la transmisión de la enfermedad.
  • Protección de niños y niñas huérfanos, separados o estigmatizados.
  • Apoyo a los sistemas de salud, nutrición y educación para mantener servicios esenciales durante la crisis.

La experiencia de brotes anteriores ha demostrado que la implicación y liderazgo de las comunidades en los esfuerzos de prevención son fundamentales para contener la expansión de la enfermedad.

¿Quieres ayudar a proteger a los niños y niñas más vulnerables frente al ébola y otras crisis humanitarias? Con tu donación, UNICEF puede llegar más rápido y a más familias. 👉 Dona al Fondo de Emergencias.

Fuentes: 

  1. https://www.who.int/es/news-room/questions-and-answers/item/ebola-disease
  2. https://www.who.int/es/news/item/17-05-2026-epidemic-of-ebola-disease-in-the-democratic-republic-of-the-congo-and-uganda-determined-a-public-health-emergency-of-international-concern
  3. https://www.unicef.es/noticia/crisis-del-ebola-unicef-moviliza-50-toneladas-de-ayuda
  4. https://www.unicef.es/noticia/ebola-como-respondemos-al-brote-en-africa-occidental
  5. https://africacdc.org/news-item/africa-cdc-calls-for-urgent-regional-coordination-following-ebola-virus-disease-outbreak-in-ituri-province-drc-and-imported-ebola-bundibugyo-case-reported-by-uganda/

Preguntas frecuentes sobre el ébola

Una enfermedad grave, aunque poco frecuente, causada por virus del género Orthoebolavirus. Provoca fiebre, vómitos, diarrea y, en los casos más graves, hemorragias. Se detectó por primera vez en 1976 en la RDC y desde entonces ha causado brotes periódicos en África.
 

Por contacto directo con fluidos corporales de una persona infectada que ya presenta síntomas: sangre, vómito, orina, heces, sudor, leche materna o semen. El virus no se transmite antes de que se manifiesten los síntomas. No se contagia por el aire ni por el agua.
 

Fiebre repentina, fatiga, dolor muscular, dolor de cabeza y dolor de garganta. Aparecen entre 2 y 21 días tras la exposición. Incluso cuando ya hay síntomas, el diagnóstico solo puede confirmarse mediante una prueba analítica.
 

Existe la vacuna Ervebo, aprobada y eficaz frente a la cepa Zaire. Para la cepa Bundibugyo, causante del brote de 2026, no hay vacuna ni tratamiento aprobado específico. El control de los brotes se basa en tratamiento sintomático intensivo, prevención y control de infecciones, rastreo de contactos, servicios de laboratorio, prácticas funerarias dignas y sin riesgos y movilización social.

La gran mayoría de los brotes de ébola se han registrado en África central y occidental, principalmente en la República Democrática del Congo, Uganda, Guinea, Sierra Leona y Liberia. La RDC es el país que más brotes ha sufrido desde la identificación del virus en 1976.

En mayo de 2026, la OMS declaró emergencia de salud pública de importancia internacional por un brote de la cepa Bundibugyo (para la que no existe todavía vacuna) en la provincia de Ituri, en la República Democrática del Congo, con casos importados confirmados en Uganda.

 

El riesgo es muy bajo. El virus no se transmite por el aire y la OMS no recomienda restricciones a los viajes internacionales ni al comercio. Las autoridades sanitarias españolas cuentan con protocolos de vigilancia activados para detectar cualquier caso importado.
 

Sí. Cada brote de Ébola pone a los niños y niñas en riesgo, no solo por el virus en sí, sino por la perturbación generalizada que causa en los sistemas de salud, nutrición, educación y protección. Por eso, UNICEF sitúa siempre a la infancia en el centro de su respuesta humanitaria.
 

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