Pobreza relativa: qué significa vivir con menos y por qué importa en la infancia

© UNICEF España/TeresaLoboArregui
La pobreza relativa es una forma menos visible de desigualdad, pero no por ello menos importante. No se trata solo de no tener lo esencial para sobrevivir, sino de vivir con menos que la mayoría de personas en tu país. Para los niños, niñas y adolescentes esa brecha puede limitar su acceso a derechos fundamentales, como es la educación o disponer de un entorno seguro y saludable donde crecer. También limita su participación en actividades extraescolares o culturales, que afectan a su sociabilidad y desarrollo.
¿Qué es la pobreza relativa?
La pobreza relativa se refiere a la situación en la que una persona o una familia tiene ingresos significativamente inferiores a los de la media de la sociedad en la que vive. No mide la supervivencia básica, sino la capacidad real de participar en la vida social y económica en igualdad de condiciones.
Alguien en pobreza relativa puede tener cubiertas sus necesidades básicas, pero carecer de los recursos para participar plenamente en la vida social o cultural.
Diferencias con la pobreza extrema
Mientras que la pobreza extrema se centra en la supervivencia (no tener los recursos mínimos para vivir), la pobreza relativa habla de participación social y de oportunidades.
La primera mide si una persona puede satisfacer necesidades como la alimentación, la vivienda o la salud; la segunda evalúa si puede permitirse tener un nivel de vida comparable al del resto de la sociedad.
¿Cómo se mide la pobreza relativa en España y Europa?
En España, y en toda la Unión Europea, se considera que una persona o familia vive en pobreza relativa cuando sus ingresos están por debajo del 60% de la media nacional. Este indicador, utilizado por Eurostat y por los organismos oficiales españoles, permite comparar el nivel de bienestar de las familias dentro de cada país y entender cómo las desigualdades afectan a su calidad de vida.
La tasa AROPE (At Risk Of Poverty and/or Exclusion) es un indicador europeo que mide el riesgo de pobreza o exclusión social. AROPE combina tres factores:
- Vivir por debajo del umbral del 60% de la mediana de ingresos.
- Sufrir privación material severa (no poder permitirse gastos básicos como poner la calefacción, comer carne o pescado cada dos días, o afrontar pagos imprevistos).
- Residir en un hogar con muy baja intensidad de empleo (cuando quienes pueden trabajar apenas han tenido empleo durante el año).
Este método permite entender no solo quién tiene menos recursos, sino también quién no puede mantener un nivel de vida similar al de la mayoría, incluso aunque disponga de ingresos regulares.
Estos son algunos de los datos más impactantes:
- En España el porcentaje de población en riesgo de pobreza o exclusión social se sitúa en 25,8% según la Encuesta de Condiciones de Vida 2024 (INE).
- En ese mismo año, entre los menores de 16 años la tasa AROPE fue de 34,7%.
En 2024, unas 93,3 millones de personas en la Unión Europea, es decir el 21,0% de la población, estaban en riesgo de pobreza o exclusión social, según Eurostat.
¿Cómo afecta la pobreza relativa a la infancia?
La pobreza relativa puede tener un impacto profundo sobre los niños, niñas y adolescentes.
- Limita su acceso a actividades extraescolares, libros, viajes u otros recursos educativos.
- Reduce sus posibilidades de participar en la vida social con normalidad: no poder ir a campamentos, hacer deporte o salir con otros menores.
- Aumenta el riesgo de exclusión y de desigualdad en el desarrollo: las brechas educativas, emocionales y de desarrollo pueden perpetuarse si no se actúa.
Además, la pobreza relativa suele estar relacionada con la pobreza infantil: muchas familias con niveles de ingresos bajos pero no extremos tienen dificultades para garantizar un entorno estable y enriquecedor para el crecimiento de sus hijos.
Cómo detectar la pobreza relativa en tu entorno
La pobreza relativa no siempre se aprecia a simple vista, pero sí deja señales en el día a día de los niños, niñas y adolescentes que la viven. Se trata de identificar situaciones en las que las oportunidades no son las mismas que las de otros compañeros y compañeras. Reconocer estas desigualdades, que en ocasiones se presentan como carencias muy sutiles, es fundamental para poder actuar.
Algunas señales pueden ser:
- Familias que no pueden permitirse actividades extraescolares para sus hijos e hijas.
- Niños y niñas que no participan en colonias, campamentos o excursiones por falta de recursos.
- Hogares con trabajo pero ingresos bajos, que costean lo básico pero no tienen margen para ahorrar o invertir en educación.
Falta de espacio adecuado en casa para estudiar.
¿Qué hace UNICEF ante la pobreza infantil?
UNICEF trabaja para que ningún niño o niña vea limitadas sus oportunidades por crecer en un hogar con menos recursos. Aunque la pobreza relativa no implique falta absoluta de bienes, sí provoca desigualdades que afectan directamente a su salud, educación, bienestar y oportunidades futuras. Con presencia en más de 190 países, UNICEF impulsa programas y políticas para reducir esa brecha social.
Algunas de las líneas de acción más relevantes son:
- Promover políticas públicas que reduzcan las desigualdades y mejoren la protección social de las familias.
- Fortalecer los sistemas educativos para garantizar una educación inclusiva y de calidad para todos los niños y niñas, sin importar su origen socioeconómico.
- Impulsar estudios, informes y datos actualizados para visibilizar la pobreza infantil y proponer soluciones.
- Asegurar el acceso a la educación y a los servicios de salud incluso en situaciones de crisis o emergencia.
- Impulsar políticas públicas que sitúen los derechos de los niños, niñas y adolescentes como prioridad y reduzcan las desigualdades.
Trabajar junto a gobiernos, comunidades e instituciones para reforzar los sistemas que protegen y apoyan a la infancia.
¿Cómo puedes ayudar a combatir la pobreza infantil?
Tu apoyo puede mejorar la vida de un niño o niña que ve limitadas sus opciones de futuro. Existen varias formas de colaborar:
- Hacerte socio o socia de UNICEF, aportando de forma mensual para sostener programas que reducen desigualdades.
- Realizar una donación puntual destinada a proyectos educativos, sanitarios o de protección social.
- Colaborar como empresa, institución o centro educativo, impulsando programas de sensibilización y derechos de la infancia.
Fuentes:
https://www.ine.es/dyngs/Prensa/ECV2024.htm
https://ec.europa.eu/eurostat/web/products-eurostat-news/w/ddn-20250430-2
https://www.unicef.es/noticia/1-de-cada-4-ninos-en-riesgo-de-pobreza-en-la-union-europea
https://www.unicef.es/sites/unicef.es/files/communication/ReportCardPobrezaEspana2023.pdf
Preguntas frecuentes sobre pobreza relativa
En España, según la encuesta de condiciones de Vida de 2025, el 33,8% de niños, niñas y adolescentes se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social. En el informe El beneficio de hacer: el impacto de políticas concretas para revertir la pobreza infantil en España, proponemos medidas concretas para cambiar esta situación, que es insostenible en un país de renta alta como es España.
Se puede, aunque es tremendamente complicado. Salir de la pobreza relativa depende de muchos factores, como la educación, el empleo, la estabilidad del hogar y el acceso a servicios. Precisamente, las ayudas públicas, la protección social y los programas de apoyo son los que permiten reducir esas situaciones de desigualdad.
Sí, sin duda. Algunos hogares tienen ingresos de trabajo, pero si esos ingresos son bajos o el empleo es precario esos niños, niñas y adolescentes pueden seguir viviendo en pobreza relativa.
Mucho: una familia con bajos ingresos y sin apoyo puede no ofrecer los recursos necesarios para el desarrollo, y un centro educativo sin programas de inclusión o becas puede dejar a muchos niños al margen.
UNICEF propone la implementación de una Prestación Universal a la Infancia que sea progresiva, la mejora de ayudas para familias, la universalización de la educación 0-3, fortalecer el sistema educativo para que sea más inclusivo y garantizar que las políticas públicas prioricen a la infancia en riesgo, especialmente en el trabajo con familias vulnerables.