Esta es la prueba de que la desnutrición se puede superar

La increíble recuperación de Pierre, en República Centroafricana, es un ejemplo de que 9 de cada 10 niños que reciben tratamiento contra la desnutrición aguda salen de ella.

Esta es la prueba de que la desnutrición se puede superar

El pequeño Pierre antes y después de recibir tratamiento contra la desnutrición en uno de los centros que apoyamos en República Centroafricana. © UNICEF/Le Du

22/11/2018

La madre de Pierre murió poco después de que él naciera, en 2015. Ahora Pierre vive con su padre, Prosper, su hermana y su abuela en un pequeño pueblo a las afueras de Bangui, la capital de República Centroafricana. El padre de Pierre no tiene trabajo. El conflicto armado está destrozando sus vidas y encontrar comida cada día es una auténtica lucha. 

La familia lleva tiempo sobreviviendo a base del cada vez más escaso maíz que recogen en una granja cercana. Hace unos meses, Pierre comenzó a perder peso. En julio de este año ya había enfermado varias veces, se negaba a comer y cada vez estaba más delgado. Su padre temía no poder hacer frente a los gastos del hospital y le trataba con medicina tradicional, pero no dejaba de empeorar. 

Pierre, que tiene 3 años y medio, pesaba 9 kilos y tenía diarrea grave. Prosper tenía miedo de que el pequeño muriera, así que cogió a su hijo en brazos y caminó 12 kilómetros hasta llegar al centro de salud más cercano. "No sabía si iba a llegar al hospital con Pierre vivo. Incluso si lo conseguía, no sabía si él podría superarlo", nos cuenta.

¿Cómo trabajamos para tratar la desnutrición?

Cuando entraron en el centro de salud apoyado por UNICEF, el personal sanitario se apresuró para estabilizar a Pierre. "Me sorprendió ver a tanta gente trabajando para ayudar a mi hijo", recuerda Prosper. "Cuando llegamos al centro de salud todo el mundo corrió hacia él. No estaba seguro de si nos lo llevaríamos vivo a casa".

Al día siguiente no había signos de recuperación en Pierre. Estaba prácticamente inconsciente debido a la grave deshidratación que le había provocado la diarrea. Los médicos del centro de salud, temiendo que pudiera morir, le derivaron al único hospital infantil que hay en República Centroafricana para que recibiera un cuidado más intensivo.

Prosper observa a Pierre mientras descansa en una cama del Hospital Infantil de Bangui

Prosper observa a Pierre mientras descansa en una cama del Hospital Infantil de Bangui el pasado 19 de julio.

El 20 de julio, Pierre entró en el Hospital Infantil de Bangui, un lugar de esperanza para los niños que sufren los casos más graves de desnutrición. Las salas para estabilizar a los pacientes con desnutrición están desbordadas. No hay camas y, las que hay, muchas veces las comparten 2 niños. Todos ellos están muy débiles y necesitan ayuda urgente.

28.000 niños tratados contra la desnutrición en RCA

Pierre y su padre pasaron una semana agónica en el hospital. El pequeño recibía tratamiento con leche terapéutica cada 2 horas, estaba demasiado débil para comer. Poco a poco Pierre estaba un poquito mejor. Empezó a sonreír de nuevo y a comer alimento terapéutico de pasta de cacahuete que proporcionamos desde UNICEF, algo esencial para la recuperación de un niño con desnutrición. Finalmente, después de 10 días de cuidados meticulosos, Pierre pudo volver a casa con su padre, su hermana y su abuela.

Prosper recibió instrucciones muy precisas: tenía que llevar a Pierre al programa de nutrición del centro de salud de su pueblo. Durante las siguientes semanas, Pierre tendría que acudir a revisiones periódicas así como seguir tomando alimento terapéutico para seguir ganando peso.

"Desde que dejamos el hospital, tenemos citas de seguimiento con el doctor y nos dan alimento terapéutico cada semana", nos cuenta su padre después de la primera cita. "Estoy mucho más aliviado ahora que sé que Pierre está mejor y puedo ir al campo a cortar madera para ganar algo de dinero".

Pierre en el peso del centro de salud antes y después de recibir tratamiento contra la desnutrición aguda grave

Pierre en el peso del centro de salud antes y después de recibir tratamiento contra la desnutrición aguda grave.  © UNICEF/Le Du

Pierre está recuperado. Todavía se aferra a su padre, pero sonríe cada vez que le sientan en el peso del centro de salud.

Las preocupaciones que han perseguido a Prosper en el último mes han comenzado a desvanecerse. Ya ha empezado a soñar con un futuro para el pequeño Pierre. "Quiero que vaya al colegio, quiero encontrar un trabajo para poder enviarlo a clase. Eso me haría muy feliz. Me encanta verle como a los demás niños".

Pierre es uno de los 28.000 niños con desnutrición aguda grave que hemos tratado en República Centroafricana de enero a septiembre de este año. Pero todavía hay demasiados niños que no reciben la ayuda urgente que necesitan. La inseguridad que se vive en el país nos impide llegar a algunos lugares.

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