Burundi: sueños posibles

Por Raquel Fernández, directora de comunicación de UNICEF Comité Español.

 
Hablar de sostenibilidad, de desarrollo sostenible, puede sonar a veces a utopía, a sueños imposibles que ni nos atrevemos a intentar convertir en realidad. Pero se hacen realidad.
 
Unos días en Burundi y he visto tantos ejemplos de sostenibilidad alcanzada...
 
Es la forma en la que trabajamos: detectamos las necesidades de los niños, las documentamos, trabajamos un plan con su presupuesto para corregir la situación y nos ponemos a hablar con el gobierno para ver los problemas, sus soluciones y cómo UNICEF puede ayudar a aplicarlas costeando infraestructuras, equipamiento, suministros y formación de personal especializado, y ofreciendo un seguimiento constante para mejorar y que nada se pare.
 
El objetivo final es que los propios sistemas del país se adueñen de las soluciones para siempre. Es la única forma de que esas soluciones se apliquen a todos los niños de un país.
 
El sistema de justicia no diferencia a niños y adultos. La primera consecuencia es que los niños sentenciados van a la misma cárcel que los mayores de edad, donde viven con carencias básicas y sin educación o un apoyo de reinserción.
 
UNICEF ha trabajado con el gobierno para cambiar esto y lo está consiguiendo.
 

BURUNDI: DOS EJEMPLOS DE PROYECTOS SOSTENIBLES

Cuerpos de seguridad, jueces y otros agentes del sistema penal reciben formación en derechos de infancia. Se está formando a formadores para que el país tenga para siempre su propia capacidad de mantener el enfoque de derechos de infancia con los niños en conflicto con la ley.
 
En Rumonge está en construcción el primer centro de reeducación de menores, que acogerá a los niños que están en la cárcel y les ofrecerá (aparte de todo lo necesario para cubrir sus necesidades básicas) educación, talleres de formación, apoyo psicosocial y un programa de reinserción en el que se implicará a sus familias y comunidades. El personal de estos centros recibirá una formación especializada y serán funcionarios del sistema penal burundés. Ya es un proyecto sostenible.
 
El equipo de Protección de la Infancia en Burundi trabaja con comunidades creando consejos en los que los propios miembros de la comunidad (colina, como las llaman aquí) crean un sistema de ahorro y microcrédito  para invertir en proyectos individuales y colectivos.
 
UNICEF les presta apoyo en formación y seguimiento constantes. En un año suelen ser autónomos porque gracias al aprendizaje y la experiencia aplican un modelo de ahorro que produce beneficios económicos y sociales: cubre las necesidades de niños vulnerables, atiende emergencias de miembros de la comunidad y mejora servicios como tener luz en casa y un sistema autónomo de recarga energética –en un país en el que menos de un 3% de la población tiene acceso al sistema de energía eléctrica. Este modelo de ahorro y beneficio social y económico es suyo, cada comunidad lo auto-gestiona y lo hace crecer. Ya es un proyecto sostenible.
 
Solo dos ejemplos de sueños posibles. La sostenibilidad existe.
 
En los países dependientes de la ayuda internacional deja de ser un sueño imposible gracias a los socios y donantes de organizaciones como UNICEF, a gobiernos de países con recursos que ejercen su responsabilidad con los derechos humanos y el desarrollo, y a cada una de las personas y entidades que, en la manera que cada uno quiere y puede, apoya este trabajo.
 
Gracias a vosotros, la vida abre ventanas de futuro para niños que viven en cárceles de adultos y familias que no tienen dinero para una emergencia de sus hijos o para tener una luz que apague las contaminantes lamparitas de queroseno que producen infecciones respiratorias en los más pequeños.