Lucha contra la mutilación genital femenina

De acuerdo con un informe de UNICEF, en la mayoría de los países donde se practica la mutilación o ablación genital femenina existe una marcada oposición a ella.  No obstante, más de 125 millones de niñas y mujeres vivas hoy día han sido sometidas a dicha práctica, y 30 millones de niñas corren el riesgo de serlo.

El informe Mutilación/ablación genital femenina: Resumen estadístico y exploración de la dinámica del cambio es, a día de hoy, la más amplia recopilación de datos y análisis sobre esta cuestión.
 
Encuestas realizadas en los 29 países de África y Oriente Medio donde persiste la mutilación demuestran que las niñas de hoy tienen menos probabilidades de sufrir esta práctica que hace 30 años, y que el apoyo a la mutilación está disminuyendo incluso en países donde su incidencia es casi universal, como son Egipto y Sudán.
 
Pero aunque el nivel de apoyo se ha reducido, millones de niñas siguen altamente expuestas a este riesgo. El informe hace hincapié en la diferencia entre la opinión personal sobre la mutilación genital y el arraigado sentido de obligación social que favorece su continuación, agravada por la falta de una comunicación abierta sobre un tema tan sensible y privado como este.
 
La mutilación genital femenina constituye una violación de los derechos de las niñas a la salud, el bienestar y la autodeterminación”, dijo Geeta Rao Gupta, Directora Ejecutiva Adjunta de UNICEF. “Este informe muestra de manera clara que las leyes por sí solas no bastan”. El desafío ahora consiste en lograr que niñas, mujeres, niños y hombres opinen sin temor y hagan saber que desean que se erradique esta perjudicial práctica”.
 

NO SOLO MUJERES Y NIÑAS ESTÁN EN CONTRA

Según las encuestas, no solo las niñas y las mujeres están en contra de esta práctica: un número significativo de hombres y niños también se oponen a ella. En tres países – Chad, Guinea y Sierra Leona– incluso más hombres que mujeres desean que se ponga fin a la mutilación genital femenina. []
 
En cuanto a las tendencias, el informe señala que en Kenia y la República Unida de Tanzania, las niñas entre los 15 y 19 años tienen tres veces menos probabilidades sufrir esta experiencia que sus madres. En Benín, Irak, Liberia, Nigeria y la República Centroafricana, la prevalencia ha bajado casi a la mitad entre las niñas adolescentes.
 
Si bien determinados grupos y países han abandonado casi totalmente la mutilación genital femenina, aún sigue siendo común en muchos otros, a pesar de los peligros que supone para las niñas. En países como Yibuti, Egipto, Guinea y Somalia, la mutilación sigue siendo casi universal: más de 9 de cada 10 niñas y mujeres entre los 15 y 49 años la han padecido. Tampoco se ha registrado una disminución perceptible en países como Chad, Gambia, Malí, Senegal, Sudán o Yemen.
 

HACEN FALTA MEDIDAS QUE COMPLEMENTEN LA LEGISLACIÓN

El informe acoge con satisfacción las leyes contra la mutilación genital femenina que han adoptado la mayoría de los países donde se practica, pero insta a tomar medidas que complementen esa legislación, como someter la práctica de la mutilación a un mayor escrutinio público, poniendo en tela de juicio la percepción errónea de que “todos los demás” la aprueban. 
 
El informe destaca también el papel fundamental de las madres en este cambio social, reflejando que las hijas de madres con niveles educativos más altos corren un riesgo menor de ser víctimas de la ablación. Así mismo, destaca el hecho de que la escolarización contribuye a que las niñas establezcan vínculos con otras personas que se oponen a la mutilación genital.
 
En el informe se exponen varios aspectos cruciales para eliminar la mutilación genital femenina, como son trabajar con las tradiciones culturales locales, y no contra ellas, intentando modificar las actitudes individuales relacionadas con la mutilación genital. Señala además que las familias que abandonen esta práctica deben saber que no están solas, para generar así una reacción en cadena en más familias. 
 
Incrementar la exposición de los grupos que siguen practicando la ablación frente a los grupos que ya la han abandonado, promover la eliminación total de la mutilación (sin defender modalidades menos drásticas como la circuncisión “simbólica”), así como seguir recopilando datos útiles para orientar las políticas y los programas, son algunos de los esfuerzos esenciales necesarios para erradicar la mutilación genital femenina.