LOS DERECHOS DE LOS NIÑOS Y NIÑAS INDÍGENAS NO DEBEN SER POSTERGADOS

Redacción UNICEF

Redacción UNICEF


El 9 de agosto, Día Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo, UNICEF insta a los gobiernos de América Latina a no postergar más los derechos de los pueblos indígenas, en especial los relacionados con los niños, niñas y adolescentes.

En América Latina viven actualmente alrededor de 40 millones de indígenas. A pesar de constituir la población mayoritaria de algunos países, estas comunidades viven a menudo en una situación de exclusión y violación de sus derechos. Las protestas y los levantamientos presenciados en varios países de la región en los últimos años, constituyen una manifestación de las desigualdades que viven día a día los pueblos indígenas.

Esta discriminación comienza en la infancia, donde millones de niños y niñas indígenas ven vulnerados su derecho a un nombre y a una nacionalidad, al acceso a la salud, a educación de calidad y a la protección. Según Nils Kastberg, Director Regional de UNICEF para América Latina y Caribe, "Podríamos seguir ignorando a todos los indígenas y engañosamente se cumplirían las Metas de Desarrollo del Milenio. En la actualidad los indicadores de los gobiernos no están desagregados, por lo que no reflejan la diversidad cultural de los países. Es por ello que estamos ante un auténtico genocidio estadístico, una situación absolutamente inaceptable. "

Reflejo de esta exclusión social es que en el año 2001, 75 de cada 1000 niños indígenas nacidos en América Latina no alcanzaron el año de edad, mientras que la tasa de mortalidad infantil entre la población no indígena fue de 52 por mil. En Bolivia, donde la población indígena representa el50% de la población, los niveles de analfabetismo en estas comunidades alcanzan el 19%, mientras que la proporción entre la población no indígena es de sólo el 4.5%. En Honduras, el fenómeno de la malnutrición infantil alcanza proporciones extremas entre los niños tolupas, quienes representan el segundo grupo indígena más numeroso de este país, mientras que en Panamá, el 95% de la población indígena del país vive con menos de un dólar al día.

Los conflictos armados acentúan la violación de los derechos de los niños y niñas, lo que provoca profundas transformaciones en el escenario familiar y comunitario. En Perú el 79% de las víctimas de la violencia vivida en las décadas de los 80 y 90 eran indígenas. En Colombia, en mayo de 2004 más de 300 indígenas wayúu, en su gran mayoría mujeres y niños, buscaron refugio en el fronterizo estado de Zulia, en Venezuela. Eldesplazamiento forzado implica para la niñez la pérdida de familiares, costumbres, y la ruptura con el entorno y la naturaleza que le rodea, aspectos, estos últimos, muy arraigados a las culturas indígenas.

Es necesario invertir en la infancia para romper con el círculo de la pobreza al que se ven sometidas las comunidades indígenas desde hace siglos. Para ello se debe fomentar la participación de las comunidades en las decisiones públicas, comenzando por los niños y adolescentes, buscando la puesta en marcha de políticas más incluyentes que respeten sus derechos. UNICEF insta a los gobiernos de América Latina signatarios todos ellos de la Convención sobre los Derechos del Niño, a que garanticen su cumplimiento.

Los pueblos indígenas de América Latina deben participar con pleno derecho en las sociedades, contribuyendo a la construcción y desarrollo de los países en los que viven. Sólo reconociendo y aceptando su cultura y su diversidad se podrán alcanzar de forma plena los niveles de desarrollo humano en Latinoamérica.