Líbano: seguimos entregando ayuda tras la reciente escalada de violencia
La última intensificación de las hostilidades deja una media de 12 niños muertos o mutilados cada día.
Objetos personales esparcidos cerca de un edificio destruido por las hostilidades en el sur de Líbano. © UNICEF/UNI982406/
17/06/2026
- Tras más de 100 días de intensificación de las hostilidades en Líbano —desde el 2 de marzo—, 247 niños y niñas han perdido la vida y 992 han resultado heridos, lo que supone una media de 12 niños muertos o mutilados cada día.
- Detrás de estas impactantes cifras hay vidas truncadas o cambiadas para siempre, y familias que se enfrentan al trauma, a una profunda pérdida y a la incertidumbre.
- Desde UNICEF seguimos entregando la ayuda tan crucial para los niños y las familias.
Las cifras por sí solas no pueden reflejar la magnitud total de la crisis en Líbano. Más allá de los fallecidos y los heridos, toda una generación de niños y niñas ha visto cómo su infancia se frustraba. Su sensación de seguridad —algo que todo niño necesita para crecer y desarrollarse— sigue profundamente mermada.
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Muchas familias han huido de sus hogares en múltiples ocasiones, los niños han sido testigos directos de la violencia, han perdido a seres queridos y han visto cómo sus colegios y sus comunidades se hacían añicos.
“Durante más de tres meses, los niños y niñas de Líbano han vivido experiencias que ningún niño o niña debería tener que soportar jamás", afirma Marcoluigi Corsi, representante de UNICEF en Líbano.
Con la esperanza renovada de que cesen las hostilidades, los niños y niñas necesitan algo más que el fin de la violencia: necesitan protección, un apoyo sostenido para restablecer el acceso a los servicios esenciales y que se les ofrezca un camino claro hacia la recuperación y un futuro más seguro.
Daños físicos y psicológicos inaceptables
La destrucción generalizada sigue afectando a amplias zonas del país, lo que ha afectado a viviendas, colegios y servicios esenciales —incluidos los sistemas de abastecimiento de agua, saneamiento e higiene—, agravando aún más las ya críticas necesidades humanitarias.
Más de 770.000 niños y niñas sufren un mayor nivel de angustia debido a la exposición repetida a la violencia, la pérdida y el desplazamiento. Muchos de ellos siguen sin poder regresar a sus hogares debido a los enfrentamientos en curso y a la amenaza que suponen los artefactos explosivos sin detonar.
La magnitud del daño físico y psicológico que estamos presenciando es inaceptable, y los niños y niñas siguen pagando un precio terrible por este conflicto. Poner fin a la violencia es esencial para restablecer el acceso a la educación y a otros servicios básicos, y para ofrecer a los niños y niñas un camino hacia la recuperación y un futuro más seguro.
El verdadero coste de esta crisis en Líbano no solo se medirá en las vidas perdidas hoy, sino también en las oportunidades perdidas mañana. Sin un apoyo sostenido, muchos niños y niñas corren el riesgo de cargar con las consecuencias de esta guerra durante muchos años.
Camiones de UNICEF distribuyen suministros entre edificios destruidos en Líbano. © UNICEF/UNI982401/
Qué hace UNICEF en Líbano
Desde UNICEF estamos trabajando con las autoridades nacionales y aliados humanitarios para aumentar el apoyo de emergencia a los niños, niñas y familias desplazadas.
En el primer trimestre de este año desplegamos:
- Mecanismos rápidos de respuesta para llegar a más de 227.000 personas con servicios básicos.
- Agua segura para más de 1,4 millones de personas.
- Acceso a la salud para cerca de 673.000 personas a través de unidades móviles y otras instalaciones.
- Apoyo a la continuidad del aprendizaje para al menos 348.000 niños y niñas.
"Lo más importante es que los niños y niñas de Líbano tengan la oportunidad no solo de sobrevivir a esta crisis, sino también de recuperarse de ella y recuperar el futuro que el conflicto ha puesto en peligro”, concluye Marcoluigi Corsi.
Reiteramos el llamamiento urgente para que se produzca un cese duradero de las hostilidades. Es necesario proteger a los niños y niñas de más daños y salvaguardar con carácter urgente las escuelas, los hospitales, las redes de abastecimiento de agua y otras infraestructuras civiles. Debe garantizarse el acceso humanitario y respetarse el derecho internacional.










