Emergencia en Líbano
La escalada de violencia pone en peligro miles de vidas. DONA AHORA.
La situación actual en Líbano se enmarca en un contexto regional en el que destacan las crisis humanitarias prolongadas y entrelazadas, que afectan de manera desproporcionada a los niños y sus familias en Oriente Medio. La inestabilidad y la violencia continúan generando consecuencias progresivas que agravan la vulnerabilidad de la población infantil.
Las hostilidades en Líbano se intensificaron el 2 de marzo de 2026 con ataques aéreos y enfrentamientos en múltiples zonas al norte y sur del río Litani, incluyendo los suburbios del sur de Beirut, el sur del país, Nabatieh y el valle de la Bekaa. Esta escalada ha ido acompañada de órdenes repetidas de desplazamiento y de una rápida expansión de las áreas afectadas por el conflicto.
Última actualización: 9 de abril de 2026.
- Más de un millón de personas se encuentran desplazadas dentro del país, muchas de ellas tras desplazamientos repetidos.
- La infancia es la más expuesta: interrupción educativa, riesgos de protección y acceso irregular a servicios básicos, como agua potable y atención sanitaria.
- UNICEF mantiene una respuesta humanitaria centrada en protección, salud, educación, agua y saneamiento y apoyo a comunidades de acogida y a familias desplazadas, incluyendo las zonas de difícil acceso.
Nota de transparencia: Las cifras y el contexto operativo se revisan de forma periódica en función de las actualizaciones oficiales y la evolución sobre el terreno.
Situación en Líbano hoy
Líbano vive una escalada grave de hostilidades, con ataques aéreos que han impactado a los suburbios del sur de Beirut, el sur del país, Nabatieh, Bekaa y otras zonas. Se registran decenas de muertos y heridos, mientras el número de niños y niñas afectados continúa aumentando, lo que refleja el impacto directo de la violencia sobre la población infantil.
El aumento de la violencia ha provocado un desplazamiento masivo de personas, muchas de ellas refugiándose en escuelas y edificios públicos convertidos en centros de acogida, que en numerosos casos ya están al límite de su capacidad.
Aunque los sistemas públicos de agua siguen operativos, los refugios necesitan combustible con carácter urgente, al igual que mantas, colchones y suministros médicos y de higiene para mantener los servicios básicos en un contexto de cortes eléctricos y presión extrema sobre las infraestructuras.
¿Qué está pasando ahora?
Líbano se encuentra atrapado dentro de un conflicto regional más amplio, marcado por bombardeos cruzados y ataques con drones y misiles entre Israel, Irán y otros actores. Todos estos acontecimientos están interrumpiendo la vida cotidiana y dañando la infraestructura civil.
El 8 de abril de 2026 se registró el día más mortífero desde el inicio de la escalada, con cientos de personas fallecidas y un número elevado de heridos, incluidos niños y niñas, cuyo impacto sigue aumentando día a día.
Cómo afecta a niños, niñas y familias
Educación y vuelta a la escuela
Los niños, niñas y sus familias están viendo interrumpida su educación debido al cierre total de las escuelas del país, muchos centros educativos funcionan ahora como refugios, la mayoría de estos ya saturados por el desplazamiento masivo provocado por los últimos ataques.
Miles de estudiantes se han visto obligados a abandonar de manera abrupta sus rutinas de aprendizaje, mientras sus familias afrontan situaciones de estrés e incertidumbre en condiciones de desplazamiento.
Aunque existen esfuerzos por reactivar el aprendizaje en zonas más seguras y mediante alternativas educativas, el acceso sigue siendo limitado para muchos niños y niñas desplazados..
Salud y atención primaria
Los niños, niñas y sus familias están enfrentando graves dificultades para acceder a servicios de salud y atención primaria debido a la escalada de violencia y el desplazamiento masivo. La sobrecarga de los hospitales y el aumento de heridos han tensionado un sistema ya frágil.
Al mismo tiempo, miles de familias desplazadas tienen necesidades sanitarias urgentes en los refugios colectivos y zonas de difícil acceso, lo que incrementa los riesgos para la salud, en particular entre los niños y niñas.
Agua, saneamiento e higiene
Las familias desplazadas están teniendo dificultades para acceder a agua segura, saneamiento e higiene, ya que la creciente afluencia de personas a los refugios ha generado una presión significativa sobre las infraestructuras existentes. El hacinamiento y la limitada disponibilidad de instalaciones sanitarias incrementan los riesgos para la salud, especialmente entre la infancia.
Aunque los sistemas públicos de agua continúan operativos, se requiere combustible de forma urgente para mantener el funcionamiento de estaciones de bombeo y generadores en refugios, donde la energía solar resulta insuficiente para cubrir las necesidades actuales.
Protección infantil y apoyo psicosocial
Los niños, niñas y sus familias están expuestos a riesgos crecientes de protección infantil debido al desplazamiento masivo, la separación familiar y la tensión emocional causada por la violencia.
Los ataques recientes han obligado a miles de familias a huir rápidamente, lo que aumenta los casos de niños y niñas no acompañados o separados de sus familiares, así como la exposición a situaciones de explotación o violencia en refugios superpoblados, y angustia psicológica, afectando gravemente su bienestar emocional y su sentido de seguridad.
Retorno y riesgos por munición sin detonar
El retorno de las familias desplazadas está ocurriendo en un contexto altamente peligroso debido a la presencia de munición sin detonar (UXO) y restos explosivos dejados por los bombardeos recientes.
Muchas de las zonas a las que las familias intentan regresar han sido objeto de ataques aéreos y artillería, especialmente en el sur, Bekaa y los alrededores de Beirut, lo que incrementa de forma significativa el riesgo de que niños y niñas entren en contacto con artefactos explosivos, ya sea en caminos, viviendas dañadas, áreas abiertas o escuelas, poniendo en grave peligro su vida y su seguridad.
Respuesta de UNICEF ante la emergencia en Líbano
- UNICEF ha desplegado unidades móviles de salud y distribuido medicamentos y suministros esenciales en centros de atención primaria para garantizar el acceso a atención médica básica, vacunación y atención rápida a familias desplazadas
- UNICEF ha proporcionado combustible para mantener operativas las instalaciones de agua en Beirut y Monte Líbano, asegurando la continuidad del suministro de agua en un contexto de cortes eléctricos.
- UNICEF trabaja en la identificación de escuelas seguras para continuar las clases donde sea posible y ha distribuido materiales educativos y recreativos en refugios, creando espacios seguros para el aprendizaje.
- UNICEF está liderando la identificación y seguimiento de niños y niñas afectados por la violencia, incluidos niños separados y no acompañados, asegurando su reunificación familiar.
- UNICEF ha proporcionado suministros nutricionales esenciales —como galletas de alto valor energético, suplementos de micronutrientes y alimentos complementarios listos para consumo— para prevenir la malnutrición entre niños y niñas desplazados.
- UNICEF está facilitando la continuidad del aprendizaje a través de tablets y soluciones de conectividad para niños y niñas afectados por el desplazamiento.
Preguntas frecuentes
Porque la situación sigue siendo frágil y las necesidades humanitarias persisten: servicios dañados, familias desplazadas o retornando y una presión sostenida sobre escuelas, salud, agua y saneamiento.
Trabajamos con equipos y aliados sobre el terreno para desplegar servicios y suministros, priorizando a la infancia y a comunidades con mayores necesidades, según evaluaciones actualizadas.
Se destina a sostener intervenciones clave: protección infantil, educación, salud, agua, saneamiento e higiene, además de soporte a comunidades afectadas y sistemas esenciales para evitar deterioros mayores.
La donación mensual permite planificar y sostener respuestas continuas y adaptables a cambios en el contexto, además de mantener servicios esenciales durante más tiempo.
En algunas zonas pueden existir viviendas e infraestructuras dañadas y riesgos asociados a restos explosivos. Por eso impulsamos educación en riesgo y medidas de prevención orientadas a proteger a la población civil, especialmente a niños y niñas.
Impacto humanitario en Líbano
La reciente intensificación de las hostilidades ha desencadenado una crisis humanitaria severa en Líbano, con miles de personas desplazadas en cuestión de horas, incluida una proporción muy alta de niños y niñas.
En los momentos más intensos de la escalada, decenas de miles de personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares saturando cientos de refugios colectivos, muchos de ellos ubicados en escuelas que ya estaban operando al límite de su capacidad.
La violencia ha causado numerosas víctimas civiles, incluidas muertes y heridas entre la infancia, reflejando el grave impacto del conflicto sobre los niños y niñas.
Los servicios esenciales —salud, agua, saneamiento, educación— se encuentran bajo una presión extrema: hospitales y centros de salud trabajan con recursos limitados mientras atienden a personas heridas y a familias desplazadas, y los sistemas de abastecimiento de agua dependen de combustible urgente para seguir operativos en un contexto de cortes eléctricos.
Al mismo tiempo, la interrupción del aprendizaje y los crecientes riesgos de protección infantil agravan la situación de las familias.
En conjunto, la combinación de desplazamiento masivo, daños a infraestructuras, interrupción educativa, riesgos de protección infantil y déficit de financiación está profundizando la vulnerabilidad de las familias, que enfrentan una emergencia multidimensional en un país ya debilitado por crisis prolongadas.
Educación y alfabetización en Líbano
La escalada de violencia en Líbano ha interrumpido gravemente la educación, afectando a un sistema ya debilitado por años de crisis económicas y sociales. Cientos de escuelas públicas permanecen cerradas o se han convertido en refugios colectivos para familias desplazadas, lo que limita gravemente la disponibilidad de espacios seguros para el aprendizaje.
Estas interrupciones prolongadas suponen un retroceso significativo en los avances del país en alfabetización y acceso equitativo a la educación, aumentando el riesgo de abandono escolar, brechas de aprendizaje y desigualdades que afectan especialmente a los niños y niñas más vulnerables.
Salud y nutrición en Líbano
La situación de salud en Líbano se ha agravado debido a la intensificación de los ataques, que ha generado un elevado número de heridos y víctimas civiles. Hospitales y centros de atención primaria, ya debilitados por años de crisis, funcionan bajo una presión externa, con recursos limitados y dificultades de acceso para la población afectada.
El desplazamiento repentino de decenas de miles de personas, incluidas muchas familias con niños y niñas— ha incrementado la demanda de atención médica de emergencia y de servicios básicos de salud, especialmente en refugios colectivos y zonas de difícil acceso.
En cuanto a nutrición, el contexto de desplazamiento masivo, la interrupción del acceso a alimentos y el estrés prolongado están aumentando el riesgo de desnutrición infantil. Las familias desplazadas enfrentan serias dificultades para garantizar dietas adecuadas, especialmente para niños y niñas pequeños, mujeres embarazadas y lactantes, en un entorno donde las condiciones de vida se han vuelto más inestables.
Protección de los derechos de los niños en Líbano
El conflicto y el desplazamiento masivo están exponiendo a los niños y niñas a mayores riesgos de protección, como sufrimiento psicológico, separación de sus familiares y una mayor vulnerabilidad frente a la violencia, explotación y la trata.
La huida precipitada de muchas familias y las condiciones de hacinamiento en refugios colectivos agravan estos riesgos.
La proliferación de municiones sin detonar y restos explosivos en zonas afectadas por los ataques aumenta el peligro de accidentes, con un riesgo elevado de lesiones graves o muerte entre los niños y niñas.
Las mujeres y las adolescentes se enfrentan a mayores riesgos de agresión y acoso sexual, además de dificultades para gestionar la higiene menstrual debido a la escasez de recursos, lo que afecta de manera directa a su dignidad, salud y bienestar.









