Líbano: un niño abandona su hogar cada 5 segundos

Zeinab (izquierda), de 13 años, Fadak (derecha), de 12 años, y Fatima, de 2 años, están pasando las noches en una escuela en Beirut, al igual que otras cientos de personas desplazadas internamente que han huido de la violencia. © UNICEF/UNI964786/Choufany
27/03/2026
¡Un niño o niña tiene q abandonar su hogar cada 5 segundos! A veces no somos tan conscientes de las cifras pero estamos hablando de al menos 19.000 niños desplazados cada día, o más de 370.000 en tan solo tres semanas. Para entender la magnitud, esto equivale a cientos de autobuses escolares llenos de niños que huyen para salvar sus vidas cada 24 horas.
Más allá de la infancia, en menos de un mes aproximadamente el 20% de la población de Líbano se ha desplazado. En todo el país, más de un millón de personas se han visto obligadas a huir -muchas por segunda, tercera o incluso cuarta vez-. Se trata de un desplazamiento masivo, repentino y caótico, que separa a las familias y vacía comunidades enteras, con consecuencias que se prolongarán mucho después de que cese la violencia.
Condiciones de vida alarmantes
El agotamiento mental y emocional que soporta la infancia en Líbano es devastador. Sin haber tenido tiempo para recuperarse del trauma de la última escalada, hace apenas 15 meses, están siendo nuevamente desplazados de forma violenta. Este ciclo constante de bombardeos y desplazamientos agrava profundamente sus heridas psicológicas, afianza el miedo y amenaza con causar daños emocionales graves y duraderos.
Hoy, más de 135.000 personas desplazadas internas buscan refugio en más de 660 alojamientos colectivos, muchos de ellos niños y niñas. Las condiciones de vida son cada vez más precarias. Muchas familias desplazadas se refugian en espacios informales, hacinados e inseguros, como edificios sin terminar, espacios públicos o incluso vehículos.
La crisis económica y la fragilidad de las infraestructuras ya limitaban la capacidad del país para responder a las necesidades básicas.
Los servicios esenciales de los que depende la infancia para sobrevivir y construir su futuro están gravemente interrumpidos. En zonas como Bekaa y Baalbek, los bombardeos han destruido depósitos de agua y estaciones de bombeo, dejando a decenas de miles de personas sin acceso a agua segura.
Además, con unas 435 escuelas públicas funcionando como refugios, la educación de más de 115.000 estudiantes se ha visto interrumpida de forma abrupta.
Coste humano estremecedor
Hasta la fecha, al menos 121 niños y niñas han muerto y 395 han resultado heridos. Quienes sobreviven a los bombardeos despiertan en una realidad humanitaria desesperada. Estamos viendo familias que huyen con lo puesto, obligadas a desplazarse varias veces en cuestión de días ante nuevas órdenes de evacuación.
Al mismo tiempo, infraestructuras civiles esenciales -como hospitales, escuelas, puentes y sistemas de agua y saneamiento- de las que depende la infancia para continuar con su vida han sido atacadas, dañadas o destruidas de forma reiterada.
"En un refugio en Beirut conocí a Zeinab, de 13 años, que había huido con su familia desde los suburbios del sur de la ciudad hasta la misma escuela donde ya se refugiaron hace 18 meses. Me contó que nunca imaginó volver a vivir algo así: dormir rodeada de muchas personas y escuchar casi cada noche el sonido de los bombardeos. Solo desea volver a casa, volver a la escuela, volver a su vida normal", cuenta Marcoluigi Corsi, representante de UNICEF en Líbano.
UNICEF: ayudando a los desplazados
UNICEF está sobre el terreno trabajando sin descanso para apoyar a la infancia en situación de desplazamiento, en refugios y en zonas de difícil acceso.
En las últimas semanas, nuestro mecanismo de respuesta rápida ha llegado a más de 167.000 niños, niñas y familias desplazadas con artículos esenciales y kits de invierno.
Hemos entregado toneladas de suministros para aliviar tanto sufrimiento:
- Más de 140 toneladas de suministros médicos esenciales a hospitales.
- 40 unidades satélite de atención primaria para garantizar que niños, niñas y familias en refugios tengan acceso a atención sanitaria.
- Agua, saneamiento e higiene de emergencia a cerca de 190 refugios.
- Acceso a educación online y establecimiento de escuelas temporales.
Sin embargo, la infancia está pagando el precio más alto de este conflicto.
La ayuda humanitaria por sí sola no puede resolver esta crisis. Nuestra capacidad de respuesta está gravemente limitada por los ataques reiterados contra personal sanitario y de emergencia, y miles de familias siguen aisladas en zonas de difícil acceso por motivos de seguridad y falta de transporte.
Por encima de todo, los 370.000 niños y niñas desplazados necesitan desesperadamente un alto el fuego inmediato. Necesitan dejar de huir y poder vivir como deberían vivir los niños y niñas.
Pedimos urgentemente un acceso humanitario sin restricciones para todas las personas que lo necesitan.
Exigimos el fin inmediato de los ataques contra infraestructuras civiles -incluidas escuelas, hospitales y sistemas de agua-.