Fondo de Emergencias

La importancia de estar preparados

Las primeras horas tras una emergencia son vitales. Cuando una emergencia golpea a una población es fundamental que las acciones de respuesta lleguen lo más rápido posible a los afectados. Cada minuto cuenta.

El Fondo de Emergencias de UNICEF Comité Español hace posible esta respuesta. Este fondo es una de las vías que contribuye a que se atiendan las necesidades de los niños y niñas en desastres y conflictos tan pronto como tienen lugar.

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La importancia de no olvidar

La respuesta debe continuar más allá del primer impacto. 1 de cada 4 niñas y niños vive en países afectados por conflictos armados, desastres naturales y epidemias, cuyos efectos persisten en su vida más allá del  foco mediático. Las llaman "emergencias olvidadas". Con este fondo conseguimos llegar adonde nadie más llega.

La atención a los niños y niñas, la necesidad de garantizar sus derechos en una situación de emergencia, requiere una movilización de recursos que permita dar una respuesta inmediata y sostenida en el tiempo.

Fondo de Emergencias

"Las casas ardían, mataban a la gente después de arrestarla, no teníamos nada que comer, por eso huimos. Ahora que hemos llegado aquí, me siento feliz".

Umme, 12 años. (Cox's Bazar, Bangladesh).

Cientos de miles de refugiados como Umme han cruzado desesperados la frontera entre Myanmar y Bangladesh. UNICEF trabaja en el campamento de refugiados de Cox's Bazar con suministros y ayuda para 1,2 millones de personas.

Las emergencias dejan a los niños en una situación muy complicada:

  • Nutrición: La combinación entre conflictos, cambio climático y estados frágiles ha conducido a un aumento escandaloso de las tasas de desnutrición en muchos países de África y Asia. En República Democrática del Congo (RDC), por ejemplo, que ha sufrido una escalada de la violencia en 2018, unos 12,8 millones de niños y sus familias se encuentran en riesgo de desnutrición aguda, lo que supone un 30% más que en 2017.
  • Educación interrumpida: 1 de cada 3 niños y adolescentes que viven en países afectados por conflictos o desastres –104 millones– no asisten a la escuela, una cifra que representa más de un tercio de la población mundial sin escolarizar.
  • Protección:Las situaciones de emergencia disparan el riesgo de que los niños sean reclutados por grupos armados, sean víctimas de trata o sufran distintos tipos de violencia. Por ejemplo, en Siria en 2018 hubo más de 12.000 violaciones graves de los derechos de los niños: secuestros, asesinatos, mutilaciones, reclutamiento forzoso, violencia sexual, ataques a escuelas y hospitales...
  • Salud: Yemen sigue sufriendo el peor brote de cólera del mundo: unos 886.000 casos sospechosos y 1.259 muertes asociadas a esta enfermedad desde principios de 2018.
  • Agua, saneamiento e higiene: desde el verano de 2017 el mundo presencia el desplazamiento masivo de rohingyas huyendo de la violencia en Myanmar. Unos 911.000 niños y sus familias han cruzado desde entonces la frontera a Bangladesh. Los campamentos en los que se refugian están súperpoblados y las condiciones de saneamiento e higiene no son las más adecuadas, lo que aumenta el riesgo de brotes de enfermedades. Para evitarlo, en 2019 nos hemos propuesto proporcionar agua y saneamiento a 1,1 millones de personas.

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