Fondo de Emergencias
La importancia de estar preparados.
¿Qué es el fondo de emergencias de UNICEF?
El Fondo de Emergencias nos permite contar con recursos para dar respuesta a las necesidades más urgentes de los niños y niñas en situaciones de crisis y acción humanitaria, estén donde estén, sin depender de la atención mediática que reciban.
Este fondo tiene una enorme importancia en el trabajo de UNICEF porque nos da un gran margen de flexibilidad para atender a los niños y las niñas que viven una situación de emergencia repentina o, por el contrario, situaciones que se prolongan mucho en el tiempo y generan necesidades crónicas pero urgentes, mientras la atención pública está en otra parte.
También son muy útiles para apoyar a los países que necesitan una mejor preparación para reducir el impacto de los desastres.
Gracias a la presencia de nuestros equipos de UNICEF antes, durante y después de las emergencias, con estos fondos podemos proporcionar una asistencia ágil y adaptada a cada contexto, rápida y eficaz, en coordinación con los gobiernos y el resto de actores humanitarios.
¿Cómo puedes apoyar el Fondo de Emergencias?
Las primeras horas tras una emergencia son vitales. Cuando ocurre una emergencia es fundamental que las acciones de respuesta lleguen lo más rápido posible a las personas afectadas. Cada minuto cuenta.
La preparación también es eficaz en términos económicos. Un análisis sobre la respuesta humanitaria que se hizo en 6 países en el año 2022 demostró que cada dólar invertido en la fase de preparación, a la larga ahorra 4 en la fase de respuesta a las crisis. Contar con ese dólar a tiempo también hace que seamos más rápidos, llegando 12 días antes, que son críticos para la supervivencia de la infancia más vulnerable.
El Fondo de Emergencias de UNICEF España hace posible esta respuesta. Este fondo es una de las vías que contribuye a que se atiendan las necesidades de los niños y niñas en desastres y conflictos tan pronto como tienen lugar.
La importancia de no olvidar
La respuesta debe continuar más allá del primer impacto. El fondo de emergencias nos permite responder a las necesidades en emergencias de larga duración que no ocupan titulares, anticiparse a nuevas crisis, fortalecer respuestas locales, proteger a los más vulnerables y asegurar que los servicios esenciales se mantengan antes, durante y después de cada emergencia. A medida que los conflictos, los desplazamientos, las emergencias sanitarias y los desastres climáticos se intensifican, millones de niños y niñas enfrentan niveles inéditos de violencia, hambre, desnutrición y colapso de servicios esenciales con consecuencias que persisten en su vida más allá del foco mediático. Con este fondo conseguimos llegar adonde nadie más llega.
La atención a los niños y niñas, la necesidad de garantizar sus derechos en una situación de emergencia, requiere una movilización de recursos que permita dar una respuesta inmediata y sostenida en el tiempo.
UNICEF ha dado respuesta en 2024 a 448 crisis humanitarias, nuevas y crónicas, en 104 países.
"Millones de niños en todo el mundo sufren los efectos de los conflictos, los fenómenos meteorológicos extremos y la crisis climática"
- Directora ejecutiva de UNICEF
Como siempre, los niños y niñas que ya están inmersos en crisis son los más afectados y necesitan ayuda urgente:
- Nutrición: los conflictos, los impactos climáticos, los brotes de enfermedades y la fragilidad institucional están empujando la desnutrición infantil a niveles críticos. Para 2026, se proyecta que 20 millones de niños y niñas necesitarán nutrición de emergencia, mientras que 8,3 millones están en riesgo inmediato de hambruna en Sudán, Sudán del Sur, Yemen y el Estado de Palestina, y otros 12 millones en países como Somalia, Nigeria, RDC, Etiopía, Haití, Mali y Myanmar.
- Educación interrumpida: la educación continúa siendo una de las necesidades más afectadas en las crisis prolongadas. En 2025, 234 millones de niños y niñas en contextos de emergencia necesitan apoyo educativo —35 millones más que hace tres años— debido a los conflictos prolongados, los choques climáticos. En contextos como Haití, Somalia o el Estado de Palestina, los niños pierden no solo el aprendizaje, sino también la estabilidad y protección que ofrece la escuela. En Sudán, casi el 90% de los menores en edad escolar continuaban fuera de la escuela a finales de 2024, una situación que corre el riesgo de cronificarse sin financiación adecuada.
- Protección: las emergencias incrementan de manera exponencial el riesgo de violencia, explotación, trata y reclutamiento forzoso. En 2024 se registró el número más alto jamás documentado de violaciones graves contra la infancia, con 41.370 casos verificados, más del doble del promedio de los últimos 20 años, afectando a 22.495 niños y niñas.
- Salud: los sistemas de salud se enfrentan a interrupciones devastadoras en la atención prenatal, partos seguros, cuidado neonatal, vacunaciones y tratamiento de enfermedades comunes como diarreas o infecciones respiratorias. Cuando estos servicios fallan, las consecuencias son fatales. En Gaza, por ejemplo, al cierre de 2024 solo 18 de 36 hospitales seguían funcionando, muchos de ellos solo parcialmente, dejando a la población infantil sin acceso a servicios vitales. Estas situaciones se agravan en crisis duraderas y de difícil acceso, donde la financiación insuficiente deteriora aún más unos sistemas ya sobrecargados.
- Agua, saneamiento e higiene: el cambio climático y los conflictos afectan directamente el acceso a agua potable, saneamiento y servicios de higiene, fundamentales para prevenir enfermedades y la desnutrición. Sin embargo, para 2025 solo se ha financiado el 9,6% del presupuesto global necesario para estos recursos generando impactos severos. En Somalia ha cesado la distribución de agua por camiones, aumentando el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua, y en países como Mali la respuesta se limita únicamente a intervenciones de emergencia, sin capacidad para inversiones de infraestructura a largo plazo. Estas limitaciones dejan a millones de niños expuestos a enfermedades, malnutrición y riesgos de protección, especialmente en crisis prolongadas que reciben poca atención internacional.
- Protección social y transferencias monetarias: las transferencias monetarias siguen siendo una de las herramientas clave de UNICEF para que las familias más vulnerables puedan adquirir bienes esenciales y proteger a sus hijos. En un contexto de recortes financieros y crisis prolongadas, estas ayudas son aún más importantes para garantizar la supervivencia infantil, sostener ingresos mínimos y evitar estrategias de afrontamiento negativas como el trabajo infantil o el matrimonio precoz. Su continuidad depende, especialmente, de financiación flexible destinada a contextos crónicos y poco visibles.
¿Qué hace UNICEF?
En el primer semestre 2025 conseguimos grandes resultados
Fondo de Emergencias
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