Niños en Irak

La paz no llega para los niños en Irak

11 millones de personas necesitan asistencia humanitaria y más de 3 millones permanecen desplazadas, incluyendo al menos 1,4 millones de niños y niñas.

Desde que se intensificó el conflicto en 2016, 1 de cada 5 niños en Irak están en riesgo de muerte, lesiones, violencia sexual, reclutamiento para el conflicto armado o secuestro. 11 millones de personas necesitan asistencia humanitaria y más de 3 millones permanecen desplazadas, incluyendo al menos 1,4 millones de niños y niñas. Más de 1 millón de personas han vuelto a sus hogares devastados por el conflicto o la ocupación.

Es muy costoso mantener los servicios básicos para las personas desplazadas en los campamentos o en las comunidades de acogida y los niños, que han vivido bajo la ocupación durante más de 2 años, necesitan agua, escuelas, vacunas y espacios seguros para el juego y aprendizaje. Millones de personas están huyendo de sus casas en busca de un lugar seguro para vivir.

Historia de vida de Ahmed, Irak

“El Estado Islámico decapitó a mi padre”

Ahmed de 11 años. 

Ahmed de 11 años presenció la decapitación de su padre a manos del ISIS. Vivió con su madre hasta los 7 años, pero esta le abandonó tras casarse de nuevo e irse con el grupo armado. Su nueva familia son las decenas de jóvenes que, como él, se recuperan de las secuelas del conflicto en un centro apoyado por UNICEF. Ahmed quiere ir al colegio y ser policía, como su padre.

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Los niños de Irak se enfrentan a muchos desafíos:

  • Desplazados en Mosul: Desde que en octubre de 2016 comenzaran las operaciones militares en Mosul, los niños siguen sufriendo el impacto del conflicto: unos 200.000 están atrapados en esta ciudad. La paralización de las plantas que suministraban energía a la ciudad ha provocado que más de 250.000 personas estén sin suministro eléctrico y sin acceso a agua potable. Muchos niños han dejado de ir a la escuela o de recibir vacunas durante los más de dos años de ocupación de ISIS.
  • Acceso a agua potable: Las débiles redes de abastecimiento de agua y saneamiento y los sobrecargados servicios de salud pública están al límite de su capacidad. Atender al gran número de niños y familias desplazados en condiciones tan precarias, puede suponer un aumento de la incidencia de enfermedades prevenibles.
  • Educación interrumpida: Al menos el 70% de los niños desplazados han perdido un año escolar completo. Durante la ocupación miles de niños dejaron de acudir a la escuela debido a la inseguridad.
  • Una lucha por sobrevivir: Faltan fondos para dar cobertura sanitaria y nutricional a toda la población debido a la recesión económica en el país. Y sigue siendo un desafío la alta rotación del personal de salud debido a la inseguridad en algunas zonas.

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