Niños refugiados: ¿qué hacemos con los comentarios xenófobos y racistas?

¿Qué hacemos con los comentarios que culpabilizan de un ataque terrorista a niños refugiados que huyen de un país en guerra? ¿Y con los que no muestran ni un ápice de humanidad hacia el calvario de miles de niños que se ven obligados a emprender un viaje muchas veces mortal? 

Conversar con los seguidores. Sin duda sería la respuesta a qué es lo que más me gusta de mi trabajo como Community Manager de UNICEF. Nuestros seguidores nos apoyan, nos retan, nos empujan a ir más allá, nos preguntan, nos inspiran, laten… Con alegría y responsabilidad, intento estar a la altura y dar la respuesta más adecuada en cada caso. Me encanta hacer llegar ese latido al resto de la organización. Pero hay veces que el corazón cambia de ritmo. Y hay días que parece que se va a parar. Como ayer. 

Responder a algunos de los comentarios que recibimos ayer en redes sociales se convirtió en un golpe de realidad y en unas terribles ganas de llorar de impotencia. 

Niños refugiados: un niño no es un terrorista

Acabábamos de lanzar nuestra campaña Ante todo son niños para gritar bien alto que los niños refugiados y migrantes no son armas políticas, que no son amenazas ni cargas y que, por supuesto, no son terroristas, cuando un deleznable ataque a un concierto repleto de adolescentes en Manchester quitó la vida, al menos, a 22 personas. Dos hechos que no tienen nada que ver uno con el otro

En situaciones límite, cuando sentimos miedo, sale lo mejor y lo peor del ser humano, me recordaba una compañera. Y me lo tuve que repetir muchas veces cuando me enfrenté a los comentarios xenófobos y racistas que algunas personas volcaron en nuestras redes sociales. Arremetían contra las imágenes de nuestra campaña lanzando mensajes de sospecha contra los niños, cuando la única conexión posible entre los niños víctimas del atentado de Manchester y los niños refugiados es que ambos son víctimas de la misma violencia

Niños refugiados: víctimas de la misma violencia

Nuestra normas de convivencia advierten de que este tipo de comentarios no tienen cabida en nuestras redes sociales. Así que los comentarios más duros, con insultos xenófobos, peligrosos e incitadores de la violencia, no los vio nadie, solo yo. A ese tipo de comentarios ni siquiera les damos respuesta, directamente los eliminamos. Pero, ¿y los comentarios que no contienen insultos pero les falta humanidad y respeto a los derechos humanos más básicos? 

¿Qué hacemos con los comentarios que culpabilizan de un ataque terrorista a los niños que huyen de un país en guerra? ¿Qué hacemos con los comentarios que no muestran ni un ápice de empatía hacia el calvario de miles de niños que se ven obligados a emprender un viaje muchas veces mortal? ¿Qué hacemos con tantos comentarios que nos dicen “los españoles primero” como si no fuera posible trabajar por todos los niños que más sufren multiplicando nuestros esfuerzos? 

En ocasiones tras esos comentarios percibo fanatismos y quizá falta de conocimiento profundo de las realidades, pero en otras no hay más que sesgo de información. Por eso, intentamos responder con datos y de forma transparente. 

Niños refugiados: combatir el miedo con humanidad

Explicamos, por ejemplo, que el 87% de los atentados yihadistas han sido en países de mayoría musulmana. Que de nada puede ser responsable un niño que huye de una guerra que no entiende y que vive una vida de ausencias. Que nuestras trabas a la protección de los niños refugiados las aprovechan las mafias para traficar. Que la falta de canales para migrar o pedir asilo es la que está arrasando con la vida y la infancia de miles de niños y familias.

No podemos permitir que el miedo que nos infunde un cruel ataque como el de ayer, nos lleve a culpabilizar a unos niños que lo que único que han hecho es sufrir las consecuencias de conflictos que no han creado. Hay que combatir esta barbarie con inteligencia, con conocimiento y con más humanidad. Un niño no es un enemigo. Un niño es solo un niño. Y esta es una buena oportunidad de acercarnos más al sufrimiento de tantos niños que solo buscan una vida mejor. Es el mejor momento para pedir a los líderes mundiales que los protejan, que encuentren vías seguras para ellos, que cumplan sus compromisos de acogida

Niños refugiados: ¿es posible que les tengan miedo?

Releo esos comentarios y recuerdo las historias de Mary, de Pati, de Fares... Niños tan inocentes y tan valientes. Niños a los que les han robado la infancia, niños que han vivido travesías sobrecogedoras, pérdidas devastadoras, que han sufrido abusos terribles. Niños que son solo niños. Y me planteo: ¿es posible que les tengan miedo?

A nosotros no nos dan miedo los niños. Son solo niños y nuestra obligación es protegerlos. Lo que nos da miedo es que los atentados y las guerras nos hagan perder la humanidad, la empatía y solidaridad con los niños que lo están pasando mal. Porque si consiguen que perdamos eso, el mundo será cada vez peor

Como dice mi compañero Alberto, social media manager de UNICEF Italia: “El 100% de las personas a las que ayudamos son seres humanos. Ojalá lo fueran también el 100% de las personas que comentan”

Aida Sánchez

Community Manager de UNICEF Comité Español

Niños refugiados y migrantes en Europa

Los niños refugiados y migrantes se juegan la vida en el Mediterráneo y sufren duras condiciones en Europa

Desde UNICEF trabajamos para proteger a los miles de niños que huyen para salvar a sus vidas. ¡Ayúdanos a conseguirlo!

Dona ahora