Niños refugiados: así es hacer un viaje infernal solo

En los últimos dos años, 300.000 niños refugiados y migrantes han emprendido solos un peligroso (y a menudo mortal) viaje. 
Son solo niños

Se llama Mary*. Es de la ciudad de Benin, en Nigeria. Cuando tenía diecisiete años, Mary trató de escapar de una vida sin futuro para trabajar en un restaurante en Italia, pero cayó en manos de una red de trata.

Su historia es una historia que en UNICEF escuchamos constantemente. Es el producto de una industria, la del tráfico de personas, que ha crecido a la sombra de unas leyes migratorias más estrictas y el cierre de fronteras en todo el mundo.

Millones de niños se encuentran sin oportunidades para migrar de manera segura. Las barreras a la migración no los detienen, solo los invisibilizan. Esto explica por qué hoy decenas de miles de niños no acompañados, como Mary, se embarcan en un peligroso (y a menudo mortal) viaje. Muchos acaban siendo víctimas de trata y explotación.

Esto es lo que le pasó a Mary.

Niños refugiados: "Muchas fuimos violadas"

"Una mujer me dijo que me ayudaría a llegar a Europa. Me presentó a un hombre que se llamaba Ben. Él dijo que podría ayudarme. Me dijo que conocía a gente que tenía restaurantes en los que podía trabajar. En ese momento me dijo que me pagaría los gastos.

Al día siguiente, me llamó para que fuera a su casa. Había un montón de chicos y chicas ahí. Nos dijo a todos que, si llegábamos a Europa, tendríamos que pagar 25.000 euros cada uno. Algunos dijeron que no, pero yo acepté.

Luego nos llevó a un lugar en el que hacían juju. (Juju es un antigua creencia ocultista de Nigeria).

Tuvimos que jurarle a una anciana hechicera que no huiríamos. Después fuimos a Libia. Ese lugar es muy, muy malo. Nos trataron tan mal. Todo lo que Ben dijo sobre que nos tratarían bien y que estaríamos seguros nunca pasó. Todo era mentira.

"Primero estuvimos atrapados en la ciudad de Gharyan durante tres meses. Muchas chicas fueron violadas. Una noche, ese hombre, Ben, nos cogió a dos de las chicas. Le dio la otra chica a otro hombre y a mí me dijo que si no dormía con él no me llevaría a Europa. Me violó".

Niños refugiados: "Me dijo que nos iban a prostituir"

Desde ahí nos llevaron a Sabratha, aunque todo el mundo lo llama "La Costa" porque es lugar desde donde envían a las chicas a Italia. Cuando llegaban los hombres libios, si veían a un chico, le ponían a trabajar para ellos y, si veían a una chica, la violaban. Intenté escaparme pero no pude. No tenía dinero, ni teléfono. Ni si quiera sabía dónde estaba para poder escaparme.

Una vez en el mar, nos rescataron los guardacostas italianos. Me hice amiga de una chica que hacía el viaje por segunda vez.

Me dijo que nos iban a prostituir, que no debía hablar a las proxenetas y que tenía que quedarme dentro del campamento en el que nos meterían los italianos. Yo pensaba: 'no voy a trabajar con mi cuerpo. No quiero venderlo'.

Niños migrantes: "Me dijo nos iban a prostituir"

Una habitación donde muchas víctimas de trata nigerianas se ven obligadas a ejercer la prostitución.

Cuando llegamos a la orilla, una abogada blanca, Gilda, me habló. Le dije que le debía dinero a Ben. Me sacaron del campamento y me llevaron a un centro de acogida.

Ahora las personas que pagaron mi viaje le dicen a mi madre que es hora de devolver el dinero. Hace dos semanas fueron a su casa y la esposaron. La llevaron a un edificio y la amenazaron. Le dijeron que le harían algo muy malo si yo no enviaba el dinero. Cuando me llama no sé qué decirle, así que he tenido que apagar el teléfono. Estoy muy triste, tengo mucha presión y estoy cansada. No sé qué hacer.

Estoy esperando a mis documentos para trabajar. Todo el mundo dice que tengo que ser paciente. Mi madre también tiene que ser paciente. Pero es muy duro".

6 principios para proteger a los niños refugiados

Según una encuesta de la Organización Mundial de las Migraciones, el 75% de los niños refugiados y migrantes que llegan solos a Italia afirman haber sufrido alguna forma de trata. Encuestas de UNICEF y Naciones Unidas realizadas en Libia y Somalia también demuestran que a las familias que se quedan les exigen grandes rescates por sus hijos.

Mary ahora vive en una casa de acogida para víctimas de trata de la Asociación Penélope en las afueras de Taormina, en Sicilia, muy cerca de donde se reunirán los líderes del G7 en los próximos días.

En UNICEF acabamos de lanzar el informe Ante todo son niños, que destaca los peligros a los que los niños refugiados y migrantes se enfrentan durante su viaje. En él pedimos a los países del G7 que coincidirán en Sicilia que elaboren un plan para estos niños. Un plan que debería estar basado en estos seis principios:

  1. Proteger a los niños migrantes y refugiados, sobre todo a los niños no acompañados, de la violencia y la explotación.
  2. Acabar con la detención de niños migrantes y solicitantes de asilo.
  3. Mantener a las familias unidas. Es la mejor forma de proteger a los niños y regularizar su situación.
  4. Garantizar el acceso a la educación a todos los niños refugiados y migrantes, y darles acceso a servicios de salud y a otros servicios de calidad.
  5. Insistir en la necesidad de abordar las causas subyacentes de los movimientos a gran escala de refugiados y migrantes.
  6. Promover medidas para combatir la xenofobia, la discriminación y la marginación en los países de tránsito y de destino.

* Nombre ficticio para proteger su identidad

Justin Forsyth

Subdirector ejecutivo de UNICEF

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