Gaza antes y después de la violencia: cómo ha cambiado la vida para la infancia

La gran mayoría de familias en la Franja de Gaza están desplazadas y lo han perdido todo. Después de dos años de guerra, siguen viviendo en condiciones terribles, en tiendas de campaña improvisadas o edificios dañados, expuestos a las inclemencias del clima. Niños y niñas están en riesgo de contraer enfermedades prevenibles o caer en la desnutrición. © UNICEF/UNI901445/Nateel
12/06/2026
Durante años, los niños y niñas de Gaza han crecido en un entorno marcado por restricciones, inestabilidad y un acceso muy limitado a servicios esenciales. Aun así, antes de la última escalada de violencia iniciada en octubre de 2023, la infancia podía ir a la escuela, acudir a centros de salud, jugar en sus barrios… Aunque ya vivían en una situación frágil, el impacto de la violencia reciente ha transformado por completo su día a día, dejando daños visibles e invisibles que tardarán mucho en repararse.
A continuación, repasamos cómo era la vida de la infancia antes de esta última escalada, qué ha cambiado desde entonces y cómo trabaja UNICEF para proteger a los niños y niñas en una de las crisis más profundas de su historia reciente.
Gaza antes de la última escalada de violencia: ¿cómo era la vida de los niños y niñas?
Antes de la última escalada de la violencia, la población infantil de Gaza ya se enfrentaba a una situación muy vulnerable. Las restricciones de movimiento, el bloqueo impuesto desde 2007 por tierra, mar y aire, y las limitaciones económicas marcaban el día a día de las familias en la Franja. Antes de octubre de 2023, la tasa de desempleo en Gaza era muy alta (45%) y la tasa de pobreza era más del 60%.
Aun así, los niños y niñas podían asistir a la escuela, tenían acceso a atención médica y mantenían rutinas, aunque en condiciones precarias.
Sistema educativo, salud y acceso a servicios básicos
- En el ámbito educativo, aunque muchas escuelas ya sufrían deterioro, funcionaban con doble turno para dar cabida a todo el alumnado.
- En salud, los centros sanitarios ofrecían atención primaria, vacunaciones y cuidados neonatales, aunque existía escasez de suministros y la falta de electricidad suficiente continuada en toda la Franja obligaba a contar con generadores en las infraestructuras sanitarias más grandes.
Antes del 7 de octubre de 2023 tenían acceso intermitente al agua, y muchas de las fuentes de agua no eran aptas para consumo humano.
Gaza después de la escalada de violencia: daños visibles y heridas invisibles
Tras la última escalada de violencia, la vida en Gaza se ha transformado de manera drástica. Los informes de UNICEF reflejan que los servicios esenciales (educación, salud, agua y protección infantil) están al borde del colapso. Las infraestructuras dañadas, la falta de suministros y los continuos desplazamientos han dejado a la infancia en una situación extremadamente vulnerable. Además del impacto físico, la violencia ha generado efectos emocionales profundos, especialmente entre los niños y niñas que han perdido sus hogares, sus rutinas y, en muchos casos, a sus familiares más cercanos.
A esta situación se suma un deterioro sostenido en el tiempo del acceso a alimentos y agua potable. Cientos de miles de menores viven hoy en condiciones que no permiten cubrir ni sus necesidades básicas ni un mínimo de bienestar emocional. Gaza atraviesa un momento crítico que afecta a cada aspecto del día a día de la infancia.
Escuelas destruidas, hospitales colapsados, viviendas arrasadas
Los daños en infraestructuras esenciales estos últimos 2 años han sido masivos. Se estima que el 93% de las escuelas de Gaza están destruidas o dañadas, lo que ha dejado a la infancia sin espacios de aprendizaje seguros. En acceso a la salud, solo algo más del 46% de los centros de salud primaria son funcionales y el 50% de los hospitales, lo que limita el acceso incluso a cuidados básicos y de prevención.
Consecuencias psicológicas y en la protección de la infancia
Más de 450.000 niños y niñas muestran consecuencias psicológicas muy graves. El 70% sufre trastornos del sueño y angustia psicológica. Todo esto añadido a que el sistema de protección infantil está prácticamente colapsado. La exposición continuada a la violencia, el miedo y la pérdida ha dejado a muchos menores sin apoyo estable y sin espacios seguros donde recuperarse.
Pérdida de familiares, traumas, desplazamientos forzados
Muchos niños han visto cómo perdían familiares, amigos o su hogar por completo. Las familias se han visto obligadas a moverse repetidamente, muchas de ellas más de 10 veces, buscando seguridad en medio del caos. Este desplazamiento constante rompe rutinas y redes de apoyo, esenciales para el desarrollo de los niños y niñas. Además, los desplazamientos de este tipo son un riesgo para la infancia puesto que se enfrentan a mayores posibilidades de perderse y separarse de sus familias.
Interrupción de la educación y acceso limitado a alimentos y agua
El cierre o destrucción de escuelas ha dejado sin clases a la mayoría de los niños y niñas de la Franja de Gaza. Al mismo tiempo, la violencia ha agravado la escasez de alimentos terapéuticos y agua potable. Solo en el mes de noviembre de 2025, más de 6.100 niños y niñas fueron ingresadas para tratar la desnutrición aguda.
¿Qué está haciendo UNICEF en Gaza para proteger a la infancia?
A pesar de las dificultades, UNICEF mantiene su presencia , las actuaciones de emergencia y ayuda humanitaria para atender las necesidades más críticas de los niños y niñas y sus familias.
Atención médica, refugios temporales y apoyo psicosocial
Siempre que es posible la entrada de ayuda, UNICEF distribuye suministros sanitarios, kits de primeros auxilios, vacunas y material para neonatos. En paralelo, se apoyan refugios temporales para las familias desplazadas.
También se ofrece apoyo psicosocial: psicólogos o trabajadores sociales que acompañan a los niños y niñas para ayudarles a afrontar el trauma, el miedo y las pérdidas.
Distribución de kits de higiene y de invierno, agua y establecimiento de espacios temporales de aprendizaje
Se han enviado camiones con agua potable, mantas, ropa de abrigo y artículos de higiene, especialmente en el invierno tan duro que se ha vivido en el año 2025 y 2026 con inundaciones que afectaron especialmente a la infancia que vive en alojamientos temporales como tiendas de campaña. UNICEF también ha habilitado espacios temporales de aprendizaje para que los niños y niñas puedan retomar las clases de forma segura.
Además, se distribuyen kits educativos y recreativos para favorecer la recuperación emocional.
Cómo puedes colaborar con UNICEF para apoyar a la infancia en Gaza
Tu ayuda es vital. A través de la campaña «Unidos por Gaza», puedes donar para suministros urgentes (agua, comida, medicinas) y para la reconstrucción de escuelas y hospitales.
También puedes difundir la realidad de la infancia de Gaza entre tu comunidad, pedir que se garantice el acceso humanitario y el fin definitivo de la violencia.
FUENTES:
https://www.unicef.es/causas/emergencias/gaza
https://www.unicef.es/noticia/la-falta-de-agua-en-gaza-y-cisjordania
Preguntas frecuentes sobre la situación de Gaza tras los ataques
Antes del 7 de octubre de 2023 (cuando se desencadenó la nueva escalada de la violencia), muchos niños y niñas ya vivían una situación de vulnerabilidad por el bloqueo, el desempleo, la pobreza y las carencias en servicios básicos.
Más de 65.000 niños y niñas han muerto o resultado heridos. Se han dañado o destruido la mayoría de las escuelas (93% están gravemente dañadas o destruidas), hospitales (actualmente solo están funcionando el 50%) y viviendas (más de 320.000 unidades de vivienda dañadas). Miles de familias han quedado desplazadas, perdido sus hogares y dependen de refugios temporales para sobrevivir, que no siempre tienen las condiciones adecuadas.
Muchos hogares han sido destruidos o han sufrido daños graves, unas 320.000 viviendas, obligando a las familias a desplazarse repetidamente. La reconstrucción es urgente, pero difícil mientras persistan las restricciones para la entrada de algunos bienes.
UNICEF proporciona apoyo psicosocial a los niños y niñas a través de equipos locales, psicólogos y trabajadores sociales. Además, se crean espacios de aprendizaje temporales para ayudarles a recuperar rutinas y seguridad emocional.