Sudán del Sur: los niños no deberían tener que esperar a una hambruna para que el mundo reaccione

Redacción UNICEF

Redacción UNICEF


“El mundo no debería esperar a que se declare una hambruna en Sudán del Sur mientras aquí los niños mueren cada día”, explica el director ejecutivo de UNICEF, Anthony Lake, tras visitar la devastada ciudad de Malakal, donde decenas de miles de personas se refugian en una base de la ONU.

“Hoy hemos dicho a las madres que han sufrido por el conflicto, los desplazamientos y el hambre que hay que evitar que sus hijos mueran. Todos tenemos que hacer más, rápidamente, para mantener a los niños con vida.”

Sudán del Sur: que no se repita lo que ocurrió en Somalia

Los directores ejecutivos de UNICEF que han visitado el país aseguran que temen que el mundo vuelva a permitir que se repita lo que ocurrió en Somalia y en el Cuerno de África hace tres años, cuando las alertas tempranas que indicaban hambre extrema y aumento de la desnutrición fueron ignoradas hasta que se declaró oficialmente la hambruna.

“El PMA, UNICEF y otros aliados en el terreno han estado trabajando incansablemente para apoyar a aquellos que están sufriendo las consecuencias de este conflicto y estamos listos para hacer más y llegar a más gente”, explica el director ejecutivo del PMA, Ertharin Cousin.

“Pero si queremos ampliar rápidamente nuestras operaciones y salvar más vidas, necesitamos más recursos y la comunidad internacional debe actuar ahora”, añade.

SUDÁN DEL SUR: 50.000 niños podrían morir por desnutrición

Cerca de un millón de niños menores de cinco años van a necesitar tratamiento contra la desnutrición aguda este año 2014 en Sudán del Sur, según UNICEF y el PMA. Si el mundo falla en su tarea de ofrecer la ayuda necesaria ahora para acelerar y ampliar los esfuerzos que aseguren comida y nutrición vital, 50.000 niños podrían morir por desnutrición este año según UNICEF.

Aunque el conflicto se localiza en tres estados de Sudán del Sur, una de cada tres personas del país – unas 3,9 millones de personas-, se enfrentan a peligrosos niveles de inseguridad alimentaria, desconociendo muchos de ellos cuándo y cómo van a conseguir su próxima comida.

El incesante ciclo de violencia en Sudán del Sur, que ha causado el desplazamiento de más de un millón de personas dentro del país, más de la mitad de ellos niños, ha interrumpido los trabajos agrarios y el suministro de servicios sociales, el comercio, y las operaciones de los mercados, lo que ha provocado la pérdida masiva del sustento de muchas personas.

Además, la falta de acceso a cuidados médicos, agua potable e instalaciones de saneamiento adecuado someten a los niños a un alto riesgo de sufrir desnutrición aguda. La situación se agrava por los riesgos a los que se enfrentan los trabajadores humanitarios para llegar a los niños y las familias que más lo necesitan debido a los enfrentamientos, la falta de infraestructuras, el número limitado de colaboradores y la falta de financiación.

Ayuda a evitar la hambruna en Sudán del Sur