Tuberculosis infantil: qué es, cómo se transmite y cómo se trata

Elvis participa en una sesión de inmunización en República Democrática del Congo. Con apenas 3 meses, le están protegiendo de muchas enfermedades prevenibles como el sarampión, la meningitis y la tuberculosis. © UNICEF/UNI815024/Benekire
19/03/2026
La tuberculosis es una enfermedad infecciosa que, aunque curable, sigue cobrando miles de vidas infantiles cada año. Cuando afecta a niños, niñas y adolescentes, exige una atención especial: diagnóstico temprano, tratamiento adecuado y cuidados integrales.
Por ello, es fundamental visibilizar esta realidad, sensibilizar a las comunidades y fortalecer los sistemas de salud para que nadie quede excluido a su derecho de acceso a la atención que merece.
¿Qué es la tuberculosis?
La tuberculosis es una infección causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis que afecta a los pulmones, aunque puede extenderse a otros órganos. Cuando la tuberculosis se presenta en niños, niñas y adolescentes existe una vulnerabilidad mayor: su sistema inmunitario no es tan robusto para defenderse tan eficazmente y los síntomas pueden ser distintos o menos evidentes que en adultos.
A pesar de ser una enfermedad que tiene cura con el tratamiento adecuado, cada día mueren en el mundo cientos de niños y niñas menores de 15 años de tuberculosis (un 96% de ellos no tuvo acceso al tratamiento).
Diferencias entre tuberculosis latente y activa
Conocer esta diferencia es importante, puesto que el tratamiento y los riesgos de transmisión son muy diferentes.
- Tuberculosis latente: la persona está infectada por la bacteria, pero no presenta síntomas y no puede contagiar (por la baja carga bacteriana). El cuerpo mantiene la bacteria bajo control.
Tuberculosis activa: la bacteria se multiplica, aparece enfermedad, síntomas, y puede resultar contagiosa.
¿Cuáles son las causas y vías de contagio?
La tuberculosis se transmite fácilmente, pero entender cómo ocurre es el primer paso para detenerla. Conocer sus causas, cómo se propaga y qué factores aumentan el riesgo ayuda a proteger mejor a los niños y niñas, especialmente en los entornos más vulnerables.
Transmisión aérea: tos, estornudos y contacto prolongado
La tuberculosis se transmite principalmente cuando una persona con tuberculosis activa expulsa al aire bacterias al toser, estornudar o hablar. Estas pueden permanecer en el aire un tiempo, y otra persona puede inhalarlas. Los ambientes cerrados, poco ventilados y con muchas personas aumentan el riesgo de contagio.
Factores de riesgo
La tuberculosis no afecta a todos por igual. Según UNICEF y la Organización Mundial de la Salud, los factores sociales y sanitarios influyen de manera decisiva en el riesgo de contagio y en la evolución de la enfermedad:
- Pobreza y desigualdad: en comunidades con recursos limitados, el acceso a atención médica, diagnóstico temprano y tratamiento completo suele ser escaso. Esto facilita que la infección se propague y se cronifique.
- Desnutrición: una alimentación insuficiente debilita el sistema inmunitario y aumenta la probabilidad de que la infección por Mycobacterium tuberculosis pase de latente a activa, sobre todo en la infancia.
- VIH y otras enfermedades inmunosupresoras: las personas con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) tienen hasta 20 veces más riesgo de desarrollar tuberculosis activa. En niños y niñas esta combinación puede ser especialmente peligrosa.
- Hacinamiento y condiciones insalubres: la tuberculosis se transmite por vía aérea, por lo que los espacios cerrados, mal ventilados y con alta concentración de personas favorecen el contagio.
Falta de vacunación y de servicios de salud básicos: en algunos países, la cobertura de la vacuna BCG y el acceso a controles médicos regulares sigue siendo insuficiente.
Síntomas de la tuberculosis: cómo reconocerla
Entre los síntomas más comunes de tuberculosis activa encontramos:
- Tos persistente durante más de tres semanas.
- Fiebre prolongada.
- Sudoración nocturna.
- Pérdida de peso.
Fatiga.
Síntomas en niños y niñas
En los menores, puede haber además dificultad para alimentarse, retraso del crecimiento, irritabilidad o quejas vagas de malestar.
Dado que los síntomas pueden parecerse a otras enfermedades infantiles comunes, es esencial estar alerta ante señales persistentes.
Diagnóstico de la tuberculosis
Según la OMS, el diagnóstico precoz es esencial para reducir la transmisión y evitar complicaciones en la infancia. La tuberculosis puede presentarse en dos formas:
- Latente: la bacteria está presente, pero no causa síntomas ni se transmite. Se detecta con pruebas cutáneas o de sangre, y en muchos casos se realiza seguimiento médico preventivo.
- Activa: la infección está en curso y provoca síntomas como tos persistente, fiebre o pérdida de peso. Se confirma mediante radiografías o pruebas moleculares rápidas.
UNICEF apoya el acceso a pruebas rápidas y adaptadas a niños y niñas, especialmente en regiones con recursos limitados.
Tratamiento para la tuberculosis
El tratamiento varía según el tipo de infección y debe estar siempre prescrito y con seguimiento por personal médico:
La tuberculosis latente en la infancia puede tratarse con una pauta corta de antibióticos para evitar que se active.
Por otro lado, una tuberculosis activa requiere varios meses de tratamiento con una combinación de medicamentos. La resistencia bacteriana (cada vez mayor) complica cada vez más la curación, especialmente en países con menor acceso a atención médica.
¿Existe una vacuna contra la tuberculosis?
Sí. La vacuna BCG (Bacille Calmette-Guérin) es la vacuna contra la tuberculosis (de las más importantes para evitar la mortalidad infantil) y protege principalmente frente a las formas más graves de tuberculosis que pueden afectar a los niños y niñas en sus primeros años de vida.
Se estima que una alta cobertura mundial (90%) y el uso generalizado de la BCG en los programas de vacunación infantil rutinaria podrían prevenir más de 115.000 muertes por tuberculosis por cohorte de nacimiento durante los primeros 15 años de vida.
Países con mayor índice de contagios de tuberculosis
Analizar dónde se concentra la enfermedad permite enfocar los esfuerzos para proteger a los niños y niñas más expuestos.
La tuberculosis infantil afecta a toda la población del planeta, aunque con especial intensidad a los países y regiones de ingresos bajos y medios, donde el acceso a diagnóstico, tratamiento, nutrición y saneamiento es limitado.
Número estimado de nuevos casos de tuberculosis entre niños menores de 15 años
Fuente: https://data.unicef.org/resources/change-game-agenda-action-childhood-tuberculosis/
Se estima que unos 115.000 niños y niñas menores de 15 años mueren al año a causa de la tuberculosis. Estas cifras revelan la urgencia de intervenir en los lugares donde el sistema de salud es débil y la desigualdad es alta.
Prevención: cómo evitar el contagio de tuberculosis
Esta información es importante recordarla: la tuberculosis se puede prevenir. Y en caso de contagio, con un diagnóstico prematuro y un tratamiento adecuado, se puede curar. Además, aunque se diagnostique tuberculosis latente, que no es contagiosa, se puede hacer vida normal.
Las medidas de salud pública, la vacunación y el acceso a servicios médicos son esenciales para reducir la transmisión y proteger a las comunidades. Para prevenir la tuberculosis infantil se recomiendan las siguientes acciones:
- Vacunación.
- Diagnóstico rápido y tratamiento con antibiótico a las personas con tuberculosis activa para cortar la cadena de transmisión.
- Mejorar la alimentación y la nutrición de los niños para reforzar su sistema inmunitario.
- Garantizar ambientes ventilados, evitar el hacinamiento.
- Facilitar el acceso a servicios de salud.
Cuarentenas en hogares y rastreo de contactos donde hay un caso de tuberculosis para intervenir preventivamente.
¿Qué está haciendo UNICEF para combatir las enfermedades infantiles?
UNICEF trabaja en más de 190 países para prevenir, detectar y tratar las enfermedades que amenazan la vida de millones de niños y niñas, incluida la tuberculosis. Su labor combina asistencia directa, fortalecimiento de los sistemas de salud y campañas de vacunación, especialmente en las zonas más vulnerables.
Impulsamos programas que garantizan el acceso a medicamentos esenciales, diagnósticos rápidos y tratamientos adaptados a la infancia. UNICEF, uno de los mayores compradores de vacunas del mundo, adquiere cada año más de 2.000 millones de dosis para llegar a casi la mitad de los niños y niñas del mundo.
Además, trabajamos para mejorar la nutrición, el saneamiento y la atención prenatal y postnatal, factores clave para reducir la vulnerabilidad ante enfermedades infecciosas. En contextos de crisis o emergencias humanitarias, UNICEF actúa de forma inmediata, llevando suministros médicos y apoyo sanitario donde más se necesita.
Nuestro objetivo es que ningún niño o niña muera por causas prevenibles y que todos tengan acceso a una atención sanitaria justa, segura y de calidad.
¿Cómo puedes ayudar a acabar con las enfermedades infantiles?
Cada día, millones de niños y niñas siguen enfrentándose a enfermedades prevenibles o tratables pero no cuentan con medios para el diagnóstico y el tratamiento. UNICEF trabaja en todo el mundo para ampliar las pruebas diagnósticas, asegurar tratamientos en comunidades con menos recursos y luchar contra el estigma que rodea a estas infecciones.
Tu apoyo puede marcar la diferencia:
- Hazte socio o socia de UNICEF, y contribuye a que más niños, niñas y adolescentes reciban la atención médica y las vacunas que necesitan para crecer sanos.
- Difunde nuestras campañas, para que más personas conozcan la importancia del diagnóstico temprano, la vacunación y el acceso universal a la salud.
- Colabora con una donación puntual, destinada a emergencias o programas de salud infantil en cualquier parte del mundo.
Regala vida con el Kit de Vacunas de UNICEF, una forma sencilla y solidaria de proteger a la infancia frente a enfermedades como la tuberculosis, el sarampión o la poliomielitis.
Fuentes:
https://www.unicef.org/health/childhood-diseases
https://data.unicef.org/resources/change-game-agenda-action-childhood-tuberculosis/
https://iris.who.int/server/api/core/bitstreams/d52e431a-7dd4-4bf5-a305-ff54bee669d0/content
https://www.who.int/activities/ending-tb-in-children-and-adolescents
https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/tuberculosis
https://www.unicef.org/supply/media/22761/file/BCG-Market-update-october-2024.pdf
Preguntas frecuentes sobre la tuberculosis infantil
¡Buenas noticias! Sí. Con un diagnóstico a tiempo, tratamiento adecuado y supervisión médica, la tuberculosis puede curarse completamente. Es fundamental completar todo el tratamiento para lograrlo y reducir el riesgo de recaída o resistencia.
Tienen mayor riesgo: niños y niñas que viven en hogares con un caso de tuberculosis activa, en contextos de hacinamiento, personas con su sistema inmunitario debilitado por mala nutrición, con VIH u otras enfermedades que debilitan sus defensas, y en áreas con acceso limitado a servicios de salud.
Una persona con tuberculosis activa pulmonar es contagiosa mientras expulsa bacterias al aire (al toser, estornudar, hablar). Desde que inicia el tratamiento adecuado, el riesgo de contagio disminuye sustancialmente, pero la duración exacta depende de la respuesta al tratamiento.
Sí. Cualquier persona con tuberculosis latente no tendrá síntomas, pero en ese caso no es contagiosa. Solo cuando se trata de tuberculosis activa muestra signos, aunque sean muy leves o confundibles con otras enfermedades. Por eso es importante la vigilancia, el diagnóstico cuando hay sospecha, y el seguimiento de niños y niñas con contacto cercano con casos de tuberculosis.
Si no se trata, la tuberculosis puede progresar, afectar órganos vitales, debilitar gravemente al niño o niña, provocar complicaciones, discapacidad o incluso la muerte. Aparte del daño individual, existe el riesgo de transmisión a otras personas.
En países con alta carga de tuberculosis infantil, UNICEF trabaja junto con los gobiernos para integrar las vacunas contra la tuberculosis en los sistemas de salud infantil, impulsar la detección temprana, garantizar el acceso a medicamentos adaptados para menores y fortalecer la capacidad comunitaria de respuesta. 
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