Infancia en España: comedores escolares, verano y pobreza infantil

Post escrito por Marta Arias Robles, Directora de Sensibilización y Políticas de Infancia UNICEF Comité Español

No es la primera vez que ocurre. Hace dos o tres veranos empezaron a  surgir las primeras voces de alarma.

El comedor escolar se ha convertido en la principal oportunidad para que muchos niños cuyas familias atraviesan dificultades económicas reciban una comida nutritiva y adecuada para su edad. La única en los casos más extremos. ¿Qué pasa cuando los comedores cierran?

Muchas organizaciones e instituciones -entre ella la Defensora del Pueblo- han pedido a las administraciones responsables la apertura de comedores en verano para los niños que estén en mayor situación de vulnerabilidad. La respuesta de las administraciones es, de momento, muy diversa –se puede ver un repaso breve por Comunidades Autónomas en esta nota de Save the Children-.

Partamos de una base: no hay ninguna justificación para que haya niños en España que no reciban una alimentación adecuada. Ninguna. Y por tanto todas las medidas encaminadas a atajar esta situación deben ser bienvenidas.

Pero no podemos actuar a la ligera.

La apertura de los comedores no es más que una medida de emergencia

En primer lugar, porque tan importante es hacer algo como la manera en que se hace y las consecuencias que esto puede tener para los niños. La apertura de los comedores debe darse siempre en el marco de actividades educativas y de ocio que ayuden a los niños y eviten una imagen de un “comedor social infantil” que pueda estigmatizar a los usuarios.

En segundo lugar, porque la apertura de los comedores no es más que una medida de emergencia, necesaria para atender la urgencia de cada día (no olvidemos que una mala alimentación en los niños acarrea consecuencias para toda su vida), pero no suficiente. La solución a medio plazo debe consistir en ayudar a las familias que tengan dificultades para que ellas sean capaces de alimentar adecuadamente a sus hijos en su entorno.

Tenemos por tanto un doble reto. En primer lugar, responder a la emergencia -decía el Presidente de Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN por sus siglas en inglés) en España en la reciente celebración de su 10º aniversario que “no podemos pedir paciencia a quien no puede esperar” claramente la alimentación de los niños es una de estas situaciones-. En segundo lugar, sentar las bases para que el próximo verano podamos estar contando una historia diferente.

Precisamente en esas medidas estructurales necesarias para abordar la situación de pobreza que sigue afectando a demasiados hogares en nuestro país centra su atención el Informe sobre Infancia en España 2014, que presentaremos públicamente la semana que viene. Esperamos que contribuya a alimentar un debate imprescindible, pero sobre todo una acción y un compromiso de todos para evitar que la historia de los comedores, como la canción del verano, se repita un año más.