La desigualdad económica perjudica el bienestar de la infancia en los países más ricos del mundo
Los niños y niñas que viven en los países con mayores niveles de desigualdad tienen 1,7 veces más probabilidades de tener sobrepeso que los que viven en los países más equitativos

Informe sobre el bienestar de la infancia en los países ricos, disponible AQUÍ.
FLORENCIA/MADRID, 12 de mayo de 2026- La desigualdad económica en los países ricos está relacionada con un peor estado de salud física y un menor rendimiento académico entre los niños y niñas, según un análisis publicado hoy por la Oficina de Estrategia y Evidencia de UNICEF – Innocenti.
El Report Card 20: Oportunidades desiguales: la infancia y la desigualdad económica analiza la relación entre las desigualdades económicas y el bienestar infantil en 44 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y de altos ingresos, y concluye que, en la mayoría de ellos, los índices de desigualdad de ingresos y de pobreza infantil siguen siendo persistentemente elevados. En promedio, en todos los países, los hogares que se encuentran en el 20% con mayores ingresos ganan más de cinco veces más que los del 20% con menores ingresos, mientras que, de media, casi uno de cada cinco niños y niñas vive en situación de pobreza económica, lo que significa que es posible que no se cubran sus necesidades básicas.
Entre los países con datos comparables que figuran en el informe, España ocupa el puesto 26 de 40 en cuanto a desigualdad de ingresos, y el quintil con mayores ingresos gana 5,49 veces más que el quintil con menores ingresos. Ocupa el puesto 37 en cuanto a pobreza infantil[1].
“La desigualdad afecta profundamente a la forma en que los niños y niñas aprenden, a lo que comen y a cómo ven la vida”, ha afirmado Bo Viktor Nylund, director del Centro Innocenti de UNICEF. “Para mitigar los peores efectos de la desigualdad, necesitamos invertir urgentemente más en la salud, la nutrición y la educación de la infancia de las comunidades más desfavorecidas”.
Según el informe, existe una clara relación entre los niveles más elevados de desigualdad económica y la salud infantil. Los niños y niñas que crecen en los países con mayor desigualdad tienen 1,7 veces más probabilidades de sufrir sobrepeso que los de los países con mayor igualdad, lo que puede deberse a una alimentación de peor calidad y a la omisión de comidas.
Si se observan los datos de los países de la Unión Europea, el informe señala que solo el 58% de los niños de familias que se encuentran en el quintil inferior de ingresos gozan de muy buena salud, en comparación con el 73% de los que se encuentran en el quintil superior.
El informe también establece una relación entre la desigualdad económica y el rendimiento educativo: los países con mayores diferencias entre ricos y pobres tienden a obtener, en general, peores resultados académicos en las pruebas. Los niños y niñas de los países con mayor desigualdad tienen un 65 % de probabilidades de abandonar la escuela sin haber adquirido competencias básicas en lectura y matemáticas, frente al 40 % de los de los países con más equidad.
Estas desigualdades entre países se reproducen también internamente, con grandes diferencias en las puntuaciones de las pruebas entre los niños y niñas de las familias más ricas y los de las más pobres dentro de cada país. De media, el 83% de los jóvenes de 15 años de familias que se encuentran en el quintil superior de ingresos tiene competencias básicas en matemáticas y lectura, frente al 42% del quintil inferior.
Entre los países con datos comparables incluidos en el informe, España ocupa el puesto 14 de 41 en cuanto a la magnitud de la brecha en el dominio básico de las matemáticas y la lectura entre los niños y niñas de las familias más ricas y los de las más pobres.
El informe insta a los gobiernos y a los tomadores de decisiones a adoptar medidas en varios ámbitos políticos para minimizar el impacto de la desigualdad en el bienestar de la infancia, en particular mediante la reducción de la pobreza infantil. Entre las medidas que pueden adoptarse se incluyen:
- Mejorar las redes de protección social, incluidas las prestaciones familiares y por hijos y el salario mínimo, para contribuir a garantizar que ningún niño ni niña crezca en la pobreza.
- Apoyar a las comunidades desfavorecidas mediante viviendas subvencionadas, mejoras en las infraestructuras de los barrios desfavorecidos e inversiones en equipamientos públicos, como espacios verdes e instalaciones de ocio.
- Abordar las desigualdades en la educación minimizando la segregación socioeconómica en las escuelas; garantizando que las escuelas cuenten con personal y equipamiento adecuados, independientemente de la situación económica del alumnado; y proporcionando comidas escolares saludables y nutritivas.
- Contar con la infancia para comprender mejor sus perspectivas sobre cómo les afecta a ellos y a sus familias la desigualdad, y para desarrollar soluciones que promuevan su bienestar.
Nota para editores:
El Report Card 20: Oportunidades desiguales: la infancia y la desigualdad económica ofrece datos sobre el posible impacto de las desigualdades económicas en la vida de los niños y niñas en 44 países clasificados como de ingresos altos y/o miembros de la OCDE. (Nota: Algunos indicadores del informe no presentan datos sobre los 44 países). Los datos sobre la desigualdad de ingresos reflejan la relación entre una persona situada en el 20 % y otra en el 80 % de la distribución de ingresos equivalentes y proceden de la Base de Datos sobre Desigualdad de la OCDE, la Base de Datos de Eurostat y cálculos de UNICEF. Los datos sobre la pobreza infantil se basan en la proporción de población infantil (de 0 a 17 años) que vive en hogares con una renta disponible equivalente inferior al 60 % de la mediana nacional y proceden de Eurostat EU-SILC, la Base de Datos de Distribución de la Renta de la OCDE y las oficinas nacionales de estadística. El informe también proporciona datos sobre tres dimensiones principales del bienestar infantil: el bienestar mental, representado por dos conjuntos de datos: la satisfacción con la vida, procedente de PISA 2022 de la OCDE, y el suicidio adolescente, procedente de la Base de Datos de Mortalidad de la OMS; la salud física, representada por dos conjuntos de datos: la mortalidad infantil del IGME de las Naciones Unidas (2024) y el sobrepeso y la obesidad del NCD-RisC; y las competencias, representadas por dos conjuntos de datos: el rendimiento académico y las habilidades sociales, ambos de PISA 2022 de la OCDE. El informe actualiza una clasificación que refleja la situación de los niños y niñas en 37 países de la OCDE y de renta alta, basada en indicadores de salud física, bienestar mental y competencias. Los Países Bajos, Dinamarca y Francia siguen ocupando los primeros puestos.
Acerca de la Oficina de Estrategia y Evidencia de UNICEF – Innocenti
El Centro Innocenti de UNICEF lidera el ecosistema de datos de UNICEF, que incluye estadísticas oficiales, investigación y prospectiva, e impulsa la estrategia corporativa, la planificación y el seguimiento de UNICEF. Se rige por la convicción de que unos datos más sólidos se traducen en mejores decisiones, y que unas mejores decisiones se traducen en una vida mejor para los niños. Instagram y LinkedIn
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[1] El Report Card 20 se elaboró con datos de 2024, cuando la tasa de pobreza infantil de España era del 29,2%. Actualmente es del 28,4%.
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