La hambruna ya es una realidad para millones de niños y niñas

En un centro apoyado por UNICEF, Zaynab sostiene en brazos a su bebé de 10 meses mientras le miden la circunferencia de su brazo para controlar su estado nutricional. En Yemen se enfrentan a una de las peores crisis de desnutrición del mundo, con millones de niños en riesgo por el limitado acceso a los servicios de salud, la pobreza y el conflicto. © UNICEF/UNI906985/Hayyan
27/04/2026
La hambruna ya no es solo un riesgo, es una dura realidad que los niños y niñas están viviendo ahora mismo. Esta es la rotunda conclusión que podemos extraer del reciente Informe Mundial sobre Crisis Alimentarias, que muestra cómo en la actualidad las crisis alimentarias son también profundas crisis nutricionales impulsadas por los conflictos, el desplazamiento y el colapso de los servicios esenciales.
No es algo nuevo, el año pasado ya advertíamos del aumento de la desnutrición infantil y la inseguridad alimentaria, dejando al límite a millones de personas.
Esta situación se agrava aún más si cabe por los recortes en la financiación humanitaria y para la cooperación al desarrollo.
Gaza y Sudán registran hambrunas simultaneas
En 2025, por primera vez en dos décadas, se declararon dos hambrunas al mismo tiempo: en Gaza y Sudán. En ambos contextos, la infancia sufrió mucho más que hambre. Los niños y niñas afrontaron el colapso de los sistemas de salud, nutrición y agua, graves brotes de enfermedades y restricciones extremas al acceso humanitario.
- En Gaza, el informe señala uno de los deterioros más rápidos de la nutrición infantil jamás registrados, con un número de niños y niñas con desnutrición aguda que se duplicó con creces en cuestión de meses. No son solo cifras. Son vidas de niños y niñas.
Nuestro jefe de Comunicación en Emergencias, Ricardo Pires estaba allí cuando se declaró la hambruna en Gaza. "Lo que vi dentro de los centros de salud es algo que nunca olvidaré. Las clínicas estaban desbordadas, los pasillos, las salas de espera e incluso las escaleras estaban llenas de madres y padres que sostenían niños y niñas cuyos cuerpos habían sido consumidos por el hambre".
En ese contexto, el personal sanitario hacía todo lo que podía, trabajando sin descanso, pero estaba desbordado. Faltaban suministros, espacio y tiempo. Así es la hambruna en la vida real: no una estadística, sino el colapso lento y visible de la infancia, que se desarrolla en salas abarrotadas donde la esperanza se raciona junto con la comida.
Pires cuenta que conoció "bebés demasiado débiles para llorar, con la piel estirada sobre huesos frágiles, mientras las enfermeras los pesaban una y otra vez, esperando una señal de mejora que rara vez llegaba. Las madres y los padres pedían, no consuelo, sino lo más básico: un sobre de alimento terapéutico, agua limpia, una oportunidad".
- La hambruna en Sudán se confirmó en zonas donde las familias estaban atrapadas, los servicios habían colapsado y los niños y niñas estaban cada vez más aislados de la atención vital.
Cuatro lugares —Gaza, Sudán, Myanmar y Sudán del Sur— están clasificados como zonas que afrontan crisis nutricionales muy graves, donde la infancia está expuesta a una convergencia mortal de dietas insuficientes, alta carga de enfermedades y falta de servicios básicos.
Mujahid, de 20 meses, padecía desnutrición aguda grave. Actualmente se recupera gracias al tratamiento que le proporcionamos a base de alimento terapéutico listo para usar. © UNICEF/UNI951426/Dawod
Salvamos la vida de Mujahid
Esta imagen es del pasado mes de febrero. Mujahid, un bebé de tan solo 20 meses, toma un sobre de alimento terapéutico listo para usar durante su visita a la unidad de nutrición de Goz Alsalam, un campamento para personas desplazadas internas en el Nilo Blanco.
Hace dos meses, su madre Aziza llegó hasta allí desde Kordofan. El niño padecía desnutrición aguda grave que se manifestó durante el trayecto. "No comía mucho cuando llegamos", cuenta la madre, "solo lloraba".
A través de agentes comunitarios que se desplazan puerta a puerta, los niños y niñas como Mujahid son identificados y derivados a los centros apoyados por UNICEF para recibir el tratamiento que necesitan lo antes posible.
Mujahid se recupera lentamente gracias a que va recuperando el apetito.
Desde UNICEF aumentamos el apoyo a las familias recién llegadas. A través de nuestros espacios amigos de la infancia, proporcionamos apoyo psicosocial. Los equipos móviles de salud están vacunando a niños y adultos contra el cólera y en las comunidades se están haciendo controles para detectar casos de desnutrición entre niños y niñas menores de cinco años.
Desnutrición aguda, consecuencia de la falta de acceso humanitario
En 2025, se estima que 35,5 millones de niños y niñas menores de cinco años sufrían desnutrición aguda en 23 países afectados. Cerca de 10 millones padecían desnutrición aguda grave, una condición que pone en peligro la vida, pero que se puede prevenir y tratar.
Los niños y niñas con desnutrición aguda grave están demasiado delgados para su estatura, sus sistemas inmunitarios se debilitan hasta el punto de que enfermedades infantiles comunes pueden llegar a ser mortales, y su riesgo de morir se multiplica por 12 en comparación con los niños y niñas bien nutridos.
Al mismo tiempo, 9,2 millones de mujeres embarazadas y lactantes sufrían desnutrición aguda. Cuando las mujeres no pueden cubrir sus propias necesidades nutricionales, sus bebés tienen un mayor riesgo de nacer con bajo peso, enfermar y morir desde el inicio mismo de sus vidas.
En la mayoría de las crisis nutricionales de las que habla este informe, la desnutrición aguda no está causada únicamente por la escasez de alimentos, sino por la incapacidad simultánea de garantizar un acceso humanitario seguro y sin obstáculos a alimentos, atención sanitaria, servicios y suministros de nutrición y agua segura.
Por ello, los niños y niñas están cayendo en una desnutrición peligrosa incluso allí donde hay alimentos disponibles.
Las perspectivas para 2026 son preocupantes
El aumento de los conflictos, los impactos climáticos y las perturbaciones de los mercados mundiales amenazan con empujar a más niños y niñas hacia la desnutrición aguda, justo cuando los servicios de nutrición se están reduciendo y el acceso se vuelve cada vez más restringido.
Para la infancia, el tiempo lo es todo. Un niño o niña con desnutrición aguda grave puede morir en cuestión de semanas. Con tratamiento a tiempo, puede sobrevivir y recuperarse. Pero el creciente riesgo de hambruna exige invertir en prevención, además de tratar a los niños y niñas.
El mensaje de UNICEF es claro
- La prevención de la hambruna debe comenzar antes de que los niños y niñas lleguen al borde de la muerte.
- Debemos invertir en sistemas que permitan activar alertas tempranas.
- Los esfuerzos de respuesta deben priorizar una acción multisectorial que salve vidas, combinada con una acción política, diplomática y operativa sostenida para evitar un mayor deterioro y garantizar un acceso humanitario seguro y sin obstáculos.
- Los niños y niñas, las mujeres embarazadas y las madres lactantes deben estar en el centro de los esfuerzos de prevención y respuesta que vinculan la nutrición con la salud, el agua, el saneamiento y los programas de protección social.
La alerta temprana permite actuar a tiempo. Sin embargo, los propios sistemas de datos sobre nutrición están amenazados por los recortes de financiación y las restricciones al acceso humanitario. Proteger estos sistemas es esencial para salvar vidas.
¡Si no actuamos ahora, el coste se medirá en vidas de niños y niñas y en futuros perdidos!
