Entrevista a la nueva presidenta de UNICEF España

Abordamos con Mª Ángeles Espinosa Bayal los retos, prioridades y la dimensión más personal de esta nueva etapa.

Mª Ángeles Espinosa Bayal, nueva presidenta de UNICEF España. © UNICEF España

16/03/2026

Conversamos con la presidenta de UNICEF España, Mª Ángeles Espinosa Bayal, quien acaba de asumir el cargo después de casi 30 años vinculada a la organización; desde 2014 es miembro del Patronato y desde 2017 vocal de la Comisión Permanente. 

Acabas de asumir la presidencia de UNICEF España. ¿Qué significó para ti este nombramiento? 

Es una responsabilidad que asumo con mucha ilusión y enorme compromiso. Con muchas ganas de seguir aportando en la construcción de un mundo mejor para la infancia en España y en el mundo.

Esperamos, tanto yo misma como el resto de los miembros de la nueva Comisión Permanente, estar a la altura de la exigencia que requiere el legado de Gustavo Suárez-Pertierra, que durante los últimos ocho años ha hecho un trabajo impresionante al frente de la organización. Ganas no nos faltan. 

Tengo la convicción de que cada desafío trae oportunidades para seguir creciendo, aprendiendo y construyendo juntos. Afrontamos este camino con la mirada puesta en el presente y en el futuro y con la certeza de que, con nuestro esfuerzo y espíritu colaborativo, lograremos llegar más lejos de lo que imaginamos en la defensa de los derechos de las niñas y los niños.

¿Qué experiencias han marcado tu trayectoria y la decisión de iniciar este nuevo rol?

Desde hace 30 años, incluso antes, mi trayectoria profesional y mi interés personal por los derechos de la infancia han estado muy presentes en mi vida. Como se dijo hace 46 años en la primera Cumbre Mundial de la Infancia: “No hay causa que merezca más alta prioridad que la protección y el desarrollo del niño de quien dependen la supervivencia, la estabilidad y el progreso de todas las naciones y de hecho de la civilización humana”. 

Día a día esta idea se consolida ante todo lo que estamos viviendo. A lo que se suman algunos episodios y momentos que te empujan todavía más a trabajar para la infancia. 

Tengo muy presente un viaje a Bolivia en el que visité un dispensario médico en un pueblo localizado a la entrada de la selva. Nos llevaron a visitar un programa de salud materno infantil. Y en aquel dispensario vi a una niña que debía tener por entonces la edad de mi hija, unos 13 ó 14 años, embarazada y con una niña como de un añito ya en brazos. 

Para mí esa fue la imagen del fracaso de la humanidad. Porque esa niña no va a tener oportunidades ni una vida que le permita desarrollarse plenamente. Son niñas obligadas a ser adultas a las que se les roba su derecho a ser niñas.

¿Cómo definirías tu estilo de liderazgo en una organización tan global, diversa y orientada al impacto social como UNICEF?

No me considero un líder. Pero sí creo que como responsable, como cabeza visible de un equipo de Gobierno, tengo que dar todo lo mejor de mí misma para ser capaz de influir y motivar para que seamos capaces de alcanzar, con trabajo, dedicación, y compromiso, buen gobierno y transparencia, los objetivos comunes que nos hemos marcado en la defensa de las prioridades de la infancia.

¿Cuál consideras que es hoy el mayor desafío para garantizar los derechos de la infancia?

Tenemos que ser capaces de convencer a la sociedad en general y a los gobiernos en particular de que la supervivencia de la infancia, su salud, su protección y su educación están hoy seriamente amenazadas por una deriva política, económica y social que pone en peligro su presente y su futuro. 

Retomar la visión de que solo globalmente, de forma multilateral y poniendo a la infancia en el centro podemos progresar y alcanzar un mundo más justo y más equitativo, donde los derechos humanos sean una prioridad. Tenemos que convertir esos desafíos en oportunidades para el futuro de la infancia.

¿Qué prioridades estratégicas se ha marcado UNICEF España para responder a estos desafíos en los próximos años?

El Patronato vela y trabaja para impulsar dos objetivos centrales: garantizar el mayor nivel de cumplimento posible de los derechos de la infancia en España y maximizar la contribución del Comité Español a los programas de UNICEF en todo el mundo

En esa tarea creo que todos debemos estar comprometidos y centrados. Tenemos el compromiso de mantener la tasa de retención por debajo del 25%; reto nada fácil de conseguir por las dificultades a las que se enfrenta la organización, tanto a nivel nacional como internacional. 

También vamos a trabajar para fortalecer el papel de las juntas directivas de los comités autonómicos y para consolidar el posicionamiento de la organización a nivel institucional y social. 

Por supuesto sumamos nuestros esfuerzos a lo establecido en el Plan Anual de Trabajo para este 2026: asegurar ingresos y acelerar la transformación digital y de sistemas, siempre poniendo al colaborador en el centro; además de avanzar en un análisis profundo de eficiencia para optimizar recursos y seguir creciendo, mientras impulsamos la defensa de la Ayuda Oficial al Desarrollo, la participación infantil y un modelo de liderazgo renovado.

En España, ¿cuáles son las desigualdades que más afectan a los niños y niñas y dónde debemos actuar de manera más urgente? 

A pesar del contexto tremendamente volátil e incierto en lo político y en lo económico, la infancia en España tiene retos en los que vamos a seguir trabajando con especial intensidad: la pobreza infantil, la salud mental, los derechos digitales y la situación de los niños migrantes que llegan solos a nuestro país. 

Las políticas públicas deben apostar de forma contundente para que dejemos de ser el farolillo de los países de la UE en pobreza infantil; para que la salud mental de niñas y niños tenga la cobertura necesaria; para construir un entorno digital seguro; y para que todos los niños y niñas que llegan a nuestro país tengan asegurada su salud, su educación y su protección.

Las crisis humanitarias están creciendo, ¿cómo se está preparando UNICEF para actuar en escenarios cada vez más exigentes?

Los casi 80 años de historia de UNICEF son una muestra de que si algo sabemos hacer es trabajar en entornos hostiles. Por desgracia, los conflictos y las emergencias climáticas se han intensificado en los últimos años lo que, unido al retroceso en la contribución financiera de muchos gobiernos, está llevando a millones de niños y niñas a una situación límite. 

Nuestro mandato nos obliga a abordar las necesidades de emergencia y a largo plazo de los niños y niñas. A pesar de todo, estamos a la altura del reto y mantenemos a los niños en el centro de una acción humanitaria con visión de futuro. Que a nadie le quepa la menor duda de que la organización está haciendo un enorme esfuerzo para garantizar una respuesta rápida, eficaz y coordinada ante las emergencias que afectan a niños y niñas, así como a sus familias en todo el mundo.

En el contexto actual de grandes recortes a la cooperación internacional, ¿qué acciones podemos llevar a cabo? 

Por desgracia, la falta de financiación está obligando a reducir programas vitales. En 2024 y 2025 hemos sufrido recortes de financiación sin precedentes. Esto ya nos ha obligado a tomar decisiones que nunca deberíamos tener que tomar, como reducir programas de nutrición en 20 países, limitar el acceso a la educación para millones de menores o recortar servicios de protección infantil justo cuando las violaciones aumentan. 

A esta falta de recursos se suma un acceso cada vez más restringido en muchas zonas de conflicto, donde llegar a los niños atrapados tras las líneas de combate se convierte en un reto diario. Aun así, el esfuerzo está siendo máximo para optimizar capacidades en sedes regionales y oficinas, así como para fortalecer la capacidad de apoyo global de la organización.

UNICEF España tiene una enorme base social, ¿cómo se consigue ese compromiso vital por parte de la ciudadanía? 

La importancia de socios y aliados es capital para la organización. Sus aportaciones, su confianza en la organización es la que permite mantener un compromiso de financiación que, pese a todo, no ha parado de crecer y que hace realidad programas de salud, educación y protección en muchos rincones del planeta. Ese compromiso hay que cuidarlo y mimarlo, fortaleciendo la confianza, construyendo cercanía, siendo trasparentes y rindiendo cuentas de forma constante.

¿Qué crees que debería formar parte de la conversación pública cuando hablamos de infancia y derechos?

Hay una idea clave, el interés superior del menor, que debería figurar en el preámbulo de cualquier conversación pública sobre infancia. Este principio jurídico y ético, que obliga a que en cualquier decisión que afecte a un niño, niña o adolescente lo más importante sea su bienestar, protección y desarrollo integral por encima de cualquier otro interés, es clave para afrontar cualquier acción, estrategia o respuesta a los problemas de la infancia en España y en el mundo.  

¿Qué legado te gustaría dejar al finalizar tu mandato?

Vamos a trabajar intensamente con ilusión y ganas para que UNICEF siga siendo el referente en España de la defensa de los derechos de la infancia; para aumentar su contribución a los programas de la organización en todo el mundo; para seguir creciendo en incidencia y sensibilización; y para lograr una entidad más fuerte y cohesionada.

Las reflexiones de Mª Ángeles ponen de relieve la urgencia de seguir trabajando de forma coordinada —instituciones, sector privado, ciudadanía y comunidad internacional— para garantizar que cada niño y niña pueda ejercer plenamente sus derechos.

UNICEF España continúa siendo un referente en este compromiso, por ello, la presidenta nos recuerda que invertir en infancia para que ningún niño o niña se quede atrás, es invertir en el futuro de nuestras sociedades.