100 días después del terremoto en Myanmar, el apoyo de UNICEF es clave

Thoon, de 7 años, participa en uno de nuestros espacios temporales de aprendizaje para que los niños y niñas afectados por el terremoto de Myanmar puedan recuperar su educación. © UNICEF/UNI812246/Oo
04/07/2025
Más de 100 días después del devastador terremoto de magnitud 7,7 que azotó Myanmar el pasado 28 de marzo de 2025, el más mortífero en la historia reciente del país, la situación humanitaria sigue siendo precaria: para millones de niños, niñas y sus familias la tragedia está lejos de terminar.
Como suele ocurrir en todas las catástrofes naturales, los niños y niñas soportan la peor parte de la crisis, que no ha hecho más que agravar años de conflicto, pobreza y desplazamiento. Ahora mismo, con las lluvias monzónicas que empeoran la situación, casi 2 millones de niños y niñas siguen necesitando asistencia humanitaria urgente, enfrentándose a un mayor riesgo de separación familiar, explotación y abuso.
En Mandalay y Sagaing, que fueron los epicentros del terremoto, miles de familias permanecen en refugios abarrotados e inseguros, con escasa protección frente al calor extremo, las lluvias torrenciales y los fuertes vientos. El drenaje y el saneamiento inadecuados ya han provocado brotes de diarrea acuosa aguda e infecciones cutáneas, lo que aumenta la preocupación por el cólera, la malaria y el dengue, especialmente con la llegada temprana de la temporada de monzones.
100 días después, las cifras revelan la devastación
- 3.745 vidas perdidas, 61 personas siguen desaparecidas y más de 5.100 resultaron heridos.
- Aproximadamente 6,3 millones de personas, incluidos casi 2 millones de niños y niñas, necesitan asistencia humanitaria en las zonas más afectadas, ya que el terremoto agravó las vulnerabilidades existentes tras años de conflicto, pobreza y servicios interrumpidos.
- 52.000 viviendas quedaron dañadas o destruidas, obligando a las familias a refugiarse en sitios inseguros y abarrotados de gente.
- Más de 2.600 escuelas también están dañadas, lo que interrumpe el aprendizaje de miles de niños y niñas que ya se enfrentan al desplazamiento relacionado con el conflicto.
- 789 hospitales afectados, lo que limita el acceso a servicios de salud esenciales.
- Casi el 40% de los jóvenes identificaron la salud mental como su principal necesidad insatisfecha, un claro reflejo del profundo impacto psicológico que el terremoto ha tenido en niños y adolescentes (datos de una encuesta).
La temporada de monzones lo ha empeorado todo. Las inundaciones están dañando los frágiles refugios, contaminando fuentes de agua y aumentando el riesgo de brotes de enfermedades en los campamentos de desplazados superpoblados.
Esta madre le da un vaso con agua segura a su hija de 3 años. El purificador de agua ha sido proporcionado por UNICEF para garantizar el consumo de agua en buen estado a niños, niñas y familias. © UNICEF/UNI825840/
¿Cómo está respondiendo UNICEF?
UNICEF trabaja en las zonas afectadas para brindar apoyo vital donde más se necesita. Desde agua potable y atención médica hasta educación, nutrición y protección infantil, llegamos a niños, niñas y familias aunque la magnitud de las necesidades sigue siendo inmensa.
- Agua, saneamiento e higiene
Más de 600.000 personas recibieron agua potable a través de puntos de distribución temporales y suministros de purificación de agua. - Salud y Nutrición
Más de 122.000 personas recibieron atención médica, incluidos 28.000 niños y niñas. Además, entregamos más de 110 toneladas de suministros esenciales de salud y nutrición a los 31 municipios más afectados. 7.792 niños y niñas recibieron micronutrientes para abordar las deficiencias nutricionales. - Protección Infantil
Más de 73.000 personas, incluidos 50.974 niños y niñas, recibieron servicios de protección. Más de 23.000 se beneficiaron de actividades de salud mental y apoyo psicosocial. - Educación
76.000 niños y niñas en las regiones de Kayin, Mandalay y Sagaing recibieron apoyo educativo. Más de 17.000 niños recibieron ayuda para reanudar sus estudios mediante espacios de aprendizaje temporales, tiendas de campaña para uso escolar y kits de aprendizaje. - Asistencia en efectivo
44.651 niños y familias recibieron transferencias de dinero en efectivo en los municipios más afectados, brindando flexibilidad para satisfacer sus necesidades más urgentes. Dimos prioridad a los hogares más vulnerables, incluidos aquellos que cuentan con niños con discapacidad.
Thoon y su madre en una de los espacios temporales para el aprendizaje inscribiendo a la niña para que pueda continuar con su segundo curso. © UNICEF/UNI812247/Oo
La ayuda de UNICEF llega a Thoon y su familia
Después del terremoto, el aprendizaje de Thoon, de 7 años, se vio profundamente afectado. Como parte de los esfuerzos para restablecer los estudios y desarrollar resiliencia ante este tipo de tragedias, esta alumna de segundo está haciendo su inscripción escolar en uno de los centros de aprendizaje en Sagaing.
Allí, lee con atención unos folletos con información sobre terremotos y otros materiales que UNICEF está proporcionando a los alumnos.
La acompaña su madre Ma Nilar, y nos cuenta su historia familiar. "Fuimos desplazados por el conflicto hace dos años y este año el terremoto destruyó la ciudad".
A pesar de todo, esta madre de tres niños dice que se asegura de que "mis hijos sigan aprendiendo, siempre terminan entre los mejores de la clase".
Con el apoyo de UNICEF, familias como la de Thoon están recibiendo materiales educativos para ayudar a restablecer la educación de sus hijos e hijas.
El terremoto ha dejado a familias ya vulnerables al límite: niños sin un sitio seguro donde vivir, escasez de agua potable y falta de acceso a la educación. Su futuro depende de nuestro apoyo continuo.

