Semana Mundial del Agua:
5 formas de usar el agua como arma de guerra

Ni lo sabes, pero todos los días, a todas horas, haces uso de un arma de guerra. El agua. ¿Sabías que en muchos conflictos mueren más niños por enfermedades relacionadas con ella que por balas o bombas?

El agua como arma de guerra

30/08/2018

Cuando piensas en las razones por las que se puede librar una guerra, el agua no será una de las que se te vendrá a la mente, seguro, pero en muchos conflictos, restringir o controlar el acceso al agua puede ser un arma letal. Ha sucedido a lo largo de la historia, en todo el mundo.

Cuando el suministro de agua de una comunidad se ve interrumpido, los niños y las familias se ven obligados a depender de agua insegura, reducir o racionar su suministro de agua, beber agua claramente contaminada y peligrosa, e incluso abandonar sus hogares.

Para los niños, las consecuencias pueden ser mortales, ya que las enfermedades relacionadas con el agua y la higiene siguen siendo una de las principales causas de muerte en niños menores de cinco años.

5 formas de usar el agua como arma de guerra

Hay diferentes formas y maneras en que el agua puede ser usada como un arma de guerra, desde atacar a infraestructuras o trabajadores, hasta impedir o negar el acceso a ella. Aquí os dejamos solo cinco ejemplos para que os hagáis una idea:

  • Ataques a la infraestructura de agua y saneamiento: esto incluye tanto ataques intencionados, como verter hormigón en pozos, como "no intencionados", como un bombardeo cuyo objetivo principal no era el de dañar dicha infraestructura.
  • Detener el flujo de agua: cortando las estaciones de bombeo de agua para que las tuberías se sequen o incluso apagando los sistemas eléctricos para que la estación no pueda operar.
  • Contaminar el agua: envenenando las fuentes de agua, tirando cadáveres humanos o animales en los pozos...
  • Ataques a trabajadores de agua y saneamiento: muchos son heridos o asesinados mientras reparaban infraestructuras civiles críticas. Solo la amenaza ya puede impedir el mantenimiento o la reparación, dejando a una comunidad sin agua potable.
  • Negación del acceso humanitario: impidiéndolo y evitando que se pueda llegar a las comunidades o áreas que necesitan ayuda.

Pero no siempre el agua es usada para causar daño. En muchos países, y a través de sus fronteras, el agua también puede ser un instrumento de paz y colaboración.

Sin embargo, cuando se atacan los sistemas de agua y se niega el acceso al agua potable, el impacto en los niños es enorme. Sin agua, los niños no pueden sobrevivir.

Cuando se ven obligados a beber de aguas inseguras o contaminadas, corren el riesgo de sufrir enfermedades mortales. En tiempos de crisis, cuando los hospitales están superpoblados y los suministros médicos son limitados, la falta de agua potable puede ser tan mortal como una bala o una bomba.

Cuando el agua se usa como arma, las vidas de los niños corren peligro.

Philippa Lysaght

Experta en Incidencia Política y Comunicación de UNICEF

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