Sara Escudero: "la ayuda llega, la ayuda funciona y ahora no podemos parar"

Haber podido acompañar a UNICEF a Mauritania para ver cómo trabajan y cuál es la realidad de este país, ha sido uno de los mayores regalos de mi vida.

Me he venido (que no “me vine”, porque es una experiencia que el alma guarda como presente) cargada de fuerza, porque la ayuda llega, la ayuda funciona y ahora no podemos parar. No se puede. Es más, no se debe. No podemos taparnos los ojos y no mirar alrededor.

Hay que ser conscientes de que a nuestro lado hay gente que no tiene ni agua, que no puede afrontar enfermedades que para nosotros son “chichiná”, que miles de niños mueren porque no pueden comer y que, sumando pequeñas ayudas individuales, podemos ayudar a que este panorama cambie.

Cuando uno mira desde fuera a organizaciones como UNICEF siempre, aunque sea un pensamiento en voz baja y muy escondido, pero siempre surge ese: “¿De verdad llega el dinero?”. ¡Pues llega! Llega en forma de tratamiento terapéutico en diferentes formas, según la edad del niño y su grado de desnutrición. Llega en forma de cooperantes trabajadores que tienen una rigurosa manera de controlarabarcarregistrar preocuparse de cada niño, esté donde esté. Y si hay que hacer cuatro horas de coche para llegar a ellos, se hacen. Llega en forma de construcción de letrinas, de palanganas jabón para que lavarse las manos sea un hábito posible y no un lujo. Llega en forma de pozos de agua, de pastillas potabilizadoras de la misma. Llega en forma de reformas, mejora y saneamiento hospitalario. Llega.

SARA ESCUDERO: "EN MAURITANÍA SENTÍ DOLOR, ESPERANZA, LLANTO... PERO TAMBIÉN ALEGRÍA"

En el viaje a Mauritania tenía las emociones como una montaña rusa: mucho dolor, mucha esperanza, mucho llanto… Pero también mucha alegría cuando ves que con el trabajazo de UNICEF todo va a mejor y ves, escuchas y miras a los ojos de familias que han quedado fuera de peligro.

Son lecciones de vida las que nos dan a los “civilizados del primer mundo”. Lecciones de amor y de unión. Esas gentes se preocupan del otro como si fuera de ellos. Si hay, hay para todos; si no hay, no hay para ninguno.

La ayuda de UNICEF la reciben y la valoran casi por encima del uso o beneficio que les aporta. Ellos ven y van más allá de ese cuarto de baño básico o de esa pastilla de jabón que les decimos que les va a hacer que enfermen menos. Ellos se quedan con la gana y la entrega de los que formamos parte de UNICEF (porque hasta el que manda un solo SMS solidario ya es parte).

¡Quedémonos nosotros con eso mismo y hagamos posible que las cifras de logros sigan mejorando! ¡Grano a grano se hace el molino, que decía mi abuelo!

Mis más infinitas gracias a UNICEF por existir, hacer lo que hace y por dejarme formar parte de ello. Todo por los niños, donde sea, como sea y cuando sea. Porque no, ¡ahora no podemos parar!

Post escrito por Sara Escudero, cómica, presentadora y actriz