Niños de Siria: ninguna enfermedad detendrá a Omar

Conoce a Omar, un niño sirio con parálisis cerebral que no se rinde ante ningún obstáculo.

Niños de Siria: ninguna enfermedad detendrá a Omar

Omar (izquierda) y sus dos mejores amigos durante la clase de artes.

Omar es hoy un valiente niño de 11 años pero, antes de su primer cumpleaños, los médicos le diagnosticaron una parálisis cerebral que afectaba al movimiento y coordinación de su cuerpo.

"No había evolución en sus habilidades motoras si las comparabas con la de otros niños de su edad", dice Hanadi, la madre de Omar, recordando el día en que buscó opinión médica por primera vez. 

"Estaba devastada. No paraba de pensar en cómo viviría con la enfermedad y en cómo sería su futuro", añade.

Pero las preocupaciones de Hanadi por su hijo se vieron diluidas muy pronto. Omar creció y se convirtió en un joven resuelto y lleno de fuerza. Siempre está sonriendo y sus ojos brillan con esperanza de alcanzar un futuro mejor.

"Él es el que me da fuerza", dice Hanadi llena de orgullo. "Hace que todo sea mucho más fácil; vaya donde vaya y haga lo que haga, parece que grita a los cuatro vientos: '¡Estoy aquí!'", añade mientras sonríe a su hijo.

Niños sirios: un nuevo reto que superar

Con la ayuda de los fisioterapeutas, cuando Omar cumplió 5 años ya podría estar de pie y caminar unos metros. También podía usar sus manos para comer, jugar y dibujar. Sin embargo, la violencia se incrementó cerca de su casa en Harasta, en la zona rural de Damasco, y su familia se vio obligada a hacer frente a un nuevo reto: huir.

Omar, sus padres y sus hermanos se mudaron a la región costera de Lattakia en busca de seguridad. Pero con el desplazamiento llegaron los problemas económicos para la familia, ya que el padre de Omar perdió su trabajo. Gastaron todos sus ahorros y Omar tuvo que dejar su terapia, arriesgando los progresos que había logrado hasta entonces. 

"El movimiento de Omar retrocedió y se consumió", añade Hanadi.

La familia se mudaba de una casa a otra, buscando barrios en los que encontrar alojamiento más barato y escuelas que fueran accesibles para Omar.

"Era algo muy importante para nosotros porque Omar siempre soñó con aprender", dice Hanadi.

Niños sirios: ir a clase pase lo que pase

Cuando Omar por fin pudo ir al colegio en Lattakia, estaba decidido a no dejar que nada se interpusiese en su educación.

"Llueva o nieve, no importa si está enfermo o cansado, nunca se pierde un día de clase", dice Hanadi, que admira la fuerza de voluntad de su hijo.

La parálisis parcial que sufre Omar en el brazo implica que tiene que confiar más en la escucha y la memoria en lugar de tomar apuntes durante las clases. Es capaz de captar todos los comentarios de los profesores y sacar muy buenas notas.

"Saqué un 9,4 en los exámenes finales del año pasado, ¡pero este año voy a por el 10!", nos cuenta Omar con orgullo.

Omar se niega a que le traten de forma diferente en clase.

"Cuando levanta su mano para responder a una pregunta intento ahorrarle esfuerzos y le pido que me la responda desde su sitio", dice Ghalia, la profesora de Omar. "¡Pero insiste en salir a la pizarra para escribir la respuesta!", continúa.

Niños sirios: el deporte también es posible

A su corta edad, a Omar le encanta ponerse retos a sí mismo para alcanzar su pleno potencial.

Un día escuchó que había unas audiciones para unirse al coro. A pesar del escepticismo de su familia, fue seleccionado entre 45 niños. Nunca se pierde un ensayo y hasta dio un recital público al que invitó a su familia.

"Cuando lo vi en el escenario no pude controlar las lágrimas", dice Hanadi con los ojos llorosos.

Sus aficiones no terminan ahí. Omar también practica su deporte favorito: el fútbol.

"Puedo estirar mi brazo o lanzarme al suelo para parar el balón", dice Omar con alegría después de haber sido elegido como portero por sus amigos. 

Omar también sueña con convertirse en un exitoso hombre de negocios algún día.

"Me gusta retarme a mí mismo, es la única forma para avanzar en la vida", sentencia.

Conflicto en Siria: ayudamos a las familias

Desde mayo de este año, en UNICEF estamos dando apoyo económico a la familia de Omar para que puedan atender mejor sus necesidades. La pensión mensual financia sus sesiones de fisioterapia que mejoran su estado y para comprar las herramientas de ayuda que pueda necesitar, como andadores o muletas.

En UNICEF queremos ayudar económicamente a 15.000 niños con discapacidad y sus familias en Siria. ¡Tú también puedes ayudar a los niños sirios!

Lina Qassab y Yasmine Saker

UNICEF Siria

La vida de millones de niños sirios está en riesgo

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