Día Internacional de la No Violencia: “Quiero que se dispare la última bala, aunque sea contra mí"

"Quiero que se dispare la última bala. Aunque sea contra mí, pero que sea la última". Esta frase no es de Mahatma Gandhi, cuyo nacimiento hace casi 150 años se conmemora cada 2 de octubre con el Día Internacional de la No Violencia, pero bien podría serlo.

 
Quien pronuncia estas palabras, quien estaríadispuesto a dar su vida para que termine la guerra en su país, no ha liderado la independencia de India, pero hasufrido en apenas tres años lo que muchos probablemente no alcanzaríamos asufrir en tres vidas si las tuviéramos. Un día de 2012, con 13 años, una bomba destruyó la casa de Haninen Siria y, por extensión, su infancia, su vida entera.
 
Su madre cogió a Hanin y a su hermana mayor y las subió a unautobús rumbo a Turquía, sin nada más que lo puesto y un estado de ansiedad extrema que les acompañaría durante dos años muy duros enEstambul. La antigua Constantinopla tampoco era su sitio y se marcharon también de allí para probar suerte en laEuropa continental.
 
En el camino sus jóvenes piernas le funcionaron mejor que a su madre y su hermana, que acabaron detenidas por la Policía. En medio de la nada, sin ningún familiar cerca, Hanin durmió sola en un bosque, atravesó lasfronteras de varios países a piey llegó a Austria en el maletero de un coche. Justo un año después, se reencontró con su madre en este país.
 
Ahora está feliz, e incluso piensa en serdentista o fotógrafa, pero echa de menos su país: “Siria sigue siendo el lugar más bonito para mí”. Y continúa: “Europa me ha ayudado aquí en Austria,pero no a la gente en Siria”.
 

CRISIS MIGRATORIA: 133.000 NIÑOS COMO HANIN

Hoy en día hay 4,5 millones de niños en el mundo que han tenido que huir de sus casas debido a los conflictos y lainestabilidad en sus países de origen: no solo enSiria, también en Sudán del Sur,Afganistán o Somalia. Unos133.000 de ellos, niños y adolescentes como Hanin, han emprendido este año un duro viaje haciaEuropa buscando un lugar más seguro donde vivir.
 
Con todo, la actual crisis migratoria y de refugiados, aun siendo la más grave desde la Segunda Guerra Mundial, no es sino la punta del iceberg de laespiral de violencia que domina nuestras vidas, especialmente las de los más pequeños. Porque:
  • 168 millones de niños siguen sometidos atrabajo infantil.
  • 1,2 millones son víctimas detrata cada año.
  • Hay unos 300.000 niños y niñas soldado en más de 20 países.
  • Más de 130 millones de niñas y mujeres han sufrido alguna forma de mutilación genital femenina.
  • 1 de cada 10 mujeres menores de 20 años ha sido violada.
La lista es ominosa. Desde UNICEF trabajamos día a día por la construcción de la paz y laprotecciónfrente a la violencia, laexplotación y el abuso. Seguir avanzando en la lucha contra la violencia es además uno de losObjetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) previstos en la agenda internacional para los próximos años.
 
“Quisiera sufrir todas lashumillaciones, todas lastorturas, el ostracismo absoluto y hasta la muerte, para impedir la violencia”. Esta frase sí que esde Gandhi, el líder del movimiento de la independencia de India y pionero de la filosofía y la estrategia de la no violencia. Pero bien podría ser de Hanin.
 
Post escrito por Ildefonso González, responsable de Publicaciones y Fotografía de UNICEF Comité Español.