Crisis de refugiados: el miedo como compañero de viaje

La cara de Nura refleja cansancio, malestar, está claro que no se encuentra bien. Embarazada de nueve meses, podría dar a luz en cualquier momento. Pero tiene miedo de ponerse de parto aquí. 

“Aquí” es el centro de registro de refugiados en Presevo, Serbia, un lugar al que acaba de llegar desde Macedonia, y donde solo espera estar unas horas, las que tarden ella y su familia en registrarse antes de seguir su camino hacia Croacia y, si tienen suerte, poder llegar al destino que sueña para ella y su bebé: Bélgica

Y yo, también embarazada, la miro y entiendo su miedo a tener a su hijo en un lugar desconocido, lejos de casa, rodeada de extraños y sin saber qué ropa va a ponerle o si podrá darle el pecho. Pero Nura, siria de 24 años, tiene miedos que son inimaginables para alguien que no ha vivido en un país en guerra. No quiere ir al hospital por si la devuelven a Siria, de donde ha salido huyendo de la violencia

CRISIS DE REFUGIADOS: LA TIERRA DE NADIE

La madre de Ali, un niño de un año, también tiene miedo. Es afgana y acaba de llegar de Macedonia. La conozco en un lugar que llaman “tierra de nadie”. Un camino que cientos de familias recorren sin saber si les queda poco o mucho para llegar a Presevo. Ali y su madre no están solos, viajan con el padre y con otros dos hijos, de 4 y 6 años. La familia carga el poco equipaje que lleva, como casi todos los refugiados. Ali hace el camino en brazos de su madre, que pese al temor por el futuro que espera a sus hijos, me sonríe amistosamente cuando le pido permiso para hacerle una foto.

En esa tierra de nadie me cruzo con cientos de personas que nos saludan y nos cuentan sus historias. Cada uno tiene la suya, pero todas comparten elementos comunes: bombardeosviolenciamuerteMiedo.

Tienen miedo de lo que han vivido. Miedo de que les retengan en una frontera y les devuelvan a su país. Miedo por los familiares y amigos que han quedado en sus países de origen. A veces, nos piden que no les hagamos fotos porque tienen miedo a salir en las redes sociales y que alguien les busque para llevarles de vuelta a Siria, a Afganistán o a Iraq.

CRISIS DE REFUGIADOS: UN ESPACIO SIN VIOLENCIA Y SIN MIEDO

UNICEF trata de paliar este miedo con los espacios amigos de la infancia instalados en los centros de registro para refugiados. Allí los niños vuelven a serlo, aunque sea durante un rato, y los cantos, los gritos y los juegos les devuelven a un mundo sin violencia y sin miedo.

Nura, Ali, sus familias, los refugiados que recorren la tierra de nadie y que pasan unas horas en Presevo, comparten el mismo sentimiento: un  miedo que, en cada país que atraviesan, se va convirtiendo en la esperanza de encontrar un futuro mejor

Post escrito por nuestra compañera Belén Ruiz-Ocaña, técnico de comunicación, durante su visita a Serbia.