Un nuevo informe de UNICEF aporta soluciones para acabar con la práctica de la mutilación genital femenina

Un nuevo informe demuestra cómo numerosas comunidades en África están poniendo fin a la práctica de la mutilación genital femenina a pesar de las fuertes trabas sociales que existen.

Florencia, Italia - El informe del Centro de Investigación Innocenti de UNICEF Dinámicas para el Cambio Social: hacia el abandono de la Mutilación Genital Femenina en 5 países de África (PDF, en inglés), aporta soluciones y ejemplos de comunidades en estos países que están acabando con esta práctica. Dicho informe muestra las condiciones que son necesarias para lograr el consenso en las comunidades e identifica estrategias clave para un abandono total a largo plazo.

El informe es también un recordatorio de que los cambios de normas y comportamientos sociales que persisten a lo largo de siglos, constituyen un proceso complejo que necesita su tiempo. La base del éxito de estas iniciativas está en no juzgar a las comunidades, sino en hacer un trabajo cercano que refuerce los aspectos positivos de la cultura local y en lograr la implicación de las comunidades mediante la puesta en marcha de proyectos de desarrollo que atiendan las necesidades de dichas comunidades. Esto demuestra que las nuevas ideas vienen acompañadas de buenas intenciones y que el objetivo final es mejorar sus vidas.

Los programas que han tenido mayor éxito en el abandono de esta práctica han implicado a los miembros más respetados de la comunidad incluyendo a los líderes religiosos y locales y a las redes sociales e instituciones. Además, son necesarias las reformas legislativas, la implementación de las políticas nacionales y la implicación de los medios de comunicación que apoyen dicho proceso de cambio.

“La decisión de una familia de abandonar o practicar la mutilación genital femenina está influenciada por la fuerte recompensa o la recriminación social”, comenta Gordon Alexander, Director a.i. del Centro de Investigación Innocenti de UNICEF. “Entender las diferentes dinámicas sociales que perpetúan esta práctica, está cambiando el enfoque con el que se aborda el enfoque. No existe una única respuesta, ni solución única ni arreglo rápido. Pero se está progresando. Ahora es el momento de extender estos esfuerzos y conseguir cambios en las vidas de las niñas”.

El informe examina un número de estrategias prometedoras que están siendo llevadas a cabo por comunidades en Egipto, Etiopía, Kenia y Sudán para el abandono de la mutilación genital femenina.

Millones de niñas en el mundo entero son mutiladas cada año. Esta práctica, que constituye una seria violación de sus derechos humanos, puede causar consecuencias graves en su salud a largo plazo como hemorragias, problemas urinarios, complicaciones en el parto y la muerte de recién nacidos.

Aún así, en las comunidades donde se realiza no se ve como una práctica perjudicial sino como un acto necesario para criar a las niñas y, en muchos casos, para que sea apta para el matrimonio. El no llevar a cabo esta práctica puede suponer la exclusión social y la desaprobación no solo de la niña sino de toda su familia.

La religión, la tradición y la cultura suelen ser los motivos más frecuentes que argumentan las familias para practicar la mutilación a sus hijas. Muchas comunidades, por ejemplo, creen que la mutilación constituye un dogma religioso que han de cumplir a pesar de que ninguna religión lo establezca así. El informe muestra que uno de los factores determinantes a la hora de que los padres decidan mutilar a su hija (‘hacer lo mejor para sus hijas’) podría ser utilizado también para parar la práctica porque las normas sociales evolucionan y cambian las expectativas sociales.

“El informe es una contribución importante para que todos entendamos cómo se pueden lograr cambios sustanciales y a largo plazo en las comunidades”, comenta Alexander. “También tiene implicaciones enormes en lo que se refiere a cómo combatir la mutilación genital femenina y otras prácticas similares y formas de violencia contra las mujeres y niñas como el matrimonio forzoso y el matrimonio infantil, que están influenciados por dinámicas sociales similares”.

A pesar de los avances logrados en los programas llevados a cabo en las comunidades (sobre todo en Senegal) los índices de prevalencia aún son muy altos en Egipto, Etiopía y Sudán. Se aprecian, sin embargo, en estos países, cambios de comportamiento significativos con relación a esta práctica, lo que indica que la gente se está cuestionando si merece la pena o no seguir con ésta práctica, y preferirían, si las circunstancias lo permitieran, no tener que hacer pasar por ello a sus hijas, mujeres, hermanas o primas.

Las estimaciones sobre el número de mujeres que han sido mutiladas oscilan entre 70 y 140 millones. En África se calcula que cada año 3 millones de niñas y mujeres corren el riesgo de ser mutiladas. Esta práctica se lleva a cabo también en algunos países de Asia, Oriente Medio y, en menor medida, en comunidades de inmigrantes en Europa, Australia, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y los Estados Unidos.

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