Un niño muere cada día en Gaza pese al alto el fuego

Declaraciones de James Elder, portavoz de UNICEF, en rueda de prensa en el Palacio de las Naciones de Ginebra

Niño herido de gravedad en Gaza

Material audiovisual:

  • Declaraciones de James Elder en vídeo, AQUÍ
  • La historia de Jamalat, una niña de tres años que resultó herida en un ataque aéreo y perdió el pie, AQUÍ

GINEBRA/AMÁN, 19 de junio de 2026 – “Durante muchos, muchos meses, se le ha dicho al mundo que existe un alto el fuego en Gaza. Sin embargo, para los niños y niñas palestinos, este llamado alto el fuego se ha convertido en una ilusión cruel y mortal.

Desde que se anunció el alto el fuego en octubre de 2025, 265 niños y niñas palestinos han sido asesinados en Gaza. Se trata de una cifra estremecedora y devastadora. Durante un período que supuestamente debía estar caracterizado por la moderación y la protección, un niño o niña ha muerto cada día de media durante más de ocho meses.

Seamos claros sobre lo que esto significa: estos niños no murieron en zona de combate. Fueron asesinados en sus hogares. En sus escuelas. Mientras jugaban al fútbol. Mientras pescaban. Fueron alcanzados por disparos, bombardeos y ataques de drones.

Mientras el mundo sigue hablando de un alto el fuego, las familias de Gaza siguen enterrando a sus hijos e hijas. Sin embargo, si un niño está siendo asesinado cada día, seguramente el debate ya no debería centrarse en la eficacia del alto el fuego, sino en la credibilidad de calificarlo como tal.

Esta semana, un niño de dos años fue asesinado a tiros por las fuerzas israelíes; otro de 13 fue asesinado dentro de su tienda de campaña; uno de 5 y su padre murieron en un ataque israelí; y la lista continúa.

El sufrimiento no termina con quienes han muerto. Más de 400 niños y niñas han resultado heridos, muchos de ellos con lesiones gravísimas. También esta semana una niña de 12 años fue alcanzada en el pecho por munición real disparada desde un arma montada en una grúa mientras se encontraba en su tienda; otra de 3 años recibió un disparo en la cara procedente de un dron mientras estaba dentro de su casa. Los médicos están tratando hemorragias cerebrales, lesiones graves en la cabeza, el tórax y el abdomen, además de traumas que cambiarán la vida de estos niños y niñas para siempre.

Permítanme hablar un momento sobre el trauma: para los niños y las niñas de Gaza, el miedo, la pérdida y la violencia se han vuelto tan constantes que el trauma ya no es un episodio en sus vidas, sino que está tejido en la propia esencia de su infancia. Literalmente, lo llevan en el cuerpo. El trauma es tan profundo que afecta su capacidad para comer, dormir y, por supuesto, desarrollarse con normalidad. Muchos viven en un estado de miedo y angustia tan intenso que tienen dificultades para alimentarse adecuadamente, lo que agrava aún más la desnutrición y los deja físicamente más débiles, además de emocionalmente marcados.

Cientos de niños y niñas necesitan con urgencia ser evacuados para recibir atención médica. Al mismo tiempo, las restricciones sobre medicamentos esenciales significan que los que están heridos soportan un mayor sufrimiento y enfrentan un riesgo más elevado de infecciones, complicaciones y nuevas amputaciones.

Debemos dejar de aceptar niveles de mortalidad infantil que provocarían indignación internacional en cualquier otra parte del mundo. Debemos dejar de normalizar lo anormal. El hecho de que los niños y niñas sigan muriendo a esta escala durante un alto el fuego debería alarmar a todos los gobiernos y a todas las instituciones que afirman defender el derecho internacional.

Los asesinatos constantes de niños y niñas no son consecuencia de la falta de opciones. Es consecuencia de la falta de voluntad política. Cada día que pasa sin que se depuren responsabilidades transmite el mismo mensaje: se puede matar niños palestinos sin rendición de cuentas. Esto ya no es un fallo del sistema; se ha convertido en el sistema en sí.

Por último, y en relación con esto, quiero llamar su atención sobre la declaración emitida por UNICEF el miércoles sobre el Líbano, donde, tras más de 100 días de intensificación de las hostilidades desde el 2 de marzo, 247 niños y niñas han muerto y casi 1.000 han resultado heridos. Eso equivale a una media de 12 niños muertos o mutilados cada día. Doce niños al día. El hecho de que una vez más estemos calculando una media diaria de niños muertos y heridos cuenta por sí solo una historia devastadora. En el Líbano también estamos hablando de períodos de alto el fuego declarado durante los cuales los niños y niñas siguen muriendo. Ningún alto el fuego puede considerarse significativo mientras sigan muriendo. 

La violencia contra las niñas y los niños debe terminar”.

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Belén Ruiz-Ocaña
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