Somalia: UNICEF pide apoyo internacional urgente ante el agravamiento de la desnutrición infantil
El aumento de los precios del combustible y las interrupciones en el suministro provocadas por la guerra en Oriente Medio podrían suponer una catástrofe para la infancia de Somalia, ya afectada por la sequía, el conflicto y los recortes presupuestarios a nivel mundial

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MOGADISHU/NUEVA YORK, 26 de marzo de 2026– Casi dos millones de niños y niñas en toda Somalia corren el riesgo de sufrir desnutrición aguda, lo que refleja el empeoramiento de la situación a medida que siguen convergiendo múltiples crisis, ha advertido la directora ejecutiva de UNICEF, Catherine Russell, tras visitar el país.
Somalia se enfrenta a una crisis cada vez más grave, provocada por la sequía, el conflicto, los desplazamientos y los severos recortes de financiación, que ejercen una presión creciente sobre las familias y los servicios esenciales.
Las nuevas perturbaciones derivadas de la escalada del conflicto en Oriente Medio están aumentando la presión sobre las cadenas de suministro mundiales, con graves consecuencias para Somalia. El transporte de alimentos, medicamentos, combustible y agua se está encareciendo, lo que supone una carga adicional para las familias y los aliados humanitarios que ya se enfrentan a necesidades urgentes. Dada la gran dependencia de Somalia de las importaciones, los precios están subiendo rápidamente. En las zonas afectadas por la sequía, los costes del agua se han más que duplicado a medida que aumenta la escasez y el combustible para el transporte se vuelve inasequible.
La escasez de agua sigue siendo uno de los factores más graves que impulsan la crisis. Con los ríos secándose, los pozos fallando y las fuentes de agua locales volviéndose cada vez menos fiables, las comunidades están siendo desplazadas a un ritmo alarmante. Los brotes de enfermedades, la pérdida de medios de subsistencia y el aumento de la inseguridad alimentaria están ejerciendo una presión cada vez mayor, especialmente en zonas donde la presencia humanitaria se está reduciendo debido a la falta de financiación.
“Una de las imágenes más inquietantes es ver una cama tras otra con niños y niñas desnutridos y madres angustiadas que solo esperan que sus hijos sobrevivan”, ha afirmado la directora ejecutiva de UNICEF, Catherine Russell, tras reunirse con familias en Dollow. “La gente es increíblemente resiliente, pero necesita más apoyo ahora mismo, ya que todas las señales de alerta están en rojo, incluido el efecto dominó de la guerra en Oriente Medio”.
UNICEF tiene suministros por valor de 15,7 millones de dólares (13,6 millones de euros) en tránsito y en preparación para su envío a Somalia, incluidos tratamientos nutricionales para niños desnutridos, vacunas y mosquiteras tratadas con insecticida para protegerlos frente a la malaria. Si la situación en Oriente Medio sigue sin resolverse, estos envíos corren el riesgo de sufrir retrasos o costes adicionales.
Durante el último año, más de 400 centros de salud y nutrición, entre ellos más de 125 que prestaban asistencia nutricional vital, ya han cerrado debido a la falta de financiación. Sin un apoyo inmediato, es posible que otros se vean obligados a cerrar sus puertas en los próximos meses, muchos de ellos situados en distritos que sufren los niveles más altos de inseguridad alimentaria y nutricional. Estos cierres dejarían a las madres sin atención durante el embarazo, a los niños y niñas sin vacunas y a los que tienen desnutrición grave sin el tratamiento que les salvaría la vida.
Incluso antes del último impacto económico, casi 3 millones de niños y niñas en Somalia seguían necesitando ayuda con urgencia. El mes pasado, las agencias de la ONU y el gobierno advirtieron de que el agravamiento de la sequía tras la falta de lluvias, que ha mermado el ganado y las cosechas, podría empujar a casi 6,5 millones de somalíes a niveles de crisis y emergencia de inseguridad alimentaria a finales de este mes. Además, más de 1,8 millones de niños y niñas menores de cinco años corren el riesgo de sufrir desnutrición aguda a finales de año.
Durante su estancia en Somalia, Russell habló con algunas de las familias más afectadas en Dollow, una localidad del estado de Jubaland azotada por la sequía. Allí conoció a una madre, Habiba, que había perdido su ganado y sus cosechas a causa de la sequía. Habiba caminó siete días hasta llegar a Dollow para que sus hijos, que sufrían desnutrición, recibieran tratamiento.
Más allá de la respuesta humanitaria inmediata, UNICEF está trabajando con sus aliados para ampliar soluciones integradas que vinculen la respuesta de emergencia con inversiones a largo plazo en sistemas de agua, nutrición, protección social y resiliencia, ayudando a las comunidades a resistir mejor las crisis climáticas recurrentes.
“Para los niños y niñas de Somalia, cada dólar y cada minuto cuentan a la hora de hacerles llegar ayuda vital”, ha explicado Russell. “Lo que más necesitan los niños y niñas de Somalia —como en cualquier otro lugar— es paz, protección y acceso seguro a los servicios esenciales. Con ello, los niños de hoy pueden convertirse en los médicos, enfermeros y profesores necesarios para empoderar a sus comunidades y al país”.
Para cubrir las necesidades urgentes de millones de niños y familias en Somalia, UNICEF solicita 121 millones de dólares (alrededor de 105 millones de euros) en 2026. Hasta la fecha, se han recibido menos de 20 millones de dólares.
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