La resiliencia inquebrantable de los niños del Sahel Central en medio de la crisis

Declaración del director ejecutivo adjunto de UNICEF, Ted Chaiban, tras su visita a Níger, Burkina Faso y Malí

Ted Chaiban choca el puño con una alumna en la escuela Force Vives en Dori, Burkina Faso

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DAKAR/NUEVA YORK/MADRID, 26 de abril de 2026 - “Tras una visita de 14 días al Sahel Central, he sido testigo directo de una región rica en posibilidades, pero continuamente afectada por la inseguridad, los desastres climáticos y las crisis socioeconómicas.

Los informes de violencia en Malí durante las últimas 24 horas son otro ejemplo que nos recuerda la cruda realidad de que estas crisis en la región crean una situación de fragilidad para los niños, incluyendo, lamentablemente, la pérdida de sus vidas.

En todo el Sahel Central, casi 7,5 millones de niños necesitan urgentemente asistencia humanitaria; una emergencia que sigue estando demasiado lejos de la atención de la comunidad internacional.

Funcionarios del gobierno, líderes comunitarios y personas desplazadas en Níger, Burkina Faso y Malí, donde la violencia y el desplazamiento forzado han devastado la vida de más de 3,6 millones de personas, siguen demostrando esperanza. 

En muchas zonas rurales, los mercados están reabriendo, las comunidades continúan apoyándose mutuamente y los niños juegan, mientras las familias y los jóvenes anhelan recuperar su dignidad e independencia económica.

Me reuní con actores clave en los tres países y las autoridades coinciden en la importancia de invertir en capital humano y fortalecer la cohesión social, pilares esenciales para la estabilidad y el desarrollo. En todas partes, emerge una clara ambición: convertir a la próxima generación en una prioridad central de las políticas nacionales. Me alentó el firme compromiso de los tres gobiernos para promover y salvaguardar los derechos de cada niño, de cada niña.

Por ejemplo, en Níger, las reformas impulsadas por el gobierno han modernizado el registro civil en más de la mitad de los municipios del país, elevando las tasas de registro de nacimientos del 62 % en 2023 al 79 % en 2025 y estableciendo el registro civil digital como un motor clave de la descentralización. y la prestación integrada de servicios locales.

En Burkina Faso, este compromiso se refleja en la asignación de aproximadamente el 25 % del presupuesto nacional a educación y casi el 12 % a salud, lo que demuestra un esfuerzo significativo por ampliar los servicios sociales esenciales.

En Malí, la cobertura nacional de inmunización alcanzó el 82 % en 2024, acercando al país a la protección de todos los niños y niñas con vacunas que salvan vidas.

Estas políticas y compromisos no son solo buenos ejemplos. Más importante aún, cobran todo su sentido cuando presenciamos la transformación positiva de la vida diaria de la infantica, permitiéndoles seguir adelante a pesar de las dificultades que enfrentan.

El ciclo de violencia sigue siendo peligrosamente evidente, y la situación de los niños y las niñas es particularmente alarmante. Las Naciones Unidas han documentado más de 1.500 violaciones graves, incluyendo asesinatos, secuestros, reclutamiento y utilización de niños por grupos armados, mientras que más de 8.400 escuelas quedaron inaccesibles solo en 2025. 

La falta de acceso a la educación y a los servicios esenciales los expone a enfermedades y sufrimiento psicosocial, y pone en peligro sus oportunidades para un desarrollo pleno y saludable. Que los niños crezcan en un entorno de violencia no es una opción viable para el desarrollo social y el crecimiento económico a largo plazo.

Todas las personas con las que me reuní durante mi visita compartían la misma preocupación: ofrecer una mejor protección a los niños y las familias, restablecer la paz, facilitar el acceso a la atención médica y la educación, y garantizar un regreso seguro a casa.

También me conmovió la labor de los equipos de UNICEF sobre el terreno, quienes, día tras día, están comprometidos con la protección de los derechos de todos los niños y niñas, especialmente de los más vulnerables, en toda la región del Sahel. Apoyan desinteresadamente a los gobiernos en el fortalecimiento de los sistemas de prestación de servicios sociales de salud, agua, educación y protección, y en el fortalecimiento de las comunidades locales y ayudar a los países a encontrar soluciones innovadoras a problemas aparentemente irresolubles. He constatado que nuestra respuesta es más eficaz cuando refuerza la resiliencia mediante el fortalecimiento de los sistemas locales, el empoderamiento de las comunidades y el fomento de una gobernanza inclusiva, garantizando siempre que las voces de los niños y niñas sean escuchadas y tenidas en cuenta.

Ante la resiliencia de los niños del Sahel, el mundo no debe permanecer indiferente; todavía hay millones de niños y niñas con necesidades humanitarias urgentes que requieren acción inmediata. Su resiliencia no significa que estén bien, ni debe utilizarse como excusa para la inacción”.

Acerca de UNICEF
UNICEF trabaja en algunos de los lugares más difíciles para llegar a los niños y niñas más desfavorecidos del mundo. En 190 países y territorios, trabajamos para cada niño, en todas partes, cada día, para construir un mundo mejor para todos.

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Ildefonso González
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