El hambre se agudiza en Sudán del Sur: 2,2 millones de niños y niñas sufren desnutrición aguda

El conflicto y el desplazamiento agravan la crisis. Cerca de 700.000 niños y niñas están en peligro de padecer desnutrición grave, con riesgo de muerte

Un niño es evaluado por desnutrición en una clínica nutricional respaldada por UNICEF, en el Centro de Atención Primaria Kimu, en Juba (Sudán del Sur).

NOTA DE PRENSA CONJUNTA

ROMA/NUEVA YORK, 28 de abril de 2026 – La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Programa Mundial de Alimentos (WFP) y UNICEF han advertido hoy que el agravamiento de la crisis del hambre en Sudán del Sur está empujando a 7,8 millones de personas a niveles elevados de inseguridad alimentaria aguda (Fase 3 de la CIF o superior) entre abril y julio de 2026, según el último análisis de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria (CIF). Esto representa el 56% de la población, uno de los niveles más altos de inseguridad alimentaria aguda en el mundo en la actualidad.

Entre las personas que se prevé sufran inseguridad alimentaria aguda, 73.300 se enfrentan a una situación de Catástrofe (Fase 5 de la CIF), el nivel más grave. Esto supone un aumento del 160% respecto a la estimación anterior. Mientras tanto, 2,5 millones de personas se encuentran en Emergencia (Fase 4) y 5,3 millones en Crisis (Fase 3).

La crisis está impulsada por la intensificación del conflicto, el desplazamiento masivo, el deterioro económico, los impactos climáticos, las inundaciones y una producción agrícola por debajo de su capacidad, factores que reducen la disponibilidad de alimentos y limitan el acceso de las familias a una alimentación suficiente. Solo en Jonglei, cerca de 300.000 personas han sido desplazadas, dejando a muchas comunidades aisladas de la ayuda humanitaria. Al mismo tiempo, el aumento de los precios de los alimentos, la disrupción de los mercados y el débil poder adquisitivo de los hogares están agravando aún más la inseguridad alimentaria.

Al mismo tiempo, la desnutrición aguda se ve agravada por la falta de acceso a servicios de salud y nutrición, debido a que muchos centros han sido dañados o cerrados por el conflicto. Además, la escasez de suministros y financiación ha reducido el acceso a tratamientos que salvan vidas. Brotes de enfermedades como el cólera, la malaria y el sarampión están empeorando la crisis, especialmente entre la infancia más vulnerable y ya afectada por desnutrición aguda.

Las agencias advierten de un riesgo real de hambruna en cuatro condados de los estados de Upper Nile y Jonglei. Las comunidades afectadas por el conflicto han quedado aisladas del acceso a alimentos, mercados y servicios esenciales, en un escenario de intensificación del conflicto, nuevos desplazamientos y acceso humanitario limitado. La CIF prevé que 11 condados de los estados de Upper Nile, Unity y Jonglei alcancen niveles de desnutrición aguda correspondientes a la Fase 5 (extremadamente crítica). Aunque la asistencia humanitaria se está ampliando en algunas zonas, la cobertura sigue siendo desigual, con comunidades aún inaccesibles y que reciben poca o ninguna ayuda.

Para la infancia, la situación nutricional sigue deteriorándose. Actualmente, 2,2 millones de niños y niñas de entre 6 meses y 5 años sufren desnutrición aguda, lo que supone un aumento de 100.000 casos en comparación con hace seis meses. Hasta julio de este año, se prevé que 700.000 niños y niñas sufran desnutrición aguda grave, la forma más letal. Del mismo modo, 1,2 millones de mujeres embarazadas y en periodo de lactancia padecen desnutrición aguda, lo que pone tanto a las madres como a los bebés en un riesgo elevado.

Al mismo tiempo, las inundaciones y una producción agrícola por debajo de su capacidad están debilitando aún más la disponibilidad de alimentos.

La FAO, el PMA y UNICEF —junto con los grupos de nutrición y agua, saneamiento e higiene— hacen un llamamiento a la comunidad internacional y a los gobiernos para que actúen de inmediato. Una financiación sostenida para la asistencia alimentaria, los programas de nutrición, el acceso a agua segura y saneamiento, y los servicios de salud es fundamental para evitar un mayor deterioro.

“Ahora, más que nunca, no podemos permitirnos perder los avances logrados con tanto esfuerzo en los últimos años, especialmente cuando Sudán del Sur trabaja para fortalecer sus sistemas agroalimentarios y consolidar señales alentadoras de producción agrícola local. Estos avances siguen siendo altamente vulnerables a los conflictos, la inseguridad y los impactos climáticos, precisamente los factores que impulsan la actual crisis alimentaria. Debemos actuar con urgencia y de forma colectiva para proteger los medios de vida, sostener la producción de alimentos y evitar que millones de personas caigan aún más en el hambre”, ha afirmado Rein Paulsen, director de la Oficina de Emergencias y Resiliencia de la FAO.

“Desde el inicio del año hemos visto un aumento significativo del conflicto en Jonglei y Upper Nile, así como bloqueos recurrentes en nuestros intentos de acceder a las personas en estas zonas”, ha señalado Ross Smith, director de Emergencias y Preparación del PMA. “Actualmente nos encontramos en una carrera contrarreloj para acelerar y aumentar nuestras entregas a lugares remotos ante la previsión de una temporada de lluvias temprana. Nos preocupa profundamente la situación de muchas personas a las que quizá no podamos llegar debido a los desafíos persistentes. El conflicto está afectando especialmente a mujeres, niños y niñas. Estos niños son el futuro del país, pero sin apoyo urgente, ese futuro está en riesgo. Debemos actuar con rapidez y decisión para garantizar su supervivencia y bienestar”.

“Estamos siendo testigos de una espiral descendente mortal, con 2,2 millones de niños y niñas que sufren desnutrición aguda y cerca de 700.000 de ellos en grave riesgo de morir por desnutrición aguda grave. Cada día de retraso en el acceso humanitario y en la entrega de suministros es un día en el que la vida y el futuro de un niño penden de un hilo. Hacemos un llamamiento a todas las partes para que permitan un acceso seguro y oportuno a las zonas afectadas por el conflicto, incluidas aquellas con población desplazada, y para que se amplíen las intervenciones nutricionales. Debemos actuar ahora si queremos salvar la vida de los niños y las niñas”, ha afirmado Lucia Elmi, directora de Emergencias de UNICEF.

Las partes en conflicto deben garantizar, sin demora, un acceso humanitario seguro, rápido y sin restricciones a todas las zonas afectadas. Una financiación sostenida para la asistencia alimentaria, los programas de nutrición, el acceso a agua segura y saneamiento, y los servicios de salud es fundamental para evitar un mayor deterioro. Las agencias también instan a todas las partes a proteger a la población civil y facilitar la entrega de ayuda que salva vidas. Sin una intervención rápida y a gran escala, la población de Sudán del Sur corre el riesgo de enfrentarse a una catástrofe humanitaria irreversible.

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Acerca de UNICEF
UNICEF trabaja en algunos de los lugares más difíciles para llegar a los niños y niñas más desfavorecidos del mundo. En 190 países y territorios, trabajamos para cada niño, en todas partes, cada día, para construir un mundo mejor para todos.

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Catalina Betancur Sánchez
UNICEF España, Tel: 608 517 605 
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