DECLARACIÓN CONJUNTA

Declaración conjunta del director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus; el subsecretario general de Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios y coordinador de Ayuda de Emergencia (OCHA), Mark Lowcock; la directora ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore; y el director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos (PMA), David Beasley

NUEVA YORK / GINEBRA / KINSHASA / DAKAR / ROMA, 31 de julio de 2019 - “Mañana, 1 de agosto, se cumple un año desde que el gobierno de la República Democrática del Congo (RDC) declaró un brote por el virus del ébola en la provincia de Kivu. Hace dos semanas, se declaró la emergencia de salud pública de interés internacional.

Justo ayer, se confirmó un nuevo caso en Goma que acabó con la muerte del paciente. Era el segundo caso confirmado este mes en una ciudad que tiene alrededor de un millón de habitantes. Que esto haya ocurrido en un lugar con una densidad de población tan elevada, pone de manifiesto la existencia de un riesgo real de contagios incluso más allá de las fronteras, así como la necesidad urgente de intensificar la respuesta global y la inversion de los donantes.

En el último año, ha habido más de 2.600 casos confirmados, entre los que se cuentan más de 1.800 muertes en zonas de las provincias de Ituri y Kivu del Norte. Casi uno de cada tres "casos" fue un niño. Cada "caso" es alguien que ha pasado por una experiencia inimaginable. Más de 770 han sobrevivido.

El ébola es una enfermedad implacable y devastadora.

Se transmite de madre a hijo, de marido a mujer, de paciente a cuidador, del cadáver de una víctima al pariente de luto. La enfermedad hace que la vida cotidiana dé un vuelco: perjudica a los negocios locales, impide que los niños vayan a la escuela y dificulta la prestación de servicios de salud vitales y rutinarios. Es principalmente una crisis sanitaria, pero que también tiene un impacto crítico en la forma en que las personas cuidan a su familia, ven a sus vecinos e interactúan con su comunidad.

Los desafíos para impedir la propagación del virus del ébola son realmente considerables, pero no insuperables. Desde luego, no pueden considerarse excusas para no hacer nuestro trabajo. Naciones Unidas y sus aliados siguen intensificando su respuesta en apoyo del gobierno y fortaleciendo aún más la acción conjunta. La ONU está trabajando para garantizar un entorno propicio en el que se pueda dar la respuesta de salud pública que su agencia de salud respalda. Esto incluye: seguridad, logística, compromiso político y comunitario, y acciones para abordar las preocupaciones de las comunidades afectadas. Encomiamos la reciente decisión del gobierno de tomar medidas para aunar aún más esfuerzos.

También saludamos los esfuerzos heroicos y en primera línea de los trabajadores sanitarios (congoleños en su mayoría), de los habitantes de las comunidades afectadas y de los aliados. A pesar de su trabajo incesante, la enfermedad sigue propagándose. El brote está teniendo lugar en una zona de desplazamiento de población y conflicto activo, lo que complica mucho la efectividad de la respuesta debido a la inseguridad, a los ataques armados contra los trabajadores sanitarios y las infraestucturas. En algunas de las zonas afectadas, la violencia impide llegar a las comunidades y trabajar con ellas para frenar la transmisión.

Hacemos un llamamiento a todas las partes en conflicto para que garanticen que los equipos de emergencia estén seguros haciendo su trabajo y que aquellos que necesitan ayuda puedan acceder a ella sin miedo a ser atacados.

Estamos orgullosos del trabajo que nosotros y nuestros aliados hemos realizado hasta ahora, colaborando con las comunidades en apoyo de la respuesta liderada por el gobierno para proteger a quienes están en riesgo y atender a los afectados:

  • Se ha vacunado a más de 170.000 personas
  • Se ha tratado a 1.300 personas con terapias en investigación a través de 14 centros de tratamiento y tránsito
  • Se han realizado 77 millones de exámenes a viajeros nacionales e internacionales
  • Se ha visitado a 20.000 personas cada día para comprobar que no habían enfermado
  • Se han analizado 3.000 muestras cada semana a través de 8 laboratorios
  • Se han instalado 10.000 puntos para el lavado de manos en localizaciones críticas
  • Más de 2.000 trabajadores comunitarios han estado operando en las áreas afectadas, escuchando las preocupaciones de sus habitantes, generando confianza y moviendo a la acción local.
  • Se ha proporcionado asistencia alimentaria a más de 440.000 personas y sus contactos, algo crucial para reducir el tránsito entre personas que podrían propagar la enfermedad
  • 25.000 niños en edad escolar han recibido comidas diarias en zonas afectadas, para ayudar a construir relaciones de confianza dentro de las comunidades.

Ahora, sobre esos logros, debemos seguir construyendo, pero para hacerlo necesitamos urgentemente mucho más apoyo de la comunidad internacional. El gobierno necesita más ayuda que nunca. La respuesta de salud pública a un brote de ébola requiere un nivel de inversión excepcional, porque hay que tratar el 100% de los casos y hay que rastrear el 100% de los contactos. Necesitamos transporte aéreo para llevar equipos de respuesta a algunas de las áreas más remotas, así como espacios de almacenamiento para guardar de forma segura suministros sanitarios tan valiosos como, por ejemplo, las vacunas. Seguiremos intensificando nuestra respuesta y pedimos a nuestros aliados, antiguos y nuevos, que hagan lo mismo.

En esta coyuntura crítica, reafirmamos nuestro compromiso colectivo con la gente de la República Democrática del Congo, lloramos por los que hemos perdido y pedimos solidaridad para poner fin a este brote”.

Para más información:

Belén de Vicente

UNICEF Comité Español, Tel: 609 160 051 / 91 378 85 91

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