La crisis en Oriente Medio dispara los costes logísticos y retrasa hasta seis meses la ayuda humanitaria para la infancia

Declaración de Jean-Cedric Meeus, jefe global de Transporte y Logística de UNICEF, en el Palacio de Naciones de Ginebra

Camión cargado de suministros de UNICEF

Material audiovisual: 

Declaración en vídeo de Jean-Cedric Meeus
Imágenes de recurso
 

GINEBRA/MOGADISCIO, 2 de junio de 2026 – Casi 100 días después de la última escalada en Oriente Medio, sus consecuencias se extienden mucho más allá de la región. La interrupción de las cadenas mundiales de suministro humanitario está afectando a niños y niñas de todo el mundo, con una congestión persistente en las rutas globales de suministro y un aumento de los costes de transporte a todos los niveles.

El aumento de los costes de transporte significa menos dinero para los suministros vitales que necesitan los niños y niñas. Estas presiones están dejando a organizaciones como UNICEF con un margen de error cada vez más precario.

Lo que empieza como una interrupción en las rutas marítimas puede derivar en una crisis humanitaria. Para UNICEF, los retrasos persistentes y el aumento de los costes operativos, en un contexto de crisis global de financiación, ya están obligando a tomar decisiones imposibles: ¿a qué niños y niñas llegamos primero?

Solo los costes de transporte y logística están teniendo un impacto enorme. Los desvíos marítimos alrededor del cabo de Buena Esperanza añaden ahora entre dos y cuatro semanas a los tiempos de envío. La capacidad del transporte aéreo de mercancías se ha reducido en las rutas de Oriente Medio, mientras que la congestión portuaria se está extendiendo por África y más allá. Detrás de esta interrupción en cadena hay una ecuación tan simple como brutal: cada dólar adicional que UNICEF destina al transporte es un dólar menos para suministros destinados a la infancia.

El impacto operativo de los últimos meses ya es grave. Los costes del transporte aéreo de vacunas desde India a Etiopía, Nigeria y la República Democrática del Congo han aumentado entre un 50 % y un 70 %. Los costes del transporte por carretera de alimentos terapéuticos listos para usar, conocidos como RUTF por sus siglas en inglés, desde fabricantes en Kenia hacia Somalia, Sudán del Sur y la República Democrática del Congo han subido un 30 %. El transporte marítimo de materiales educativos desde China hacia Yemen y Mozambique se ha disparado entre un 100 % y un 150 %.

En Nigeria, desviar el envío de jeringuillas para una campaña de vacunación contra la polio dirigida a 12 millones de niños y niñas supuso un coste adicional de 200.000 dólares, unos 172.000 euros, lo que representa un aumento del 56 % en el transporte.

En Malí, el presupuesto de transporte internacional registró un aumento significativo del 36 % en el primer trimestre. Con este incremento de costes, la oficina de país se enfrenta a la decisión de reducir el número de cajas de alimentos terapéuticos listos para usar y, por tanto, el número de niños y niñas que podrían recibir tratamiento, o asumir estos costes imprevistos de transporte a expensas de otras intervenciones críticas de UNICEF en Malí, incluidos los programas de salud, educación, agua, saneamiento e higiene, y protección infantil.

En Afganistán, los sucesivos cierres de rutas nos están obligando a trasladar suministros de nutrición a través de Georgia y del mar Caspio, lo que añade aproximadamente dos meses a los plazos de entrega.

Los puertos africanos de Beira, Conakry, Abiyán, Dar es Salaam y Mombasa están registrando retrasos significativos. Los países sin litoral que dependen de estos corredores siguen afrontando efectos en cadena. El corredor de Yibuti hacia Etiopía, la principal vía de entrada humanitaria del país, está bajo una presión creciente. Mientras tanto, millones de niños y niñas están sufriendo las consecuencias más graves de estos cambios. 

Además, UNICEF está cerca de agotar las contribuciones anuales para transporte de sus aliados logísticos, algo sin precedentes para la organización.

En conjunto, estimamos que estas interrupciones podrían retrasar la llegada de suministros críticos entre cuatro y seis meses. Para un niño o una niña en una zona de crisis, los retrasos en la llegada de vacunas o intervenciones nutricionales pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

A pesar de todos los desafíos, UNICEF mantiene el flujo de suministros críticos. Estamos activando rutas alternativas por aire, tierra y mar, anticipando compras y diversificando nuestra base de proveedores. Nuestra red global, que incluye centros logísticos en Copenhague y Dubái y más de 300 almacenes en todo el mundo, se está desplegando de forma estratégica. También estamos localizando la producción. UNICEF trabaja actualmente con más de 20 fabricantes de alimentos terapéuticos listos para usar en todo el mundo, incluidos Etiopía, Kenia, Haití y Egipto. Esto reduce la dependencia de largas rutas internacionales de transporte.

Además, las estrategias de compras de UNICEF y su trabajo de configuración de mercados refuerzan la resiliencia de las cadenas de suministro, la seguridad del abastecimiento y la estabilidad de los precios, reduciendo el riesgo de escasez y aumentos de costes.

Junto con el Programa Mundial de Alimentos y otros aliados de Naciones Unidas, hemos conseguido compromisos de grandes transportistas para suspender temporalmente los recargos sobre envíos humanitarios, lo que supone un ahorro estimado de 2 millones de dólares, unos 1,7 millones de euros, en el conjunto de las operaciones de Naciones Unidas. 

Pero debemos ser claros: hay límites a lo que las agencias humanitarias pueden asumir.
Cuando las cadenas de suministro se ven obstaculizadas, los niños y niñas pagan primero el precio. A pesar de todos estos desafíos, UNICEF y sus aliados siguen entregando ayuda.
No permitiremos que estos desafíos comprometan la vida y el bienestar de los niños y niñas.

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Acerca de UNICEF
UNICEF trabaja en algunos de los lugares más difíciles para llegar a los niños y niñas más desfavorecidos del mundo. En 190 países y territorios, trabajamos para cada niño, en todas partes, cada día, para construir un mundo mejor para todos.
 

 

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Catalina Betancur Sánchez
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