Oriente Medio: niños y familias regresan de Irán a Afganistán

Estamos preparados para actuar rápidamente proporcionando agua segura, vacunación, nutrición y protección infantil.

Niños en un área de recepción en el punto fronterizo de Islam-Qala.

Khozaima, de 5 años, sentada junto a su hermano Fahim dentro de una gran tienda de campaña instalada en un área de recepción en el punto fronterizo de Islam Qala. Imagen de archivo. © UNICEF/UNI826826/Khayyam

10/03/2026

La escalada del conflicto en Oriente Medio ya está evidenciando grandes riesgos para la infancia que van más allá de las fronteras. En estos momentos, en Afganistán, hay familias llegando desde Irán al paso fronterizo de Islam Qala y a otros cruces, muchas angustiadas tras un viaje inesperado y sin saber qué les espera al regresar a su país. 

Para UNICEF la preocupación central es clara: cómo afecta esta situación a los niños y niñas.

Ya estamos viendo que muchas madres llegan a los centros de recepción establecidos en la frontera con sus hijos e hijas exhaustas, desbordadas, con una enorme necesidad de apoyo inmediato. 

Si las llegadas aumentan como se prevé, también crecerán los riesgos a los que se enfrenta la infancia.

Violencia y miedo: motores del desplazamiento

Solo en 2025, cerca de tres millones de afganos regresaron a Afganistán desde países vecinos, principalmente desde Irán y Pakistán, y alrededor del 60% eran familias con niños y niñas.

Este patrón no es nuevo y la causa suele ser la misma: la violencia y el miedo

"He escuchado a personas que acababan de cruzar la frontera y que describían viajes casi imposibles, llenos de incertidumbre sobre lo que les espera. Muchas necesitan atención médica urgente y se encuentran desorientadas, buscando información básica sobre qué hacer ahora con sus vidas", relata el Dr. Tajudeen Oyewale, representante de UNICEF en Afganistán.

Los niños y niñas requieren una atención especial, sobre todo quienes llegan solos. Su interés superior debe ser una prioridad y se les debe proporcionar el apoyo adecuado, incluidos los esfuerzos para localizar y reunificar a las familias cuando sea necesario. De lo contrario, quedarán expuestos a graves riesgos de protección, como un posible secuestro o la violencia.

En el momento de mayor número de retornos el año pasado, UNICEF apoyó a más de 8.000 niños y niñas no acompañados o separados de sus familias procedentes de Irán y Pakistán.

 

¿Qué está haciendo UNICEF?

UNICEF prepara suministros para distribuir en Afganistán.

Niños y niñas recogiendo agua potable de un grifo en un centro de recepción fronterizo de Islam-Qala, en la provincia de Herat. Debido al reciente aumento de personas que regresan de Irán, el acceso al agua potable se ha convertido en una preocupación crítica. Imagen de archivo  © UNICEF/UNI826846/Khayyam

Junto a nuestros aliados humanitarios, estamos trabajando para garantizar que los servicios esenciales en los pasos fronterizos, los centros de recepción y las zonas de retorno para los niños, niñas y sus familias puedan mantenerse y, si es necesario, ampliarse rápidamente. Estamos preparados para:

  • Detectar casos de desnutrición.
  • Dar acceso a agua segura.
  • Proporcionar atención primaria de salud y vacunación.
  • Dar servicios de protección infantil.

Sin embargo, somos conscientes de que los riesgos no terminan en la frontera. Las familias que regresan a través de Islam Qala continuarán hacia comunidades donde los servicios básicos ya están bajo presión y el desafío será aún mayor. 

Cualquier aumento significativo de retornos supondría una presión adicional sobre los servicios de salud, nutrición, agua y protección infantil de los que dependen los niños, niñas y sus familias.

Afganistán soporta múltiples crisis 

Todo esto ocurre en un momento en que Afganistán ya afronta múltiples crisis superpuestas. Actualmente, 11 millones de niños y niñas necesitan apoyo humanitario en el país

Para las familias que regresan con recursos muy limitados, el desplazamiento y la incertidumbre pueden aumentar rápidamente el riesgo de desnutrición y los problemas de salud, especialmente entre los niños y niñas más pequeños y entre las mujeres embarazadas y lactantes.

El problema es que la situación geopolítica está provocando importantes interrupciones en las cadenas de suministro. Esto significa que la prestación de servicios básicos se ve obstaculizada por retrasos; por ejemplo, los niños y niñas con desnutrición no recibirán a tiempo los alimentos terapéuticos que pueden salvar sus vidas.

Al mismo tiempo, la situación en la frontera entre Afganistán y Pakistán está aumentando las presiones humanitarias existentes. Cerca de 164.000 personas están desplazadas internamente en las provincias afectadas, entre ellas 30.000 supervivientes de los terremotos del año pasado que se han visto desplazadas por segunda vez. Las interrupciones en las zonas fronterizas están ejerciendo una presión adicional sobre sistemas ya frágiles y complicando el entorno operativo en un momento de creciente necesidad.

Actuar rápidamente es esencial para garantizar que, si aumentan los retornos, los niños, niñas y sus familias puedan acceder al apoyo que necesitan y a servicios esenciales.