Mortalidad infantil: casi 5 millones de niños en 2024

Sarid sonríe en brazos de su madre en el Hospital Sadar del distrito de Cox's Bazar (Bangladesh). © UNICEF/UNI944394/Mojumder
18/03/2026
Podríamos pasar horas mirando la sonrisa de Sarid, tan tranquilo en brazos de su mamá. Sin embargo, sabemos que no siempre ha sido así en la cortísima vida de este bebé de solo un mes.
Cuando nació pesaba 900 gramos. Durante sus primeras 24 horas, Misnahar (su madre) no pudo cogerlo, solo observar con angustia a través de esa fría cristalera de la unidad de neonatos donde estaba ingresado.
“No podía parar de llorar”, cuenta. “Los primeros 15 días fueron los más difíciles de mi vida”.
Un mes después ya pesa 1,5 kg. Aún es pequeño, pero cada vez está más fuerte. Misnahar aprende a cuidarlo a diario: con el método canguro lo mantiene calentito, lo alimenta solo con leche materna y se lava las manos con frecuencia para protegerlo de infecciones.
Las enfermeras le enseñaron a interpretar las señales de Sarid y los médicos le explicaron qué signos debía observar al regresar a casa. Siguió todas las instrucciones al pie de la letra y eso marcó una gran diferencia.
“Cuando mi hijo crezca, quiero que sea médico o enfermero”, dice convencida. “La gente de aquí le salvó la vida. Quizás algún día él pueda salvar la de otros”.
La atención neonatal salva vidas
La supervivencia de Sarid fue posible gracias a que Misnahar llegó al hospital justo a tiempo y se le brindó atención neonatal especializada cuando más la necesitaba.
Desde UNICEF jugamos un importantísimo papel: garantizamos la salud y la seguridad en el Hospital Sadar del Distrito de Cox's Bazar, en Bangladesh:
- Formamos al personal sanitario.
- Pagamos sus salarios.
- Modernizamos y renovamos los servicios y la infraestructura.
- Mejoramos los sistemas de datos.
- Suministramos insumos esenciales como equipos para hacer diagnósticos o un sistema de agua potable.
Estas inversiones permiten que los hospitales estén preparados las 24 horas para brindar atención materna y neonatal, vacunación, nutrición y servicios de emergencia tanto a las comunidades locales como a las poblaciones refugiadas.
En UNICEF llevamos años apoyando el acceso de las madres embarazadas y los recién nacidos a una atención sanitaria de calidad, contribuyendo a reducir las tasas de mortalidad infantil.
Personal sanitario de guardia en la unidad de cuidados neonatales apoyada por UNICEF, donde ofrecen una atención especializada esencial para recién nacidos prematuros o enfermos, fortaleciendo así los servicios de salud en Cox's Bazar (Bangladesh). © UNICEF/UNI946657/Mojumder
“Ningún niño o niña debería morir por enfermedades que sabemos cómo prevenir. Pero estamos viendo señales preocupantes de que los avances en supervivencia infantil se están ralentizando y eso ocurre junto a nuevos recortes presupuestarios a escala mundial”, ha afirmado Catherine Russell, directora ejecutiva de UNICEF.
Los cambios en el panorama mundial de la financiación para el desarrollo —incluida la reducción de la ayuda — están sometiendo a una presión creciente a programas esenciales de salud materna, neonatal e infantil.
Casi 5 millones de niños murieron antes de los cinco años
Se estima que 4,9 millones de niños y niñas murieron antes de cumplir cinco años en 2024, incluidos 2,3 millones de recién nacidos. La mayoría de estas muertes pueden prevenirse con intervenciones de eficacia demostrada y bajo coste, y con acceso a una atención sanitaria de calidad, disminuyendo así la mortalidad infantil.
Según el informe Niveles y tendencias de la mortalidad infantil las muertes de menores de cinco años en el mundo se han reducido en más de la mitad desde el año 2000. Sin embargo, desde 2015, el ritmo de reducción se ha ralentizado en más de un 60%.
El informe estima las muertes causadas directamente por la desnutrición aguda grave y concluye que más de 100.000 niños y niñas de entre 1 y 59 meses —un 5%— murieron por esta causa en 2024. Sin embargo, el impacto real es mucho mayor si se tienen en cuenta sus efectos indirectos, ya que la desnutrición debilita el sistema inmunitario de la infancia y aumenta el riesgo de morir por enfermedades comunes.
Entre los países con mayor número de muertes directas figuran Pakistán, Somalia y Sudán.
Mortalidad entre los recién nacidos
Las muertes neonatales representan casi la mitad de todas las muertes de menores de cinco años, lo que refleja unos avances más lentos en la prevención de fallecimientos en torno al nacimiento.
Las principales causas entre los recién nacidos fueron:
- Las complicaciones derivadas del parto prematuro (36%).
- Las complicaciones durante el parto y el nacimiento (21%).
- Las infecciones, incluida la sepsis neonatal.
- Las anomalías congénitas.
Complicaciones por enfermedades infecciosas
Después del primer mes de vida, enfermedades infecciosas como la malaria, la diarrea y la neumonía fueron algunas de las principales causas de muerte.
La malaria se mantuvo como la principal causa individual de mortalidad en este grupo de edad (17%), y la mayoría de estas muertes se registró en zonas endémicas de África subsahariana.
Tras una fuerte reducción de la mortalidad entre 2000 y 2015, los avances se han frenado en los últimos años. Las muertes siguen concentrándose en un número reducido de países endémicos —como Chad, la República Democrática del Congo, Níger y Nigeria—, donde los conflictos, los impactos climáticos, los mosquitos invasores, la resistencia a los medicamentos y otras amenazas biológicas siguen dificultando el acceso a la prevención y al tratamiento.
África subsahariana: mayor concentración de muertes infantiles
Las muertes infantiles siguieron muy concentradas geográficamente en 2024.
África subsahariana representó el 58% de todas las muertes de menores de cinco años. En esta región, las nueve principales enfermedades infecciosas fueron responsables del 54% de todas esas muertes.
En Europa y Norteamérica y en Australia y Nueva Zelanda, esta proporción cae al 9% y al 6%, respectivamente. Estas diferencias tan marcadas reflejan un acceso profundamente desigual a intervenciones de eficacia demostrada que salvan vidas.
En Asia meridional, que concentró el 25% de todas las muertes de menores de cinco años, la mortalidad estuvo impulsada principalmente por complicaciones en el primer mes de vida, como el parto prematuro, la asfixia y los traumatismos al nacer, las anomalías congénitas y las infecciones neonatales.
Los países frágiles y afectados por conflictos siguen soportando una parte desproporcionada de esta carga. Los niños y niñas nacidos en estos contextos tienen casi tres veces más probabilidades de morir antes de cumplir cinco años que quienes nacen en otros lugares.
“La historia ha demostrado lo que es posible cuando el mundo se compromete a proteger a la infancia. Con inversión sostenida y voluntad política, podemos seguir construyendo sobre esos logros para las futuras generaciones”, concluye Russell.
Las inversiones en salud infantil siguen estando entre las medidas de desarrollo más rentables. Intervenciones de eficacia demostrada y bajo coste —como las vacunas, el tratamiento de la desnutrición y la atención por parte de personal sanitario cualificado durante el parto— ofrecen algunos de los mayores retornos en salud global.
