Las políticas migratorias deben respetar los derechos de la infancia

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04/05/2026
Estamos en un momento de inflexión global respecto a la forma en que los sistemas migratorios afectan a la infancia. A nivel mundial, nuevas leyes, prácticas de aplicación y acuerdos bilaterales están cambiando rápidamente.
En este contexto, tendrá lugar en los próximos días el Foro de Examen de la Migración Internacional.
Lo que está en juego:
- Si los niños y niñas se encontrarán con sistemas que respeten sus derechos y su interés superior.
- Si corren el riesgo de verse expuestos a daños, a la separación familiar y a un menor acceso a la protección.
Gestionar la migración y proteger a la infancia
Es esencial reafirmar un principio fundamental: proteger a la infancia y gestionar la migración no son objetivos contrapuestos. Se pueden hacer las dos cosas.
La gobernanza migratoria, la aplicación de la ley y la protección de la infancia son complementarias y se refuerzan mutuamente cuando se basan en normas internacionales y salvaguardas prácticas.
Una gestión eficaz de la migración puede y debe coexistir con medidas que protejan la seguridad, la dignidad y el futuro de la infancia.
Los niños y niñas cruzan fronteras por razones complejas - conflictos, pobreza, reunificación familiar u otras necesidades. Respetar sus derechos no es un obstáculo para una gestión eficaz de la migración; es la base de políticas humanas, legales y sostenibles.
Los niños y niñas en el centro de las políticas migratorias
Desde UNICEF instamos a los Estados miembros a garantizar que las políticas migratorias respeten tres prioridades centradas en la infancia:
1. Poner fin a la detención de niños y niñas por motivos migratorios y aplicar alternativas para niños, niñas y familias.
La detención nunca responde al interés superior de la infancia. Se anima a los Estados a aplicar alternativas que permitan a los niños, niñas y sus familias permanecer juntos mientras se tramitan sus procesos migratorios o de asilo. Estas alternativas son más seguras, más humanas y más rentables, al tiempo que permiten a las autoridades resolver los casos de manera ordenada.
2. Mantener las operaciones de control migratorio fuera de los espacios que deben seguir siendo seguros y protectores para la infancia.
Los niños, niñas y sus familias deben poder acceder a atención médica, educación y servicios de protección sin miedo. Las acciones de control migratorio en escuelas, hospitales y otros espacios comunitarios o en sus alrededores ponen a la infancia en riesgo y dificultan el acceso a estos servicios.
3. Priorizar la unidad familiar y garantizar vías rápidas y con recursos adecuados para la reunificación.
La separación familiar tiene efectos devastadores en la seguridad, la estabilidad y el desarrollo de la infancia. Es posible adoptar medidas proactivas para prevenirla cuando las autoridades coordinan su actuación entre organismos y jurisdicciones. Cuando se produce una separación, la identificación, localización y reunificación rápidas pueden reducir los riesgos de explotación, angustia e incertidumbre prolongada, permitiendo que las familias se reúnan con rapidez, ya sea en el mismo país o a través de fronteras.
Hacemos un llamamiento a todos los Estados miembros para que asuman compromisos concretos de protección de la infancia en contextos migratorios.
Al integrar los derechos de la infancia en las políticas migratorias y en los marcos de gestión fronteriza, demuestran que la migración puede gestionarse de manera que proteja a los niños y niñas.