La explotación sexual de menores en Kenia alcanza una dimensión horrible

«Horrible» es la palabra que emplea el vicepresidente de Kenia para definir el crecimiento que está experimentando esta práctica en su país. Horrible es también el sufrimiento de miles de niñas keniatas a las que la pobreza y la falta de escrúpulos de turistas y explotadores locales condena a la marginación

Un reciente informe sobre el turismo sexual en Kenia revela que, en algunas zonas costeras, más del 30% de los adolescentes ofrecen ocasionalmente sexo a cambio de dinero. Esta industria de sexo infantil podría involucrar a entre 10.000 y 15.000 chicas en las áreas costeras de Malindi, Mombasa, Kalifi y Diani.

Además, entre 2.000 y 3.000 chicas trabajan de forma estable en la industria del sexo. Cerca de la mitad de ellas comenzaron cuando apenas tenían 12 o 13 años de edad.

Código de conducta
Tiempo para la tolerancia cero

“Ahora es la hora para la tolerancia cero hacia todas las formas de violencia, y especialmente hacia la violencia sexual contra la infancia. Debemos actuar para salvar a nuestros niños de estos horribles abusos antes de que les causen más daño”

Heimo Laakkonen, Representante de UNICEF en Kenia

El vicepresidente de Kenia, Moody Awori define esta situación como “un vicio que continúa creciendo hasta una dimensión horrible”. El representante de UNICEF en Kenia, Heimo Laakkonen, afirma que solo se vencerá a la explotación si se combina la reducción de la demanda de prostitución infantil con la persecución de los explotadores locales y extranjeros. Añade que es fundamental lograrlo sin criminalizar a los chicos y chicas implicados: “Los niños y niñas explotados sexualmente son víctimas. Son quienes sufren el abuso”

Una de las razones por las que este tipo de delito se extiende es el grado de aceptación que existe entre quienes rodean a las chicas explotadas. El 75% de los trabajadores de los bares y zonas turísticas e incluso de los padres creen que es aceptable que una chica ofrezca sexo a cambio de dinero. Muchas familias se sienten afortunadas si las chicas pueden recurrir a esta actividad para llevar comida a la mesa.

UNICEF trabaja con la industria del turismo para fomentar el respaldo de un código de conducta para educar a los trabajadores y los clientes de los hoteles. “Sabemos que el problema está ahí y estamos haciéndole frente”, afirma uno de los representantes de la Asociación Keniata de Hoteleros y restauradores, Mohamed Hersi.